Sus ojos color avellana derritieron mi alma. Era una mirada cálida que te calentaba el corazón. Se levanta de si asiento y camina en dirección a mí.
Lo miro a los ojos, mis mejillas empiezan a arder, el cuerpo se me tensa y por más que trató, no logro disimular el caos de emociones que soy ahora.
—Es un placer conocer a tan hermosa mujer —dijo con una sonrisa coqueta, toma mi mano y la besa. Siento como si fuera a colapsar.
—El placer... es mío —trató de no sonar nerviosa.
El chico dio una sonrisa, giré mi mirada y por el rabillo del ojo y vi a Levi con un tenedor en la mano, tenía el puño cerrado y este sufría toda su ira, era apretado sin piedad.
El joven volvió a su asiento, su sonrisa no desaparecía. Más bien, aumento su felicidad.
Ladee un poco mi cabeza y podía jugar que en cualquier momento Levi se quebraría los dientes por apretar tan fuerte la mandíbula. Sus ojos grises miraban al chico del frente como si fuera su peor enemigo y más que todo, el odio que desprendía hacia que la ambientación fuera pesada.
El resto de la cena se basó en lo normal. Era igual de aburrida que siempre, Camille lanzaba halagos hacia Levi, pero este los ignoraba completamente. Ian conversaba sobre política con la reina, Leviosa por otro lado, no pronuncio ni una sola palabra en toda la comida mientras tanto yo estaba completamente sumida en admirar la belleza del príncipe de Gales. Y si soy sincera, todo iba a la perfección de no ser por las palabras de Ian, que fueron las causantes de alterar la paz que había hasta el momento.
—¿Y cómo es su relación como pareja? —dijo con una sonrisa singular, mientras nos observaba a mí y a Levi.
—Pues... —pienso mi respuesta.
¿Cómo estaban yendo la relación de ambos hasta el momento? No podía decir nada con exactitud. Hace tan solo tres días nos habíamos abierto, expresando el dolor que sentía cada uno y sin filtros, mostrando lo débiles que podemos ser. Pero, aparte de eso, lo demás han sido problemas. Iniciando por el odio -que se va degradando con forme pasa el tiempo- los apodos, los insultos, las bromas pesadas... ¿Era una relación sana o toxica? Analizo durante varios segundos la respuesta, repasando uno a uno los recuerdos que tengo desde que llegue a este lugar, pero justo abro mi boca para responder, la gruesa voz de Levi me interrumpe.
—Excelente —habla, sin siquiera levantar la vista. Corta un pedazo de carne y se lo mete a la boca.
—Me alegro completamente, apartemente las cosas entre ustedes están funcionando completamente —por alguna razón, por muy tonta que parezca, sus palabras suenan... Hipocritas.
—Y es una bendición —respondió nuevamente Abrahams. Esta vez, encara a Ian y con ello, inicia una lucha de miradas.
—Por supuesto —da una sonrisa socarrona — No va a ser que la reina Giselle por las peleas que tienen ambos valla a desposar a Erina con alguien más -lleva la copa de vino a sus labios. Por unos segundos su mirada observa con detenimiento el líquido carmesí. Esto solo hace que su sonrisa burlista aumente —Sería una completa pena ¿No Levi? —dice, mirando al mencionado de reojo.
Estos eran comentarios que no esperaba que salieran en medio de esta conversación. Mi mente esta echa un lio ¿A qué mierda se debe todo esto? No veía la necesidad de entablar una conversación tan... Fría, sobre este tema tan serio. Aunque eso era lo de menos, en este momento Levi era una bomba de tiempo, en cualquier momento y por el mínimo comentario explotaría, esas razones, esta clase de asuntos s ya los habíamos dejado de lado, tratábamos de conversar lo menos posible sobre ello, Pero compromiso, el tema del que menos queríamos hablar tanto Levi como yo, sale a la luz, entornando todo más que incómodo.
—Eso no pasará —me exalto ¿Esa consiente de lo que dice? —Erina está comprometida conmigo y eso nadie lo podrá cambiar -sentí como mi corazón dio un vuelco al escuchar las palabras de Levi. Nunca imaginé verlo decir algo así. Luego sentí el tacto de la mano de Levi sobre la mía. Giré rápidamente mi rostro hacia él, pero Levi estaba mirando a Ian a los ojos... Como si fuera un león a punto de matar una gacela.
Pero estaba completamente equivocada, Ian no era una gacela.
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Eran las 11:27 am, mi clase con Viktor ya había terminado. También había pasado una semana y media desde que se anunció la estadía pasajera de Ian y Camille.
