La noche parte 1

1436 Palabras
—Ve a cambiarte, vamos, de prisa —gritó Alexander, con los ojos exaltados por ver que Damian, estaba desnudo y que solo un pedazo de tela cubría su hombría, y no es que este no hubiera visto a muchos más hombres en ropa interior, sino que era la primera vez que veía en ropa interior a su asistente, en su primer dia de trabajo no oficial Alexander abrió la puerta de dónde había salido, y Damián tomó sus ropas, y de prisa entró en la pequeña habitación, Alexander como un reflejo miró la espalda de Damián y así también, observó cómo se movían las nalgas de este mientras caminaba. —Parece que escogiste un nuevo asistente, mucho más lindo, que la anterior —replicó Patrick con un tono de burla, este al fin se había percatado de lo que estaba ocurriendo. —No digas tonterías, en todo caso tal vez sea su debut y despedida —dijo Alexander, con molestia pues le había parecido de muy mal gusto la escena que Patrick había presenciado, no comprendía como se le había ocurrido a Damián la idea de cambiarse de ropa ahí en su despacho, estando él dentro del aseo. —Bueno Alexander, no seas tan duro con el muchacho, él ya está muy duro por cierto ja ja ja —mencionó Patrick con una risa burlona. —Mejor vete Patrick, te veo en el cóctel —con un tono de molestía y apretando los labios Alexander, echó de la oficina a Patrick, levantando la mano como si le indicara donde estaba la salida. —Bien, bien, me voy… esta vez ganaste, mi asistente no puede competir con el tuyo —soltó Patrick al final, y cerró la puerta detrás de él —, “este asistente es muy buena adquisición, podría ser modelo si así lo quisiera” —pensó Patrick aún detrás de la puerta de la oficina de Alexander. . —Señor por favor discúlpeme, no sabía que usted estaba aquí y yo solo quise cambiarme de prisa para no perder más tiempo, pero… —Damian salió lo más pronto que pudo del armario de Alexander donde al fin había logrado colocarse el atuendo qué Patrick le había prestado. —Ya, ya no importa, ¿tienes todo listo?, ¿está listo el chófer? —cuestionó Alexander mientras se colocaba el saco después de haberse puesto la corbata y la camisa. —¿El chófer? —dijo a modo de pregunta, Damián había olvidado que, tenía que solicitar que el chófer estuviera listo esperando a que Alexander quisiera salir de la oficina. Enseguida, Alexander supo que Damian había fracasado, miró su reloj por un segundo y supo que el tiempo estaba en su contra —, no puede ser, ¿sabes manejar? —cuestionó Alexander fastidiado, después de todos los problemas que Damián le había ocasionado hasta ese momento. —Si, y tengo licencia aunque no tengo automóvil —dijo Damián con entereza como si al fin hubiera dicho algo correcto después de tantos y tantos problemas por los que había atravesado durante solo dos horas, en aquella oficina. Alexander sacó las llaves de su saco color gris Oxford que estaba colgado en uno de los maniquíes y se las lanzó a Damián quien las atrapó en el aire, Alexander lo miró por un momento, y salió de la oficina, Damián dudó un segundo y después salió detrás de Alexander no sin antes tomar su tablet y su teléfono que había dejado en una de las mesas redondas qué estaban a los costados del sofá de piel. Corrió detrás de Alexander y juntos salieron de la recepción ambos vestían impecables, Alexander traía un traje de color n***o y una camisa blanca, lucia estupendo,su enorme torso que se estilizada muy bien en aquel traje, era el de alguien que gustaba de hacer mucha actividad física teniendo cada músculo tonificado y en su lugar, aparte de lo enigmático que era con su simple presencia. . Damián encendió el automóvil de Alexander justo cuando este al fin subió, después de terminar una llamada en la acera. Damián se sentía avergonzado de todo lo que había ocurrido, pero no tenía tiempo de expresar sus emociones, pues Alexander le había restado importancia. Tal vez por que tenia el tiempo en contra o tal vez por que al final habia entendido que Damián lo unico que queria era complacer