P.O.V Levi
¿Qué hacía Camille en mi habitación? Estaba apoyada en el marco de la puerta, me miraba a los ojos y con sólo una blusa casi transparente y la ropa interior se acercó a mí.
—¿Qué... Haces? —dije cuando ella estaba tan cerca que el aliento de ambos se mezclaba.
—¿Ya no puedo pasar tiempo con el hombre que amo? —dijo mientras colaba sus manos por debajo de mi camisa.
Mis músculos estaban tensos, no podía moverme. Deje de respirar por un momento, los nervios eran inevitables. Nunca había estado en una situación así en mi vida... Tan acorralado eh indefenso ante los encantos de una mujer.
—Pero... Puede llegar alguien —digo, tratando de evitar en lo más posible lo que es casi inminente.
—Tranquilo Levi, no llegará nadie —dijo mientras unía sus labios con los míos, en un beso desesperado, pero gracias al shok en el que me encuentro ahora, soy completamente incapaz de corresponderle— Te prometo que lo disfrutarás.
Y sentí como la camisa se empezaba a deslizar de mi cuerpo. Las manos de Camille inspeccionaban cada lugar de mi torso con destreza. Yo por otro lado estaba empezando a entrar en pánico. Mi cuerpo era un manojo de nervios.
Quería detener esto. No quería que me tocara más, mi mente, me pedía a gritos seguirle la corriente, tocar cada parte de su piel, delinearla con mis dedos, llenarla de besos y caricias, hacerla mía, pero mi corazón no me dejaba, este me ordenaba aguantar mis deseos, controlar mis impulsos y más que todo, detener la sensación traición extraña que me abarcaba el pecho.
Camille me besaba, me tiro a la cama, acariciaba cada aparte de mi anatomía, su cuerpo estaba encima del mío, el calor que emanaba ardía contra mi piel. El deseo, la necesidad y la lujuria la dominaban, jugaba con las hebras de mi cabello, esparcía besos por mi cuello y yo, entre jadeos, trataba en lo más mínimo tocar un solo centímetro de su cuerpo.
Escuche como el pomo de la puerta se giró y rápidamente la estructura de madera fue abierta, el estúpido y oportuno rostro de Erina hizo acto de presencia. Y ajena a la situación con la que lidiaba -ya que su mirada estaba centrada en su celular- habló.
—Levi, la reina Giselle te llama —dijo mientras guardaba el teléfono y rápidamente levantaba la mirada, sus ojos pasaron de una mirada relajada a una de asombro y pánico, tapa sus ojos rápidamente y empieza a hacer ademanes extraños— Yo... Yo en verdad lo siento, no fue mi intención... Solo cumplía las ordenes de la reina...
No paraba de balbucear cosas incoherentes, a casusa de los nervios y sorpresa provocada por esta situación tan... Comprometedora.
—Erina... No... No es lo que parece —tartamudeo- Te lo aseguro.
¿Por qué me pone tan intranquilo que ella nos haya descubierto en esta vergonzosa situación? ¿Por qué me siento en la maldita necesidad de dale explicaciones? y más que todo ¿Por qué me sentía tan mal conmigo mismo? Aunque le agradecía infinitamente el hecho de que haya irrumpido en mi habitación y lograra evitar que me violaran.
Ella levantó una ceja irónica. Yo di una sonrisa fingida y en ese lapso de tiempo Erina fue apuñalada de mil formas por la mirada de Camille.
—Podías tocar la puerta —las palabras de Camille no reflejan más que odio, asco y enojo hacia Erina. Piensa durante un segundo sus palabras— Erina.
¿Por qué la repulsión con la que pronunciaba el nombre de la chuca de ojos azules me provocaba tanta ira?
Antes de que Erina se dignara a responder, decido interrumpir lo que podría convertirse en una pelea.
—Disculpa Camille... Necesito retirarme —digo, tratando de quitarla de la forma más delicada posible que mi cuerpo me lo permite.
Me miró, dio una sonrisa egocéntrica y unió sus labios con los míos en un beso apasionado. Miro de reojo a Erina, nota una mirada dolida, el cuerpo tan tenso como una roca y aunque trate de fingir despreocupación, muy sutilmente, capto como sus manos aprietan fuertemente sus antebrazos.
