Capítulo VI Habla claro

1866 Palabras
–Jesse –terminé de hablar sin dejar de ver a Logan. Tenía aquellos hermosos ojos azules que yo tanto amaba, tenían un brillo especial que erizaba mi piel–, mi novio –y entonces el brillo se desvaneció, su ceño se frunció ligeramente y me miró desconcertado. –¿Novio? –preguntó mi madre con una risita juguetona. –Sí –respondí seca, mientras tomaba la mano de Jesse y la entrelazaba con la mía, sin dejar de ver a Luke. –Un gusto, Jesse, Olivia siempre... Todo a mi alrededor se silenció dejando en mi oído un irritante zumbido y mi vista se volvía borrosa, todo sin dejar de ver a Logan. –¡Olivia! –la voz de mi madre de manera opaca me traía de vuelta a la realidad–, Olivia , ¿por qué no nos dijiste? Sonreí hacia Jesse y encogí mis hombros de manera divertida. –No lo sé, solo pasó –me aferré aún más a Jesse. –Cenemos, tengo hambre –habló Daemon, y todos rieron. Todos nos sentamos a la mesa, eso incluía a Logan, y la cena iba bien hasta que mi padre comenzó a hablar. –Me alegra que hayas venido, Logan, aunque no lo creas, iba a llamarte –habló mientras limpiaba sus labios. –¿De verdad? –continuó la plática Logan, mientras daba un sorbo a su copa de vino. –Sí, aquí en Brooklyn es diferente, ¿sabes? El ambiente de trabajo es genial, un poco más tranquilo que haya en Boston... –¿Qué ha sido eso? –susurró Jesse hacia mi oído de manera discreta. –No lo sé, yo...no supe qué hacer –respondí de igual manera. –¿Él es daddy Luke? –preguntó divertido. –Cállate –contuve una risita. –¿Qué te parecería venir a trabajar acá? Hay un puesto disponible –las palabras de mi padre llamaron mi atención, y la de todos los presentes. –Yo... –inició Luke sin saber muy bien qué decir, su mirada se paseó hasta encontrar la mía–, no lo sé. –Tómate unos días, piénsalo bien, y me dices, ¿qué te parece? –insistió mi padre. –Claro –respondió con una sonrisa encantadora. Pasé saliva agachando mi mirada hasta mi plato y terminar mi cena sin ver otra vez a Luke. Después de la cena, mi padre y Logan estuvieron hablando en el patio trasero, Jane, Daemon, Jesse y yo estábamos con mamá en la sala platicando de los últimos meses hasta que el reloj dio las once de la noche, y Jesse decidió irse. –Muchas gracias por todo, señora Eriksen –agradeció Jesse a mi madre. –Oh, Jesse, cariño, no fue nada, ven cuando quieras, eres bienvenido, más ahora que sales con mi niña –habló divertida mi madre. Sonreí algo nerviosa. Jesse se despidió de todos y salí con él hasta su auto. –Gracias por seguirme la corriente esta noche –le hablé algo avergonzada. –Descuida –respondió con una sonrisa. –Él...yo...no quería que... –Basta, te entiendo –me detuvo. –Gracias –le sonreí tímida. –En realidad, de eso quería hablar contigo hace un rato –llevó su mano izquierda hasta la mía y la tomó lentamente. Mi corazón comenzó a latir rápido, y suplicaba porque Jesse no lo notara. –Olivia, yo quería preguntarte si tú... –¡Hey! Olivia, tu madre pregunta por ti –la voz de Logan llamó nuestra atención. Miré a Jesse nerviosa, incluso asustada y solté su mano de manera delicada. –Tengo que entrar –hablé. –Sí, claro –pasó su mano por su cabello–, te mando un mensaje, o te llamo mañana. –Sí, por supuesto –respondí. Jesse subió a su auto y se fue de ahí, y fue entonces cuando supe que no había escapatoria, tenía que enfrentar a Logan. Me giré y caminé hasta la entrada, donde aún Luke esperaba. –¿Qué pasa con mi madre? –pregunté si verlo. –Nada, papi no soportaba seguir viéndote con ese niño tomada de la mano –habló en un tono bajo y profundo. Por alguna razón aquello había revuelto mi estómago de la mejor manera posible, y sentí un cosquilleó en mi entrepierna, haciéndome sonreír. –Olivia, tú en verdad... –¡Logan! –la voz de mi padre nos interrumpió. Me apresuré a salir de ahí antes de que nos viera juntos. Me quedé escondida para escuchar lo que mi padre tenía que decir a Logan. –¿Te vas a quedar con nosotros, verdad? –preguntó mi padre. –Creí que me habías dado unos días para pensarlo –respondió nervioso. Cosa que me hizo sonreír un poco. –No –rió mi padre–, me refería a esta noche, te quedarás con nosotros. –Oh, no, les estorbaría. –Para nada, ¡Melinda, cariño, ven! –llamó a mi madre, ella llegó con una sonrisa en su rostro. –¿Qué pasa? –Logan puede quedarse, ¿verdad? –Por supuesto, era el plan, ¿no? No te puedes ir, Logan –habló mi madre con una tierna voz. Por un momento me imaginé a mi padre siendo un niño pequeño pidiendo permiso a su madre que su amigo, en este caso Logan, pudiera pasar la noche con ellos. –Está bien, muchas gracias –aceptó Logan. –Perfecto, iré por Olivia para que te muestre el cuarto de invitados. Al escuchar mi nombre corrí hasta la sala, para evitar que me descubrieran. –Hija, ven, muéstrale al señor Hamilton su habitación –me habló mi padre, mientras me encontraba justo donde yo quería que me viera. –Claro –respondí levemente alterada. Caminé hasta donde se encontraba Logan junto con mi padre. –Por aquí –llamé a Luke de manera nerviosa. Más que nerviosa, estaba aterrada, no había visto a Logan desde hace dos o tres meses. Subimos las escaleras hasta llegar al cuarto de invitados, el cual estaba enfrente de mi habitación. –Aquí es, que pase una linda... Su mano tomó de la mía, congelándome completamente sin dejarme terminar. –¿Esa es tu habitación? –preguntó apuntando hacia la puerta enfrente de la suya. –S-sí –respondí con trabajo. –Bien. –¿Po-por qué? Logan sonrió de lado, mostrándome un pequeño hoyuelo en su rostro, tomó mi mentón para por fin, después de todo este tiempo, pudiera verlo a los ojos. Y, mierda, era tan hermoso, Logan era perfecto. Aquellos ojos azules penetraron en mí dejándome expuesta a él, mi respiración se entrecorto, y mis manos comenzaron a temblar. –Me alegra saber que aún me perteneces –habló con un tono arrogante–. Que aún eres mi bebé. –¿Ah sí? –hablé con la voz baja sin dejar de ver sus ojos y sus labios–, ¿cómo aseguras eso? Logan rió ligeramente, tomó de mi cintura y me acercó más a él. Mi estómago se revolvió nuevamente, y mi feminidad comenzaba a palpitar. –Te conozco, princesa –habló contra mi oído, erizando mi piel y logrando que mis piernas temblaran–. Sé cuándo algo causa impacto en ti, y en este momento ese algo soy yo. Mis ojos estaban conectados a los de él, su nariz rosaba la mía y nuestras respiraciones chocaban. –Logan, yo... –Perdón, ¿quién? –habló en un tono ronco. No pude evitar morder mi labio inferior, Logan provocaba en mí cosas que nadie más lo hacía, cosas que extrañaba jodidamente demasiado. Lo necesitaba, no solamente sexualmente, necesitaba a Logan en mi vida. –¿Papi? –Así es, princesa –tomó mi mentón se acercó más a mi rostro. Sentía como sus labios rozaban con los míos, comenzaba a ponerme de puntitas para poder alcanzarlo de una buena vez y besarlo como tanto me encantaba hacerlo, pero unos pasos nos hicieron separarnos. –Olivia, ¿estás aquí? –la voz de Jane se escuchaba subir las escaleras. –Sí –miré por última vez a Logan y me alejé de ahí hasta llegar con Jane–, ¿qué pasa? –Oh, no es nada, creí que ya estabas dormida –Jane miró hacía el pasillo, y notó la presencia de Logan–. Mierda –susurró. La miré estática. –¿No estabas con Jesse? –preguntó. –Creo que mejor hablamos en mi habitación –respondí. Tomé a Jane de la mano y la llevé conmigo hasta mi habitación. –Buenas noches, señor Hamilton –hablé y cerré la puerta detrás de nosotras. –¿Entonces? –continuó Jane. –No, Jesse y yo no tenemos nada, solo lo dije porque... –Por Logan, ¿cierto? –Sí –me dejé caer en la cama. –Entonces, tú y Jesse no son nada más que amigos. Me quedé callada, conteniendo la respiración, dándome cuenta de todos los secretos que le ocultaba a Jane, mi mejor amiga. –¿Olivia? –Él y yo...él y yo...nosotros... –Habla claro –me ordenó. –Follamos de vez en cuando –tapé mi rostro. –¿Qué? No me jodas –respondió con algo de enojo–, y por supuesto no me habías dicho. –Lo iba a hacer lo juro, pero no sabía cómo...pensé que me ibas a juzgar y yo... –Vale, Olivia, en primera, jamás te juzgaría y en segunda me tuviste que haber dicho, pude haber evitado que Logan viniera. –A todo esto, ¿por qué vino Logan? –pregunté. –No hablaremos de otra cosa hasta que me digas que pasa entre tú y Jesse. –Jane, ya te lo dije, simplemente eso. –¿Algo más que deba saber? Pensé en algo más. Claro que había algo más, estaban las noches de borrachera y las veces que me había drogado. –Digamos que mis nuevos amigos no son como tú. –¿Y eso significa? –insistió. –Son...raros –respondí más en pregunta que en respuesta. –Olivia, basta, dime. –Con ellos me emborracho y, puede que algunas veces me drogue. –¿Qué? –Ya sabes, alcohol y marihuana –respondí tratando de sonar graciosa, cosa que no funcionó. –Sí, ya sé, Olivia tú no eres así, tú... –Lo siento, Jane, perdón, ¿de acuerdo? Solo no le digas a Daemon. –Con un condición. –¿Cuál es? –Que dejes de hacerlo –habló de manera seria. –Bien –respondí segura, aunque en realidad no lo estaba. –Bien –asintió Jane–. Me iré a dormir, que descanses. Se acercó a mí y besó mi frente, salió de mi habitación para por fin dejarme sola. Tomé una ducha rápida y me puse un pantalón suave y una playera algo holgada para dormir, me paré justo enfrente de la ventana para tomar algo de aire fresco. El cerrar de la puerta me hizo pegar un brinco en mi lugar mientras me giraba. –Así que has sido una niña mala, Olivia.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR