—¿Nos podemos hacer una foto contigo? —dijo la de ojos azules sacando su celular.
—Claro, no hay problema —respondió Rubén un poco incómodo.
La chica que preguntó se puso junto a él y se sacó la foto. Luego le pasó su celular a sus amigas y se sacaron una foto cada una junto a él.
—Oye, sabes que somos amigas de Amanda —dijo otra.
—Ah, pues... que bueno... no lo sabía —respondió Rubén.
—Sí, somos muy amigas. De hecho, nos preguntábamos si podíamos salir algún día todos juntos, ¿te parece? —dijo la de ojos azules— pasarla bien como amigos, ir a beber, ya sabes, lo de siempre.
Rubén se sentía cada vez más incómodo. Si fueran tan amigas de Amanda como decían, sabrían que la chilenita no bebía y no le gustaba el aroma a alcohol de los demás. Era algo sospechoso. Además, ¿salir así sin más con esas chicas desconocidas? Sin contar que Amanda siempre le contaba que no tenía amigos en la facultad. Esta situación era, por lo bajo, algo extraña.
—La verdad es que estoy muy ocupado... —comenzó a decir Rubén para intentar zafar.
—Ah, pero no seas así —dijo la pelirroja acercándose a él —mira que te haces el tiempo para venir a buscar a la chilenita, ¿cómo no vas a tener tiempo para sus amigas también?
Esto ya se estaba saliendo de control. La chica le acariciaba el pecho a Rubén, y otra le despeinaba suavemente el pelo.
—Anda, no seas malo —dijo la rubia apoyando su mano en la pierna del chico.
Rubén se puso de pie, nervioso. Lamentablemente estaba algo acostumbrado al acoso de los fans, pero esto ya era demasiado. Sin embargo, las tres chicas se abalanzaron sobre él, abrazándolo por todos lados.
—Chicas, por favor, dejadme espacio vital —dijo Rubén, pero no sirvió de nada.
—Te soltamos solo si prometes salir con nosotras.
—Joder...
—¿Rubius?
Amanda estaba detrás del chico, mirando la escena. Rubén se dio vuelta y miró a su novia con ojos de pánico.
—¡Amanda! —dijo la de ojos azules alegremente y fue a abrazarla, pero Amanda la rechazó bruscamente. Miró a su novio con enfado y salió caminando con paso decidido. El Rubius se quitó a las otras dos chicas de encima y fue tras su novia.
—Amanda, espera —dijo el chico, pero Amanda no se detuvo. Pero como el youtuber era mucho más alto que ella, logró alcanzar a la chica en pocos pasos y la tomó de un brazo.
—¿Qué hacías con esas... mujeres? —preguntó Amanda sin detenerse, mientras el chico la seguía tomando del brazo.
—Nada... fue todo muy rápido y extraño. Se tiraron encima mío y me decían que eran tus amigas, y que querían salir conmigo. No me soltaban, j***r, no sé qué les pasaba...
—¿Amigas mías? Ni siquiera me sé sus nombres, malditas aprovechadoras.
—Pero Amanda, no te enojes conmigo, coño...
—Rubius, espera —gritó una de las tres chicas. Amanda se detuvo y Rubén la imitó. Las tres chicas llegaron junto a ellos.
—Vas a salir con nosotras, ¿verdad? —dijo la rubia— te puedo apostar a que lo vas a pasar mucho mejor que con esa extranjera.
El tono despectivo que usó para decir la última palabra molestó mucho a Rubén. ¿Y qué si Amanda no era española? ¿Algún problema con eso? Entonces recordó otra rubia que le había dicho algo parecido, que lo pasaría mejor con ella que con sus amigos.
—A ver, a ver —dijo Rubén tomándose ambas manos y frunciendo el ceño—esa extranjera, como ustedes le dicen, es mi nov... es mi amiga, y muy querida, así que cuidad el tono con el que me la tratáis.
—Perdona, Rubius, no era mi intención ofenderla —respondió la chica con cara arrepentida.
—No le hagas caso a Marina, Amanda podría salir con nosotras también —agregó la pelirroja.
—Y sobre eso, gracias, pero no gracias. Quizás si no se hubiesen tirado encima mío lo habría pensado, pero con esa actitud de buitres pues a mí no me convencen. Así que nada, fuerita de acá, fuerita de acá.
Las chicas fulminaron a Amanda con la mirada y salieron hechas una furia. Maldito Rubius, era un engreído. Al llegar a sus casas dejarían de seguirlo en todas las r************* . Pero a Rubén le importaba poco. Para tener esas fans aprovechadoras, mejor no tener nada. O mejor aún, tener a Amanda a su lado.