—Nos vemos después Levi -susurro en mi oído— Recuerda que tenemos que terminar esto —y por fin se quitó de encima.
Empezó a caminar en dirección de la puerta de una forma a la que no podría llamar precisamente sexy. Pero en igual de parecerme deseosa era más bien un sentimiento de miedo hacia lo que esa mujer podría llegar a hacerme.
Ya una vez Camille se retira -no sin antes mirar a Erina como un insecto y golpear su hombro- Erina me mira burlista eh irónica. Todo eso, para cubrir la cierta nostalgia que capturaba su rostro.
Me siento terrible.
—Un consejo, si pensaban hacer algo, al menos pónganle seguro a la puerta -dijo Erina poniendo los ojos en blanco— Idiotas.
No me dio tiempo de responderle, ya que desapareció del umbral tan rápido como llego. Di un suspiro de cansancio, decidí ponerme los zapatos y salir de la habitación y caminar directamente a la oficina de mi madre. En el camino me voy preparando mentalmente para lo que se me venga encima, aunque ya tengo una idea del problema.
Llegue a la oficina, empuje la gran puerta de roble y mi madre estaba sentada en una silla acolchonada, con las piernas y brazos cruzados con una mirada que me succionaba el alma y atrás de ella... Ian.
—Necesito una explicación.
—¿El niñito de Gales no te la ha dado? —esbozo una sonrisa burlista
—Me gustaría escuchar tu versión.
Levanto una ceja, no evito por nada del mundo soltar una risa terriblemente irónica y sarcástica. Mi madre frunce aún más su ceño.
—Ambos sabemos que no servirá de nada —revelo— El simple hecho de que él sea un invitado o lo que sea, hace que tenga la razón en todo. Mi opinión es mera basura, solo quieres escuchar lo que digo solo para abordar el papel de madre que no haces dije mientras pasaba mi mano por mi cabello— Esta conversación solo está de más, así que, si vas a castigarme, hazlo ahora.
—Te estas comportando como un niño Levi —dijo furiosa la reina— Dime como fueron las cosas para tratar de solucionar el problema de ustedes dos.
—No lo hago —digo, tratando de sonar lo más calmado que mi voz me lo permite, aunque este ardiendo en ira— Solo te molesta que te diga la verdad.
—No tiene por qué insistirle reina Giselle -su tonta voz me interrumpe— Levi solo es un hombre inmaduro. No entiende la seriedad del caso —dice Ian, encarándome.
—Entiendo todo a la perfección Ian —juego mi carta de victoria— El que no entiende las cosas eres tú, ¿Qué no te quedo claro que Erina ya está comprometida?
—Explícame eso Levi —dijo mi madre sorprendida ante el comentario
—¿Qué no te lo ha dicho? -levanto una ceja— Entro a la habitación de Erina a escondidas e intento seducirla. Diciendo que tendría una vida más completa a su lado que al mío —dije fulminando con la mirada.
—Sí, y no lo niego -sonrío ante sus palabras- La hermosa Erina sufriría al lado de un idiota sin cerebro como tu Levi. Sería más feliz junto a mí —dijo mientras posaba su mirada sobre mi madre.
—Lamento comentar que Erina ya está comprometida y su futuro marido seré yo -dije tratando de terminar la conversación... Fue inútil, Ian es solo un parlanchín que siempre trata de buscar la victoria a como dé lugar.
Pero lo que más me sorprendía de todo esto, era que trataba de defender mi compromiso a como diera lugar, dejando de lado el odio mutuo que nos tenemos Erina y yo.
Tú te casaras con ella por obligación, no porque la ames -cuanta verdad hay en esas palabras- En cambio yo amo a Erina -dijo el mocoso, se estaba empezando a alterar.
—Ya basta ustedes dos —dijo ya harta del tema mi madre— Quiero que te quede claro Ian, que Levi será el esposo de Erina y eso no cambiara.
Tanto Ian como yo quedamos en completo silencio. Y aunque no quiero aceptarlo, el matrimonio entre Erina y yo es inminente, pero prefiero mil veces que ella este a mi lado que al de Ian Cashmiere, ese hombre, no estaba enamorado de ella, para nada, solo estaba obsesionado con la idea de que yo tendría algo que él, en la vida lograría obtener.
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#LeccionDeVida
Cuidarse de Camille, es una violadora de Príncipes mega sexys en serie.