Capítulo 5.

938 Palabras
Narra Amanda. —Es que, la persona que Amanda describe, es igual a la misma que invocamos hace una semana aquí, en esta casa. Los tres se miraron confundidos, luego me miraron a mí, yo no sabía que decir, no entendía una mierda de lo que estaba pasando. —¿Invocaron? —pregunté confundida. Cuando Pablo estaba por hablar, la puerta se abrió de golpe, dejando ver a Valen acompañada de Mily, y mi pequeño hermano Martín. —Largo de aquí —ordenó Valen. —No, quiero saber lo que pasa, no entiendo —dije dirigiéndome a Valen. —Por favor. —No hay nada que debas saber, y estoy enojada contigo, así que ve a tu habitación, por favor Amanda. Hice caso a lo que Valen me dijo, subí a las escaleras, pero esto no se va a quedar así, tengo que saber a qué se refería Pablo. Entre a mi habitación, esa cosa no se apareció por ningún lado, y agradeci no haber visto nada. *** Narra Pablo. —Martín, ve a dejar la mochila en tu habitación —ordenó Valen mirando al pequeño niño. El niño corrió alejándose de nosotros, luego Valen se dirigió hasta mi. —Les dije que Amanda no puede saberlo, ella está mal y contándole esto, se pondrá peor. —Valen, creo que lo que Amanda dice es real, ella no se hizo las cortadas, algo malo está tras ella —dije asustado. —Pablo cree que el espíritu que invocamos la semana pasada —añadió Felipe. —Pero no creo, solo nos está jodiendo. Mily se acercó más a nosotros, un poco nerviosa. —Creo que tengo que contarles algo, esta mañana Amanda ya tenía algunas heridas en sus manos, y desde hace semanas está teniendo pesadillas, según lo que me ha contado, creo que quizá tiene depresión y no nos habíamos dado cuenta —Mily puso sus manos sobre sus ojos. —No quiero perderla. No creo que esto se trate de depresión, yo le creo, conozco a Amanda desde hace ya mucho tiempo, y ella pediría ayuda, quiero creer que si. El sonido de un auto aparcando afuera hizo presencia en la casa. —Cuidaré de ella, ahora vayanse por favor, no quiero que mamá sepa lo que pasó con Amanda hoy. Nos dispusimos a salir, cuando íbamos caminando a la calle, mire a la madre de Amanda salir de su auto, nos sonrió y tomo el camino a la casa. No puedo sacarme esto de la cabeza, estoy seguro que Amanda dice la verdad, y tengo que convencer a los demás de que le crean. —Oye —Felipe jaló mi mano sacándome de mis pensamientos. —¿Quieres venir a mi casa? —Yo quiero ir también —mencionó Ronaldo acercándose a nosotros. —Mamá está en casa y no quiero llegar. Mire un poco nervioso a Felipe, quien acepto la petición de Ronaldo. —Los veo luego, diviértanse —mencionó Mily cruzando la calle, ya que nosotros vivimos en la misma calle que Amanda. Comenzamos a caminar, mientras lo hacíamos, tomé la mano de Felipe, y comencé a acariciarla. —¿Jugamos de nuevo? —preguntó Ronaldo. —Solo nosotros tres. Negué rápidamente con la cabeza. —No, Ronaldo por culpa de ese juego Amanda la está pasando mal, y ni siquiera estuvo con nosotros. —Amanda es una loca que quiere atención —interrumpió Felipe soltando mi mano. —Allá tu si querés creerle. Mire a Ronaldo, el comenzó a reír, no me hace ni siquiera un poco de gracias, yo sé que Amanda dice la verdad, y estos idiota no le creen. —Estoy de acuerdo con Felipe, Amanda ha estado muy rara desde hace semanas, así que se mate de una vez, y dejé de querer llamar la atención —dijo Ronaldo. —¿Vienes o no? —preguntó Felipe. —Y vamos a volver a jugar, para probarte que esa loca está mintiendo, esas cosas no son reales. —No miente —dije molesto. —Y no, no iré a jugar a una estupidez con ustedes, haganlo, y sufran las consecuencias. Comencé a caminar lejos de ellos, en verdad que aún con las cosas que Amanda nos contó, estos idiotas no entiendan que ese puto juego es peligroso. —¡Pablo! Pude escuchar la voz de Felipe, pero sin girarme, ni darle importancia seguí caminando. —Hey, amor, no te enojes, solo lo haremos una vez más, una más y ya. Ronaldo se acercó a nosotros, mientras miraba su celular. —Bien, ahora que Pablo echo todo a perder, tengo que volver a casa, mi madre me vio —Ronaldo se despidió de ambos y comenzó a caminar a su casa. —¡Lo haremos mañana! —gritó Felipe. —Y tú también. Agh no quiero, yo le creo a Amanda y sé que esto es una terrible idea. —¿Y si un fantasma acosador intenta matarnos? —pregunté molesto. —Pablo no jodas, Amanda solo dice eso para escudarse de sus verdaderos problemas. Además si esto llegase a ser verdad, no crees que al menos esta vez podemos terminar el juego, y no dejarlo a medias como aquella vez. —Está bien, jugaremos —abrí mis brazos y lo abrace. —Si muero será tu culpa. *** Narra Amanda. Abrí los ojos, mire el reloj de mi mesita de noche, este marcaba las 3:33 de la mañana, encendí la pequeña lámpara que estaba encima y miré a mí alrededor. Sentí paz interior, al no ver nada extraño merodeando por ahí, no puedo sacarme la imagen de ese hombre, o esa cosa, es muy extraña, sus manos son largas y arrugadas, sus dientes son horribles, quizá después de todo, no es real. Apague la lámpara y me dispuse a recostarme nuevamente, pero esta vez un horrible golpe hizo que me estremeciera, venía de mi puerta. —¡Abre, abre, abre! ¡Por favor! La voz de Valen hizo que saltará de la cama, apenas pude permanecer de pie por la velocidad en la que lo hice, me acerque a la puerta y la abrí. —¡Dios mío! ¿Qué pasó? —pregunté asustada. —Amanda tenías razón, hay algo detrás de no... Valen fue interrumpida por algo que atravesó su estómago. Cuando ella cayó al suelo, pude verlo, era ese hombre, y su mano estaba completamente llena de sangre. —¡AHHHH!
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR