—Desde que tengo 14 años —comento. —No es tanto —dije y él me miró divertido. —Supongo. No hicimos nada de nuevo, el silencio volvía a hacer su aparición. Aunque los silencios con él, no eran incómodos más bien al contrario. Me ponía a pensar que con Leonardo, siempre nos había llevado bien; a pesar de la diferencia de edad. Aunque a veces hay hemos tenido nuestros problemas y discusiones. Tenemos el carácter un poco parecido, aparte había afectado un poco la relación de primos. Además de que en parte no éramos de sangre: algo que él no sabía, así no sabía de qué manera decírselo. —Leonardo yo... Pero algo nos interrumpió, se había cruzado un armadillo, y el giro un poco el vehículo para esquivarlo. —Casi, esas porquerías rompe los vehículos —comentó Leonardo. —Sí.. Supongo —dije e

