Capítulo 7.

1086 Palabras
Una semana antes... Narra Mily. Me dispuse a caminar hasta la habitación de Amanda, me duele demasiado que esté así, sus pesadillas cada vez se han intensificado, según lo que ella me ha contado no ha dormido bien últimamente, así que con lo único con lo que la puedo ayudar es con esto. En mis manos sostenía tres pastillas para dormir, se las daré diciéndole que son para el dolor de cabeza, o qué sé yo, no quiero decirle que son para dormir ya que ella las considera drogas. Entre a la habitación, y ella se encontraba en la cama, con su celular en las manos. —Valen te manda esto —dije sonriendo mientras me acomodaba a su lado. —Toma dos ahora, y te sentirás mejor. Amanda asintió, tomo la pastilla y en su mesita de noche tenía una botella de agua, la abrió y rápido la tomó. —Descansa, vengo en un rato. Me levanté y salí de la habitación, al llegar a las escaleras llegaron los demás, Daiel, Pablo, Felipe, Gaby, Ronaldo y Paola. —¿Qué haremos? —preguntó Gaby medio confundida. —Valen leyó una clase de juego diabólico, así que lo probaremos —respondió Daiel. Al llegar a la sala, donde los demás estaban, ya estaban preparando todo para el juego, ahora no se si quiero hacerlo, Amanda no estará aquí. —Amanda no viene —dije sentándose en el sillón. —Es lo de menos, juguemos nosotros —añadió Pablo. —Bueno, si quieren, no quiero que después me culpen si el espíritu queda libre y nos asesina a todos. —No jodas con eso, mejor no quiero —exclamó Paola poniéndose de pie. —Juguemos a otra cosa, por favor. Los demás la miraron, y luego comenzaron a echarse miradas entre ellos, algo muy confuso para mí. —Tengo una idea —Felipe dijo sonriendo. —Si son tan miedosos para jugar el juego de la copa, entonces juguemos a la botella. Reí ante la idea absurda de Felipe, luego me puse de pie. —Hagámoslo —dije sonriendo, aunque no estaba tan feliz, otra cosa sería si Amanda estuviera aquí, creo que no fue un buen día para ponerla a dormir. Daiel movió la pequeña mesa que estaba sobre el suelo, luego todos nos sentamos, haciendo un círculo. Valen postró una pequeña botella en medio, y nos miró. —¿Quién quiere iniciar? —preguntó Valen. —Antes de iniciar, yo creo que debemos dejar en claro algo, no sé vale echarse para atrás a la hora del reto —explicó Pablo. —Quiero girar yo —dijo Gaby tomando la botella, todos asentimos y Gaby la hizo girar. La botella giro por unos pocos segundos, para luego detenerse apuntando a Daiel y Paola, los cuales rápido se miraron nerviosos. —Bien, les pondré un reto fácil, quiero que Paola le lama el pie a Daiel. Oh Dios, que asco, Paola comenzó a negar un poco asqueada, pero luego de varia insistencia, ella terminó aceptando. Daiel se quitó su zapato, y acercó el pie a Paola, quien sacó su lengua y la paso rápidamente por la planta del pie. —Lames rico —dijo Daiel riendo, Paola tan solo se limpiaba la lengua con sus manos. —Sigo yo —Ronaldo tomó la botella y rápido la hizo girar, esta quedo señalando a Pablo y Felipe, los cuales se miraron rápidamente un poco nerviosos. Sonreí y Ronaldo se quedó pensativo, pensando el reto que les pondría a ambos. —Lo tengo, quiero que Pablo bese a Felipe —mencionó Ronaldo. —Bien, no tengo problema —respondió Pablo acercándose un poco hasta donde Felipe se encontraba. Se le podía ver un poco nervioso, incluso pude ver sus manos temblando, pero aun así, las llevo hasta el cuello de Felipe, y lentamente lo atrajo hasta él, se miraron por algunos segundos, luego cerraron sus ojos y sin más, sus labios se unieron, todos nos quedamos observando, hasta que Pablo se separó. —Continuemos —dijo Daiel. —¿O pasamos a la copa? —La copa —se adelantó a decir Paola. —No quiero que me vaya a tocar besar a mi hermano, o algo así. Todos comenzamos a reír, y Daiel se puso de pie. Paola y Daiel son hermanos, él solo un año menor que ella. —Bien, aquí esta —él nos entregó una hoja grande de papel, donde teníamos que poner todo el abecedario, los numero, las palabras "Si", "No" y "Bye" es un juego como la ouija, pero más casero. Paola comenzó a escribir lo que, hacia falta, Valen llego con un pequeño vaso, denominado copa, todos tendríamos que poner nuestros dedos ahí, para comenzar. —Listo, podemos comenzar ahora —anunció Paola sonriendo. Nos sentamos como hace un momento estábamos, solo que ahora mas cerca, de tal modo que todos pudiéramos poner nuestro dedo. —¿Quién empieza? —preguntó Felipe un poco asustado. —Jamás he jugado a estas cosas. —Las reglas que leí en internet dicen que el más débil debe iniciar, pero como no esta Amanda, que inicie Paola —mencionó Daiel. —¡Idiota! Yo no soy débil —Paola le dio un golpe a Daiel en el brazo, haciéndolo sobarse. Todos nos reímos, y Pablo decidió iniciar, ya que él tenía en mente un espíritu, tras darnos una pequeña explicación de la apariencia, todos asentimos con invocarlo a él, tampoco es como que conozcamos a muchos espíritus. Giramos la copa con nuestros dedos encima por toda la hoja, luego Pablo preguntó: —¿Hay alguien ahí? —todos nosotros nos observamos con confusión, luego volvió a preguntar. —Queremos una presencia aquí, en este mismo momento. Nos quedamos unos segundos observando la hoja, sin presenciar nada, hasta que un fuerte ruido, proveniente de la cocina, hizo que todos nos sobresaltáramos, quitando nuestros dedos de la pequeña copa. —Regresen los dedos —dijo Pablo asustado. —No podemos quitarlos hasta que terminemos. —Esto no es real, no jodas —exclamó Ronaldo asustado. —Ya no quiero jugar. Ronaldo se puso de pie, y los demás hicieron lo mismo. —Intentemos una ultima vez —dijo Pablo, y los demás se sentaron, no he quitado mi dedo ni una sola vez, así que, si el espíritu queda libre, que no me venga a joderme. Los dedos nuevamente volvieron a poner su dedo en la copa, y Pablo se dispuso a hablar. —¿Fuiste tu quien causo eso en la cocina? No hubo señal de nada, solo se podían escuchar nuestras respiraciones aceleradas por el susto de hace un rato. —Intentaré yo —mencionó Felipe. —¿Hay alguien aquí? Nos quedamos atentos, y la copa se movió, al lugar donde la palabra "Si" se encontraba. —No jodas, esto es falso —dijo Daiel. —Fuiste tú, Pablo, tú moviste la copa. —Claro que no, no lo hice. —¿Dónde estás? —preguntó Felipe, con su mirada fija en la copa. —Muéstranos. Un fuerte ruido proveniente de arriba, hizo que todos alejáramos nuestros dedo de la copa, y nos pusiéramos de pie, Daiel la tomó y la arrojó lejos de nosotros. —Esta mierda no es real —dijo él asustado. Nos acercamos lentamente a las escaleras. —Seguro fue Amanda, la que hizo ese ruido —mencionó Valen.
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