a Alexander en todas sus peticiones, sin embargo, Damián, estaba sumamente nervioso,y no solo por lo que había ocurrido sino porque estaba manejando el automóvil de su nuevo jefe, y no tenía idea de a dónde se dirigía. —Señor quiero pedirle una vez más que me perdone yo… —dijo Damián al dar vuelta sobre una avenida. —Olvidalo eso ya no importa —replicó Alexander enseguida, a este en ese momento le preocupa cualquier otra cosa menos las ocurrencias de Damián. . Al fin habían llegado a la galería, era un lugar fascinante, ambos hombres eran hermosos, casi de la misma altura aunque ciertamente, Alexander mostraba mucho más edad que Damián, estos estaban justo en la entrada, Damián guardaba silencio detrás de Alexander, quien saludaba a todos en aquel lugar. —Damian, porfavor me traes una copa de whisky y toma una tú también —ordenó Alexander echando hacia atrás la cabeza como si quisiera contarle un secreto a su asistente mientras este se echaba hacia adelante, para escuchar a su nuevo jefe. —Gracias señor pero no tomo —, es una orden —dijo Alexander de inmediato. Damián llegó hasta la barra y le pidió al mesero un par de copas de whisky, y de prisa le llevó una a Alexander mientras otra la sostuvo en su mano, y se colocó nuevamente detrásde su jefe. —Alexander, tus asistentes son cada vez mas jovenes y sobre todo han cambiado de sexo —dijo con pretensión Ricardo Vertiche el más odiado enemigo de Alexander, conocía bien a la última asistente de este y sabía perfectamente que Alexander siempre iba acompañado de alguien, para que cubriera ciertos detalles, era muy común encontrar al gran magnate de la moda, siendo atendido por almenos una persona, en los lugares públicos. —Te equivocas, mi nada apreciable Ricardo, él es un gran amigo, te presento a Damián… Grey —dijo Alexander alargando las palabras mientras colocaba su mano libre en su espalda, para que Damián le entregará la tablet y así pudiera presentarse ante Ricardo. De alguna manera odiaba sentirse predecible, las palabras de Ricardo lo habían hecho sentir un tonto al hacerle ver que necesitaba de un asistente. Por fortuna Damián entendió la señal, y de prisa le entregó la tablet a Alexander y este la guardó enseguida entre sus redondas y sexis nalgas y la pretina del pantalón. —Hola Ricardo, es un placer conocerte —dijo Damián enseguida. —Hola Damian, ¿de donde conoces a Alexander?, ¿eres modelo?, o ¿solo eres un farsante qué quiere engancharse a cualquier hombre con poder para obtener fama? y a cambio –lo miró de arriba a abajo —, satisfacerlo con sus… encantos —infirió Ricardo, este era un hombre, arrogante y muy atractivo, odiaba a Alexander pues alguna vez le había pedido, que le diera una oportunidad para seducirlo y Alexander en aquella ocasión le había respondido con un golpe certero en el rostro, cuando Ricardo había intentado besarlo a la fuerza y no solo eso, esté era uno de sus más fervientes competidores en la industria de la moda. —No sé de qué está hablando señor —dijo Damián con sorpresa, si bien Ricardo no estaba diciendo la verdad en su totalidad, de alguna forma intuía que Damian era un hombre muy, pero muy atractivo, y mucho más joven que Alexander, y en todo caso esa amistad era muy extraña desde la perspectiva de Ricardo. —No le hagas caso a Ricardo, él solo está celoso por que no tiene el privilegio de conocer a gente tan hermosa, como nosotros, todos los días —replicó Alexander con una sonrisa ladina, mientras bebía de su whisky, y justo en ese momento, Damián se sonrojó tanto que sus mejillas parecían un par de tomates rojos, qué se apreciaba debajo de su bien recortada barba, de alguna forma el mismo no entendía, las palabras de Alexander, estas le habían provocado sensaciones que hace algunos años había olvidado. —Nos vemos después fue un gusto caballeros —replicó Ricardo con total fastidio, y con el rostro lleno de rabia por la humillación que había conseguido, al tratar de molestar a Alexander.
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