Febrero dio paso a marzo. El cumpleaños 25 de Rubén fue una celebración tremenda, con fiesta en un club lleno de amigos y conocidos, pero más allá de eso, no pasó nada más muy digno de mencionar. Amanda y Rubén ya cumplían 2 meses de relación y todo seguía siendo miel sobre hojuelas.
En la universidad, la situación de Amanda había cambiado un poco. Ahora hablaba con varios compañeros y compañeras, y se había vuelto extrañamente popular desde que Rubius la iba a buscar a la facultad por lo menos una vez a la semana.
—Así que conoces al Rubius —le preguntó un día una de sus compañeras, una chica rubia, mientras almorzaban —¿qué tal es? ¿muy engreído?
—No, nada de eso —respondió Amanda sonriendo—es un chico muy simpático, gracioso y guay. Así como se ve en sus videos, aunque un poquito menos subnormal.
—Podrías presentarlo algún día, chica— dijo otra compañera de cabello rojo sentándose a su lado.
—Sí, bueno...
—Hacer una junta en tu casa, invitas al Rubius y lo pasamos de puta madre, ¿no te parece? —insistió una tercera, con los ojos muy azules, que apareció tras Amanda.
—Miren, la verdad...
—Anda, que no te cuesta nada —dijo la rubia —y así nos juntamo contigo y seremos muy amigas.
—Pues...
—Sí, lo pasamos bien juntas y aprovechamos de conocer al Rubius. Todos ganamos ¿ves? - agregó la de ojos azules.
Amanda se sintió abrumada con tanta insistencia de las chicas. Era extraño, parecían adolescentes queriéndola integrar en su grupo de populares, porque claro, esas chicas eran muy populares en la facultad, pero esto no era el colegio, y ser popular le valía bien poco a Amanda.
—Dale, chilenita, así no vas a estar tan sola en la facultad siempre - volvió a decir la rubia.
—Sí, deja de ser tan antisocial —siguió la pelirroja.
¿Antisocial?
—También conoce a Alexby —dijo la pelirroja a las otras dos chicas —podríamos aprovechar y conocerlos a todos.
Ya, eso era algo descarado, pensó Amanda.
—Chicas, les agradezco la oferta de amistad —contestó finalmente Amanda —pero la verdad es que ni siquiera me sé sus nombres, y dudo que ustedes se sepan el mío...
—¿Alicia? —dijo la rubia.
—¿Y si solo te decimos chilenita? Así te dice el Rubius y Alexby... —dijo la pelirroja.
—Te decimos como quieras —agregó la de ojos azules.
Ya era suficiente.
—No —contestó Amanda tajante —Primero, me llamo Amanda, y segundo, me da lo mismo ser amiga de ustedes, que estarían conmigo solo para conocer al Rubius y los demás chicos. Tercero, no las invitaría a mi casa para que anden molestando a mi nov... a mis amigos, y cuarto, estoy muy bien con los amigos que tengo, que serán pocos, pero reales.
Amanda tomó sus cosas, se levantó de la mesa e hizo una pequeña inclinación con la cabeza antes de salir.
—Señoritas, buenas tardes —dijo finalmente y se fue.
Las chicas se quedaron mirando a Amanda. ¿Qué se creía esa extranjera? Ellas de todos modos conocerían al Rubius, lo invitarían a fiestas y seguramente alguna de ellas acabaría durmiendo con él, porque ese era su verdadero objetivo, una pequeña apuesta que habían hecho.
Amanda no podía creer que de verdad existía gente tan descarada. Esas compañeras ni siquiera se preocuparon en aprenderse su nombre, por último para pasar más desapercibidas en sus verdaderas intenciones. Además le dijeron antisocial, cuando ella sí se juntaba con sus compañeros... a veces. Medio que la insultaban mucho. Esa no era forma agradable de comenzar una amistad.
Justamente Rubén eligió ese día para ir a buscar a Amanda. Llegó al campus unos 10 minutos antes de la hora de salida de su novia. Se sentó a esperar en una de las bancas, y se puso a jugar con su nintendo 3DS, por lo que no se dio cuenta cuando tres chicas se le acercaron, hasta que estaban sentadas a su lado.
—Hola, Rubius, que alegría verte por estos lados —dijo la rubia.
Rubén se sobresaltó. Miró a las chicas y guardó la 3DS. No quería parecer maleducado ante sus fans.
—Hola muyayas —respondió el regalándoles una sonrisa a las chicas, sin sospechar nada.
La pelirroja lo abrazó y las otras dos hicieron los mismo. Rubén se sentía algo incómodo ahí sentado entre esas tres mujeres, pero no dijo nada y se limitó a sonreír, ignorando todas las intenciones que las chicas realmente tenían con él.