Capítulo 03: Consejos de Eva y Alexby

711 Palabras
—No puedo creer que ya haya pasado un mes —dijo Eva— el tiempo pasa volando, de verdad. —Bueno, aún no pasa un mes... —respondió Amanda levantando los hombros. —Ya, bueno, en dos días cumpliréis un mes de novios —comentó Alexby rodando los ojos. Las mujeres a veces eran tan quisquillosa en lo que se refería a fechas, sobre todo de aniversarios. Recordaba cuando él mismo había olvidado el aniversario de seis meses con Eva y ella estuvo enojada y triste casi tres días. Desde esa vez, él tenía anotado en su celular cada fecha para no olvidarlas nunca más. Los tres estaban en casa de Amanda, ayudándola a pintar su sala. La chica quería darle más "personalidad y vida" a su departamento, que ya tenía varios cuadros, pósters y adornos, pero el color de las paredes era algo triste, así que compró pintura lila y le pidió ayuda a su vecino y a su novia, quienes aceptaron encantados. A sus amigos. Por supuesto, antes había preguntado a su arrendatario si podía pintar las paredes, y él aceptó encantado. También encontraba que al departamento le faltaba algo de cariño y color. —La verdad es que era muy obvio —dijo Eva dejando las esponja a un lado. Antes de pintar, debían dejar las paredes totalmente limpias, sin ninguna nota de polvo — se notaba que ambos se morían el uno por el otro, aunque no lo quisieran admitir, par de tórtolos. —Que bueno que Rubius por fin se atrevió a querer a una sola chica otra vez—dijo Alexby sonriendo, más para sí mismo que para las chicas. —¿Y qué tal ha sido este primer mes? —preguntó Eva con interés. —Bueno, la verdad es que ha sido maravilloso. Lo pasamos muy bien juntos, aunque no podamos salir mucho, por culpa de mis trabajos y cosas para la universidad, pero siempre nos juntamos los fines de semana en su casa o la mía, o intentamos salir, aunque no sale bien... —dijo Amanda. Desde aquella vez en que intentaron ir al cine, pero una turba de fangirls y fanboys de Rubius les impidió estar allí como cualquier mortal común y corriente, evitaban salir a lugares públicos. Lo hicieron un par de veces, pero los habían vuelto a descubrir, así que preferían juntarse en las casas. —Vemos películas, jugamos algo, comemos, no lo sé, hacemos lo que nos de la gana —continuó Amanda. —Madre mía, que tiernos sois —dijo Alexby. —El primer mes siempre es muy lindo, pero ya por el tercer mes, las flores y corazones empiezan a desvanecerse y la relación se vuelve más real y compleja, porque ya conoces más a tu pareja, con sus virtudes y defectos. Y tu pareja también te conoce más y tendrán que aprender a lidiar con lo que no les gusta del otro— dijo Eva. —Wow, eres una maestra en esto del amor —se rió Amanda. —Vamos, sí que sé algo... no por nada llevamos más de dos años juntos —respondió la chica mirando a Alexby con ternura. —Vale, vale. Por favor, no se besen frente a mí y sigamos pintando, que mi casa se ve cada vez más guay —dijo Amanda tomando una brocha. —Pero chilenita, ¿qué expresiones son esas? —dijo Alexby divertido. —¿Eh? —Que digas guay es algo muy español —respondió el chico. —j***r, que se me están pegando sus raras palabras, tío —dijo Amanda con acento español. Eva y Alexby se rieron. Le salía algo forzado, pero aún así casi parecía que la chica ya había tomado el acento. Aunque en su hablar normal seguía teniendo entonación chilena. —Oye, y qué piensas regalarle a Rubius por su primer mes —inquirió Eva. —No lo sé —dijo Amanda pensativa —es que ya tiene de todo, y lo que quiera tener, se lo puede comprar. —Igual, Rubius siempre ha dicho que regalar cosas en los "cumplemes" de los noviazgos es innecesario —dijo Alexby —probablemente hasta se le olvide. —Conociéndolo, no me extrañaría —admitió Amanda —pero lo quiero así, distraído, algo descariñado y todo. Sus amigos sonrieron. Siguieron pintando las paredes hasta bien entrada la noche, comentando cualquier otra cosa, hablando de juegos que saldrían ese año, los videos que Alexby tenía pensado hacer para el futuro, sobre el trabajo de Eva y las clases de Amanda. Con la ayuda de sus dos amigos, la chilena logró pintar el lugar más rápido de lo que pensó.  Y, volviendo a pensar en el tema de su aniversario, a pesar de todo, Amanda sí quería regalarle algo, pero tenía que ser único y personal. Y no se le ocurría nada.
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