Capítulo 15: No es lo que parece

590 Palabras
—¿Eres... eres el... Rubius? -—dijo Nicolás, pero no pudo decir nada más, ya que Rubén se acercó a él y le dio un puñetazo en la mejilla que lo tiró al suelo. —¡Rubius, espera! —exclamó Amanda tomándolo de un brazo. —¿Qué? ¿Lo vas a defender? —respondió su novio, furioso. —Claro que no, pero no puedes andar golpeando a la gente en la calle —dijo Amanda colocándose frente a Rubén, tomándolo de ambos brazos y mirándolo a los ojos, para tranquilizarlo mientras Nicolás se ponía de pie. La gente que pasaba cerca los miró y murmuraban entre ellos. Por suerte, ninguno sacó el celular para sacar alguna foto. Al parecer, nadie había reconocido al Rubius, lo que era una enorme suerte, porque Amanda no quería ni imaginarse el festín que se haría la prensa con esta situación. —j***r, Amanda, ¿no te das cuenta que este gilipollas se aprovechó de ti?—dijo Rubén. Nicolás se sobó la mandíbula en el lugar que recibió el golpe, mirando sorprendido a Rubén y Amanda. —¿Por qué me golpeas, coño? —dijo Nicolás cuando ya estaba de pie. —Para que aprendas a no robarle besos a las novias de otros, hijo'eputa —respondió Rubén y abrazó a Amanda. —¿Eres la novia del Rubius? j***r, macho, no sabía... —dijo Nicolás con tono reconciliador —te sigo en youtube y todo. De haberlo sabido, me habría alejado. —Pues eso habla muy mal de ti —dijo Amanda con verdadero enojo —no deberías robarle la novia a nadie, idiota. Nicolás hizo una mueca, levantó los hombros, tomó el trípode y se fue rápidamente sin agregar nada más. Rubén lo siguió con la mirada hasta que el chico  dobló por una esquina. Luego miró furioso a Amanda y la soltó. —¿Qué coño hacías con él? —Un trabajo. —¿Qué trabajo? - volvió a preguntar Rubén, suspicaz. —Te dije, Rubén, que tenía que hacer unas entrevistas con un compañero, ¿es que nunca me oyes? —respondió Amanda enojándose. —j***r, tía, te veo besándote con otro ¿y te enojas tú? Madre mía... —¿Besándome con otro? Por la cresta, Rubén, el idiota ese me pilló por sorpresa, ¡se acercó a mí sin aviso! Lo dices como si yo hubiese querido... —¿Y te gustó el beso? —¿Es enserio? —No me has contestado. —No. No me gustó, no lo pedí, no me lo esperaba y espero que nunca más se repita algo así. Amanda estaba seria, con los brazos cruzados. Rubén relajó su expresión, se acercó a la chica y la abrazó. Ella al principio no movió un músculo, pero luego suspiró y le devolvió el abrazo. —Es que no me puedo hacer la idea de que te pueda perder —dijo Rubén con tristeza—que te enamores de otro y me dejes. Amanda lo abrazó más fuerte. —Pero qué dices. No me voy a enamorar de otro. Si tú eres perfecto... un poco retard a veces, pero perfecto para mí al fin y al cabo. Rubén sonrió. —¿Y a qué habías venido? —preguntó Amanda mirando a Rubén a los ojos. —A cuidar a mi chica. Cheeto me dijo lo de tu compañero, así que me vine a asegurar que no pasara nada raro. Amanda lo miró sorprendida. No sabía que Rubén podía tener ese lado. —¿Estabas celoso? —inquirió la chica. —Por supuesto que no —respondió el inmediatamente— pero no me dio buena espina. Cheeto es muy observador, así que algo raro había con tu compañero, y preferí venir para evitar que algo malo te pasara. —En cierta forma me alegro, pero no me gustó que le pagaras al chico... aunque, en el fondo, me alegro porque se lo merecía —le dijo Amanda con voz maliciosa. —Eres una caja de sorpresas —rió el Rubius— me encantas. —Por ser tan buen novio, te invito a cenar, ¿te parece? —Me parece estupendo —respondió Rubén sonriendo. Se tomaron de la mano y entraron juntos al edificio.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR