Valen fue interrumpida por algo que atravesó su estómago. Cuando ella cayó al suelo, pude verlo, era ese hombre, y su mano estaba completamente llena de sangre.
—¡AHHHH!
Lentamente retrocedí a mi habitación, y rápido cerré la puerta, ¡Dios no! Valen no puede estar muerta, por favor no.
Lagrimas comenzaron a resbalar por mis mejillas, estaba tan asustada. Fui por mi celular, quería pedir ayuda, pero no sabía a quién, ¿Qué rayos hago ahora? No puedo llamar a la policia, ellos no me creerían.
Desbloquee el celular rápidamente, y presione en las llamadas, y luego sobre el contacto de Pablo, la llamada inicio, pero esa cosa frente a mí, hizo que me quedara congelada.
—¿Amanda? —pude escuchar a través del celular, pero no pude responder, no sabía que decir. —¡Hey! ¿Qué pasa? ¿Todo bien?
Esa cosa corrió hasta mí, y solté el celular al suelo.
—¡Pablo ayuda! —grité y corrí a la ventana, llevándome un gran rasguño en mi mano derecha, tras esquivar sus horribles manos.
—¿Qué pasa? —preguntó Pablo desde el celular, pude notar que estaba asustado. —¡Respóndeme, carajo!
Esa cosa se acerco al celular, lo tomó con sus horribles y largas uñas, y lo arrojo contra la pared, haciéndolo añicos tras el impacto.
—¡Aléjate de mí! —grité saliendo por mi ventana, la noche era fría, y no había absolutamente nadie en la calle, estaba sola en esto, mi única salida de aquí seria saltar por la ventana, pero no soy capaz, tengo miedo de hacerme daño.
Me giré para ver detrás de mí, ya no estaba en mi habitación, pero ahora la puerta se encontraba abierta, un grito me hizo regresar rápidamente adentro, era Martín, mi hermano menor.
Corrí lo más rápido que pude, esquivando el cuerpo de Valen que se encontraba en la entrada, con un gran charco de sangre a su alrededor.
—¡Martín! —grite con desesperación.
Cuando estaba por comenzar a bajar las escaleras, la puerta de su habitación se abrió, el se tallo sus ojos y me miro confundido.
—Oh Dios mío, estas bien —corrí hasta él y lo abracé. —Regresa a tu habitación y por nada del mundo, sea lo que escuches, no salgas.
—Amanda, ¿Qué le paso a Valen? —preguntó Martin viendo hasta ella.
—Estará bien, ahora regresa a tu habitación, y no salgas.
Descendí las escaleras a gran velocidad, estoy seguro que alguien grito abajo, y puede ser mi madre, por mas molesta que este con ella por todo lo que ha pasado, no quiero que muera, la necesito.
—¡Demonio asqueroso! —grité al verlo sobre alguien, justo en medio de la sala. —¡Aléjate!
Él se giró hasta mí, y pude ver a Pablo, sangre salía de mi boca, y en su pecho tenía un gran agujero.
—¡Pablo no! —comencé a llorar. —¡Ahhh! ¿Qué quieres de mí! ¡Ya déjame en paz! ¡Vete de aquí!
Abrí lo boca, creí que hablaría, pero no, solo me mostro sus horribles dientes, donde se podían ver restos de carne, mi mirada se fue hasta la mano de Pablo, pero esta no estaba.
—¡Oh Dios!
—Tendrías que probar algún día —dijo esa voz que causaba escalofríos en mí.
Negue con la cabeza, mientras retrocedía de poco a poco.
—Amanda, ¿Qué sucede? —preguntaron desde las escaleras, pude ver a Martín parado ahí.
—No te atrevas a acercarte a él —dije nerviosa y caminando hasta Martín. —¡Ve a tu habitación!
La cosa esa miró a Martín, luego me miro a mi y mostro sus dientes, saliva comenzó a escurrir con restos de sangre proveniente de Pablo.
—Por favor no —dije llorando. —Mátame a mí, a él no le hagas nada, por favor.
Lentamente llegué hasta Martín, lo envolví en un gran abrazo, y de pronto sentí un fuerte dolor en mi espalada, luego sentí la sangre salir, deslizándose por mi cuerpo, el sabor metálico ahora estaba en mi boca, escurriendo por mis labios.
—Te necesito débil, Amanda —esa voz, esa horrible voz.
***
—¡Amanda! ¡Despierta!
Abrí los ojos asustada, sentía el sudor escurrir por mi frente, estaba temblando, tenía mucho miedo.
—Estas viva —dije dándole un gran abrazo. —Tuve una horrible pesadilla, no quiero perderte hermana, te quiero mucho.
Me encontraba en medio del suelo, las sabanas de mi cama estaban justo aquí conmigo.
—También te quiero, y por tu bien, tienes que ir al psicólogo —dijo Valen apretando sus brazos sobre mí.
—No hay nada malo en mí, Valen tienen que creerme, hay una cosa horrible acosándome, un espíritu, un demonio, no tengo idea de que sea, pero tengo mucho miedo.
Valen se levantó, y me tendió su mano para ayudarme a ponerme de pie, camine hasta mi mesita de noche en busca de mi celular, pero este no estaba. Mire al suelo y lo vi casi por donde estaba acostada, lo tome y en la pantalla estaba una llamada con Pablo de apenas 40 segundos.
Quizá y en la pesadilla si llame a Pablo, teclee sobre su contacto para llamarlo y preguntarle que coño le pregunte, pero este no atendió.
—¡Baja a desayunar! —gritaron desde la cocina.
***
Todo ha ido muy raro hoy, pase por Pablo, Mily y por Ronaldo, pero estos ya se habían ido a la escuela, mi madre nuevamente no estaba en casa, y sigo sin entender que mierda pasa con ella, por su culpa, una vez más, Valen llegara tarde a la escuela
Cuando estaba por irme, Valen salió de la casa, y me hablo, me acerque a ella, y con la cara agachada dijo.
—Hay algo que tienes que saber, hace una semana Mily te dio unas pastillas para dormir, ella te veía cansada así que acepte que lo hiciera, y en tu ausencia invocamos a un demonio...