—¿Podrías repetirlo de nuevo? No te escuché muy bien Ian.
La gruesa voz de Levi resonó en toda la habitación. Cada palabra fue pronunciada con un tono que espantaría hasta al mismísimo diablo y Ian Cashmiere no era la excepción.
Ian sonrió egocéntricamente, tratando de disimular en lo más posible el nerviosismo que empezó a corroerlo. Se separó de mí y volvió a mirar a Levi arrogantemente, tajante, burlista.
El príncipe de Inglaterra se empezó a acercar amenazadoramente hacia el heredero del trono de Gales.
—¡Oh Levi! Apareces justo en el mejor momento —dice, metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón, tratando de aparentar despreocupación- Conversaba con Erina sobre su compromiso.
—¿Y? —una simple palabra es como miles de cuchillos.
—Llegamos a la conclusión de que la mejor opción para ustedes, ya que se odian —habla, con obviedad — Es que Erina se casé conmigo -sonríe con inocencia, mientras pasa su brazo por sobre mis hombros.
El ambiente es intimidante y agobiante. Los dos príncipes destilan odio por cada uno de sus poros. Pero lo peor de todo esto es que me quedé sin palabras, quiero detener este drama, pero mi cuerpo por más que le ordenó reaccionar, no lo hace.
Y de un momento a otro el puño de Levi fue estampado en el esculpido rostro tallado por los dioses de Ian. El chico calló al suelo, un hilo de sangre salía de su boca y la sonrisa egocéntrica no desaparecía.
—Sabía que este momento llegaría Abrahams —dijo Ian poniéndose de pie y limpiándose la sangre que salía de su boc —- ¿Quieres pelea Levi?
—¿Quieres que te lo dejé más en claro Cashmiere?
Ambos sonrieron, se acercaron y el primero en encestar un puñetazo fue Levi nuevamente contra el rostro de Ian. Este no cayó al piso, tomó el cuello de la camisa de Levi y golpeó el perfecto rostro de Levi, este no se inmuta, su egocentrismo aumenta y escupe la sangre que sale de su boca.
—¿Eso es todo lo que tienes Ian? —suelta una sonrisa llena de egocentrismo- Siempre pensé que tus golpes valían la pena recibirlos.
El príncipe de Gales apretó la mandíbula y volvió a golpear el rostro de Levi. A este no se le borraba la so risa que tenía en el rostro... parecía que disfrutaba que le dieran una paliza.
Yo por otro lado estoy completamente estática, no podía moverme. El hecho de ver a ambos peleándose de tal forma y... La sangre. Ese asqueroso color rojo hacia que me dieran ganas de vomitar, odiaba la sangre, no la soportaba, los nervios y el miedo inundaban mi cuerpo por completo.
Quería llorar. Mi corazón se estruja, el cuerpo me tiembla, la culpa me come viva, yo inicié esto. Si tan sólo no hubiera dejado que Ian se acercara como lo hizo, si quizá lo hubiera sacado de mi habitación...
—Ya paren... —dije, apenas con un hilo de voz.
—Bien, ya jugaste bastante ¿No Ian?
Ian paro de golpear a Levi, este se pasó la manga de la camisa por la boca quitándose la sangre.
—Ahora, yo te enseñaré como se golpea a alguien de verdad.
Y la rodilla de Levi fue completamente hundida en el estómago de Ian. Este soltó la camisa de Levi y calló al suelo sosteniéndose el estómago, se había quedado sin aire.
—Vez que diferente —Levi se agacho a la altura de Ian y lo tomó del cuello de la camisa- Así se golpea —un derechazo fue lo que dejó en el suelo a Ian sin poder levantarse.
Levi se acercó a mí, la mirada fría que poseía seguía ahí, extendió su mano izquierda y agarró la mía. El empezó a caminar y yo con el, salimos de la habitación hacia el pasillo.
Estaba confundida, mi corazón se desboca, quiero hablar, pero no quiero que mi voz me traicione. Pero ese es el problema que menos me interesa en este momento.
—¿Qué paso ahí? —dije rompiendo el silencio que había.
—No quiero que te le acerques a Ian —dice, con frialdad.
—No puedes decidir a quién me le acerco y a quien no —me zafo bruscamente de su agarre.
Lo encaró, la ira me empieza a invadir de a poco ¿Quién se cree para prohibirme hablar con cualquier persona?
—¿Eres ciega o qué? Estuvo a punto de besarte —su voz destila enojo — Quien sabe cuentas cosas pudieron haber pasado si no llegaba.
—No habría pasado absolutamente nada -recalco — No tenía planeado besarle.
Y de un momento a otro mi espalda estaba contra la pared, ambos brazos de Levi a los lados de mi rostro con las palmas de las manos apoyadas en la estructura de concreto. Sus intensos ojos grises me miraron directamente.
El corazón se me va a salir del pecho. Esta tan cerca, que la respiración de Levi me choca contra el rostro. Su cuerpo está tan cerca de mí, su mirada cambio drásticamente, ahora me mira con deseo... Necesidad. Mi mirada bajo a sus labios, miles de pensamientos me inundan y con ello el maldito deseo de probarlos.
—¿De veras no tenías planeado hacerlo?
—No, no lo tenía planeado -mi voz suena nerviosa.
—¿Y no lo tienes planeado ahora? —dijo con sus labios muy cerca de los míos.
—No... —trato de mentirme a mí misma — Para nada -puse mi mano en su pecho y lo empujé con fuerza, alejándolo de mi — No está en mis planes besarte —no quería flaquear y caer ante sus encantos.
—¿Que me hace a mi ser la excepción? —dijo mientras pasaba una mano por su cabello.
—Que te odio —espeto —No está en mis planes besar a alguien que me da asco como persona.
Dio una de sus típicas sonrisas egocéntricas, metió las manos en las bolsas delanteras del pantalón, me dio una última mirada de arriba hacia abajo y se fue por el pasillo.
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P.O.V Levi
Entre a mi habitación, cerré de un portazo y con el puño golpie la pared haciéndole un agujero. Estaba furioso, ¿Qué más puedo hacer para que esa estúpida deje ese odio infinito hacia mí? Yo trató de ser lo suficientemente maduro y asumir mi rol como príncipe, ya acepté que tengo que desposarla y que no me va a quedar de otra que pasar toda mi miserable existencia atado a un maldito trono.
—Eres un completo idiota Levi —me hablé a mí mismo- Ya daté por vencido.
Di un suspiro grande, decidí entrar al baño y darme una ducha con agua fría. Ya una vez me quité toda la sangre, -no quedaron muchas marcas de los golpes por suerte- estaba seco y relajado, me puse un buzo y una camisa. Me acerqué a la repisa, agarré cualquier libro, me senté en mi cama con la espalda apoyada el respaldar de madera y empezar a leer.
Pasaron quizá unos treinta minutos y escuche que tocaban la puerta. Fruncí el ceño, cuando no quería escuchar ni un sólo ruido llegan a joderme. Que suerte tienes Levi.
—Pasé —dije con mal modo.
Escuche el pomo de la puerta girar, no me digne ni a mirar quien entró, estaba muy concentrado en el libro.
—No me hagas perder mi tiempo, espero sea algo importante para interrumpir mi lectura.
—¿Hay algo más importante que yo Levi?
Giré mi mirada hacia mi costado izquierdo, estaba Camille mirándome.
#LeccionDeVida
Levi pelea muy bien, no meterse con el cuándo está enfadado.