—O sea que Alexby, Eva y Mangel también vendrán a nuestro viaje romántico —dijo Amanda.
—Sí... Ah, y Cheeto también —agregó Rubén.
—¿Alguien más? No sé, Willy, Vegeta... Piew die Pie —dijo la chica medio en broma pero con rostro serio.
—Ah... no... digo, ojalá pero... mmmmm solo iremos nosotros seis.
Amanda y Rubén estaban en la casa del chico. Él no alcanzó a avisarle que ya tenían todo con sus amigos, pero el pasaje llegó al correo de Amanda, cosa que la sorprendió enormemente y llamó a Rubén. En ese momento, él le tuvo que contar que iría con todo el grupo, así que decidieron juntarse esa misma noche para ver los detalle.
Amanda miró a su novio apretando un poco los labios y asintió con la cabeza.
—Interesante —dijo finalmente la chica.
—No estás enojada, ¿verdad? —preguntó Rubén colocando su mejor cara de cachorro. Amanda lo miró unos segundos con una ceja alzada.
—¿Estás de broma? —respondió con tono enojado, pero luego sonrió —es genial, me encanta estar con los chicos, y viajar con ellos será como una aventura, ¡Nunca he viajado con amigos!
—¿En Chile tampoco?
—No, nunca tuvimos mucho dinero para eso jaja. Si alguno hubiese tenido casa en la playa o en otro lugar quizás habríamos ido, pero no era nuestro caso.
—Es lo mejor viajar con amigos, ¿sabes? Se pasa de puta madre, de verdad.
—Aunque no podremos estar muy románticos con tanta compañía —le dijo Amanda con voz coqueta.
—No te preocupes, guapa —dijo Rubén con voz seductora, guiñándole un ojo—yo me desharé del resto para que podamos estar solos tú y yo.
La chica se puso a reír. Le encantaba cuando Rubius colocaba esa voz y ponía cara de seductor.
—Gracias, guapo. Aunque podríamos estar románticos todos juntos.
—¿Algo así como una orgía?
—Tú invitaste a los demás.
—Se invitaron solos —murmuró Rubén, y luego agregó con voz normal —pero me gusta tu forma de pensar. Seremos una multitud de gente que se ama...
Amanda miró al chico y se quedaron un momento en silencio. A pesar de llevar más de siete meses de novios, nunca se habían dicho que se amaban, solo que se querían mucho. Un mensaje en el celular de Rubén los distrajo.
—Ah, es Mangel, que mañana vamos a grabar algo para su canal.
—Ve a responderle, entonces.
Rubén asintió con la cabeza y fue a la cocina para llamar a su amigo sin molestar a su novia.
Amanda quedó pensando en su novio. Había sido ella quien se negaba a decir te amo, y que no permitía que Rubén le dijera esa frase tampoco. La chica decía que el amor estaba desvalorado, y que ahora cualquiera ocupaba la palabra sin tomarle la real importancia de su significado.
Además, el último hombre que le había dicho que la amaba, fue una de las personas que más daño le había hecho. No le había dicho nada a Rubén sobre ese tema, pero sí que no estaba apurada en decir "te amo". Su novio respetaba su decisión y la aceptaba, aunque cada día tenía más ganas de decirle que la amaba. Él estaba seguro de sus sentimientos. Ella temía sentir demasiado. No quería volver a sufrir y, aunque sabía que su novio no era ni por lejos como ese otro hombre maldito, no podía evitar tener miedo a ciertas cosas.
En fin, ya habría tiempo para pensar en amor y esos otros temas. Por ahora se concentraría en el presente y el futuro inmediato. Viajarían con sus amigos a mitad de agosto por una semana. Unas pequeñas vacaciones como personas normales en una hermosa ciudad.