Esa noche, Rubius, Mangel, Cheeto y Alexby estaban jugando GTA V online, cada uno en sus respectivas casas, por supuesto, pero esta vez, no grabaron porque solo querían disfrutar el juego. Todo era bromas y risotadas hasta Cheeto le comentó a Rubius que había visto a Amanda con otro chico, que al parecer estaba interesado en ella.
—No es por preocuparte, pero cuidado con ese chaval. No me extrañaría que intentara conquistar a la chilenita —dijo Cheeto. Los otros dos quedaron en silencio, esperando la respuesta de su amigo.
El Rubius se puso a reír sin darle importancia, relajando el ambiente que se había vuelto algo tenso y siguieron jugando sin volver a tocar el tema.
Pero cuando se desconectaron, Rubén se puso a pensar en lo que le dijo Cheeto. ¿De verdad alguien querría robarle su novia? Bueno, la chica era alegre, inteligente, simpática, tierna, buena, guapa, aunque algo reservada y se enojaba con facilidad, pero perdonaba con la misma facilidad. Por supuesto que habría algún buitre tras la chica, pero Rubén no dejaría que nadie intentara siquiera pensar en quitarle su novia.
Si bien no podía evitar que alguien más se enamorara de su novia, confiaba plenamente en Amanda y sabía que ella no sería infiel. Antes preferiría terminar la relación, ya lo habían conversado alguna vez.. Pero si el chico que decía Cheeto no solo gustaba de su novia, sino que además tenía malas intenciones hacia ella él mismo tendría que interceder. Sí, iría él mismo a confirmar qué tan peligroso era este compañero de Amanda.
***
—¿Dónde iremos hoy, Amanda?
—Pues, supongo que al juzgado, ¿no? Tenemos que entrevistar a un juez, no te jode —respondió la chica un poco enojada negando con la cabeza.
—Que agresiva. Me gustan las chicas así —respondió su compañero con una sonrisa coqueta, haciendo que Amanda rodara los ojos.
Desde que Cheeto le había dicho a la chilena que al parecer Nicolás estaba intentando conquistarla, la chica se comportaba más distante y antipática con su compañero, pero eso parecía no molestarle al chico. Incluso, se divertía con la situación, como si ella estuviera correspondiendo a los sentimientos de él, ¿de verdad podía un hombre ser tan estúpido y narcisista para creer que todo giraba en torno a él? Bueno, a Amanda no le serprendía que fuera así.
Amanda negó con la cabeza y tomó la cámara. Nicolás tomó el trípode y subieron a un bus que los dejaría en su destino. El chico se empeñaba en acercarse y conversar con Amanda, y si bien ella contestaba con cortesía, era fría y cortante. No le agradaba esa sensación de que alguien quisiera conquistarla aún teniendo novio.
Luego de conseguir un juez que les concediera una entrevista y la grabaran, Nicolás insistió en acompañar a Amanda a su casa, para que no le pasara nada a ella ni a la cámara. Como la chica se sentía más segura acompañada, aceptó.
Al llegar frente al edificio, Amanda agradeció a Nicolás, estaba a punto de entrar, pero el chico la tomó gentilmente de un brazo.
—Espera, Amanda.
—¿Qué pasa?
—Oye, ¿por qué estás tan cortante conmigo? —preguntó Nicolás con voz triste.
Amanda lo miró con el ceño fruncido, pero luego relajó la expresión al ver su cara de pena. Al fin y al cabo, no era culpa del chico lo que sentía. Uno no manda en el corazón.
—Es que... mira, la verdad me molestan un poco tus comentarios hacia mí. Como tengo novio y tal, es como si eso no te importara y esperaras que lo dejara y me fuera a tus brazos.
—Bueno, la verdad es que eso es lo que espero —respondió Nicolás.
La frase fue tan directa y sincera que Amanda quedó en blanco, y lo siguiente que pasó no lo pudo prever ni evitar. Nicolás se acercó a su rostro y la besó en los labios rápidamente. Cuando la chica sintió los labios de Nicolás presionando los suyos, reaccionó y empujó al chico con enojo. Iba a decirle algo furiosa, pero otra voz la interrumpió antes de que abriera la boca.
—¡Pero qué cojones!
Rubén estaba en la puerta del edificio. Había estado esperando a Amanda en el hall, y justo cuando salió a buscarla, se encontró con que otro chico la estaba besando.