Los días pasaron tranquilamente, sin mayores contratiempos ni nada digno de mención. Sin aviso llegó Febrero. Hacía exactamente 31 días que Rubén le había pedido a Amanda ser su novia. Un mes feliz para ambos. Pero ni Amanda ni Rubén eran muy de gestos románticos (o eso decían) por lo que ese día pasaría como cualquier otro. Durante la mañana, Amanda escribió a Rubén para desearle los buenos días como siempre, como si fuera un día normal y él le devolvió los buenos días sin ninguna mención a su primer mes de novios. Amanda fue a la Universidad sin esperar ni siquiera alguna mención del tema por parte de Rubén. Pero estaba equivocada.
En la hora de almuerzo, Ala chilena revisó twitter, y se llevó una grata sorpresa al leer que @Rubiu5 había escrito hacía un par de minutos "estoy tan contento como hace un mes :)". Era una especie de mensaje críptico, ya que para sus fans no significaba nada especial, pero ella sabía lo que quería decir. Rubén no había olvidado que hoy cumplían un mes. Y eso la hizo sonreír.
El resto del día las clases siguieron con normalidad. Amanda no tenía mayores amistades entre sus compañeros, pero se llevaba bien con todos. Podía conversar de cosas superficiales y reír de tonteras, a veces almorzaba con alguno de ellos, aunque lo hacía para no estar sola o parecer la rara del salón. Pero su interés por los demás y de ellos hacia ella no iba más allá. Cuando no estaban en la Universidad, no hablaban ni se juntaban, a menos que fuera para algo relacionado con el estudio.
Cerca de las seis de la tarde terminaron las clases. Amanda tomó su mochila y vio su celular, esperando ver algún mensaje o llamada perdida de su novio. Nada. Un poco decepcionada, guardó el movil en un bolsillo de su chaqueta y salió de la sala. De todas formas, al llegar al departamento ella lo llamaría, no para reclamarle nada ni recordarle la fecha. Solo para oír su voz
Mientras caminaba hacia la salida pensó que quizás Rubén en realidad no se había acordado, y probablemente eso que escribió en Twitter era porque estaba contento por otra cosa, algún juego tal vez. Estaba tan concentrada en sus pensamientos que no notó que alguien la seguía. De pronto, una persona le tomó el brazo, la dio vuelta y se puso frente a ella, haciendo que ella reaccionara levantando la mano, lista para una bofetada. Por suerte se detuvo a tiempo.
-Hola, guapa -dijo Rubén.
-¡Rubius! -dijo la chica abrazando a su novio -¿qué haces aquí?
-¿Es que acaso no puedo venir a buscar a mi novia en nuestro aniversario de primer mes?
-Claro que puedes, tonto.
Amanda sonreía y Rubén también. Se tomaron las manos y salieron juntos del campus mientras algunas chicas los miraban con interés y cuchicheaban entre ellas.
-Oye, pero ¿no te importa que me vean contigo? -preguntó Amanda.
-No.
-Pero... pueden pensar que somos novios.
-¿Y es que acaso no lo somos?
-Pero tus fans...
-Amanda -la interrumpió Rubén -no me importa, porque soy feliz contigo. A demás, siempre hay rumores de que estoy de novio cada vez que salgo con una amiga. Esto no será diferente, y nadie va a molestarte. Y si te molestan, pues se las verán conmigo.
Amanda lo miró con cara sorprendida. Creía que debían esconder su relación, pero aparentemente no era un gran problema para el chico. Cuando llevaban pocos días de noviazgo, habían pactado no hacer pública su relación para evitar que las fans hicieran o dijeran cosas en contra de Amanda. Por eso se sorprendió con la reacción de que a Rubén no le importara, pero si él estaba seguro de que nada pasaría, ella iba a confiar. Aunque, en cierto modo, tampoco estaban haciendo pública su relación ni diciéndole al mundo que estaban juntos.
-Oye... te tengo una sorpresa -dijo Rubén sonrojándose un poco.
-¿Qué sorpresa?
-Pero mujer, que no te puedo decir porque es sorpresa. Pero la tengo en mi casa, así que... te invito a mi hogar, dulce hogar.
-Mmmm... está bien. Vamos a tu piso -contestó Amada sonriendo, y ambos se fueron caminando de la mano, ignorando a las personas que había a su al rededor .
Ese momento, ese día era para ellos, y no permitirían que nada lo arruinara. Por suerte, ninguna fan loca los interrumpió en el trayecto algo que, pensó Rubén, era un verdadero milagro.