Abro la puerta de mi habitación, y lo primero que veo es a Ian viendo detenidamente mis videojuegos. Mi cuerpo esta tenso, solo estamos él y yo.
—¿Cómo... Entraste?
—¡Oh! —exclama — Le dije a una sirvienta que me abriera vdijo con total inocencia — ¿Hay algún problema?
—Sí, es mi habitación —enfatizo — Y absolutamente nadie entra sin mi permiso -dije mientras lo fulminaba con la mirada, cruzaba mis brazos y dejaba caer todo mi peso en una pierna.
—Discúlpame, no lo sabía. Sólo quería darte una sorpresa —sus palabras despiertan mi interés —No lo hare la próxima —dice, mientras se rasca la nuca en forma despreocupada.
—Y a todo esto ¿Que sorpresa me querías dar? —dije levantando una ceja irónica.
—Esto... —se acercó a un mueble, agarró un ramo de rosas y acompañándolas una carta — Espero te gusten —me las entregó, las tomo dudosa.
—Gracias... —dije mientras olía el aroma, estaban recién cortadas aparentemente.
Tomé la cartita que estaba entre las rosas, la abrí y mi respiración se aceleró al leer cada letra escrita a mano.
No te imaginas la felicidad que tengo de poderte tener al frente. Eres más hermosa de cerca ¿Lo sabias?
Atte.-Anonimo.
Levante la mirada, Ian tenía una sonrisa de felicidad muy marcada. Sus brazos estaban cruzados detrás de su espalda y una mirada tierna me recorría de pies a cabeza.
-Y no es mentira, eres más hermosa de lo que pensaba Erina.
—¿Tu eres el...?
—¿Anónimo? ¡Claro! —dice con obviedad — Tenía tantas ansias de conocerte y mi aprecio hacia ti es tan grande que no se me ocurrió otra cosa más que enviarte pequeños presentes cuando tenía la oportunidad.
—¿Ósea casi todos los días?
—Exacto.
Nunca espere que Ian fuera el anónimo. Pero esto superó mis expectativas, imaginaba que era un mocoso adicto a las sodas sin vida social, pero me doy cuenta que la imagen que tenía es completamente distinta a la increíblemente sexy que tengo al frente.
—Espero esto no afecte la amistad que me gustaría llegar a tener contigo, si no es mucha molestia.
—Ah, no para nada —dije mientras acomodaba las rosas en un florero, tratando de mostrarme despreocupada, pero en realidad solo hacia el vago intento de disimular mis vergüenzas.
—Me gustaría platicar —dice, apoyándose en uno de los muebles.
—Por supuesto ¿De qué quieres hablar?
—Pues... ¿De verdad quieres casarte con Levi?
Trago grueso ¿Qué debería decirle? Quería ser sincera, no me quería permitir mentiras.
—Ya debes saber la respuesta. Nuestro matrimonio fue arreglado, apenas tengo 19 años, tenía una vida por delante que fue completamente arruinada por la decisión de mi padre y la reina Giselle.
—Ya veo -paso una mano por su cabello — Entonces ¿No amas a Levi?
Mordí mi labio inferior, ¿Que sentía realmente por él? Mi corazón estaba confundido, había momentos en los que no nos soportábamos ni en pintura, pero hay otros en los que logramos, de alguna forma, disfrutar de la compañía mutua. Pero quería hacerme una sola idea, aunque algo dentro de mí me susurrara que no era cierto.
—Odio —extrañamente, estas palabras escuecen en mi- Yo odio completamente a Levi Abrahams.
—Ya veo... —vi cómo se empezó a acercar — ¿No te gustaría salir de este compromiso? Ambos sabemos que el odio que tienes por Levi nunca cambiará.
Se acercaba cada vez más, sus ojos me tenían estática. Empezad a dar unos pasos hacia atrás pero el ropero me impidió que avance. El cuerpo de Ian se pegó al mío, su mano izquierda rodeó mi cintura completamente y me atrajo más a su anatomía, y con su mano derecha me levantó el mentón, obligándome a verlo a los ojos.
—Yo te podría ayudar a salir de la desgracia de tener que comprometerse con un amargado, egocéntrico y odioso Levi Abrahams —esto lo dijo tan cerca de mis labios que podía jurar que los alientos de ambos se mezclaban.
—¿Cómo? —dije con sus labios rozando apenas los míos.
—Sólo... Tienes que casarte conmigo Erina.
#LeccionDeVida.
Tu acosador podría ser un príncipe increíblemente sexy, no hay que perder la fe.