13

829 Palabras

Ana, no podía reaccionar, en ese instante podía sentir la respiración de Leonardo en contra de su boca. Podía sentir los latidos de su corazón. Levanto sus manos y acarició el pecho con disimulo de Leonardo. Un pecho fuerte y fornido: en ese instante sus pequeñas bragas que tenía puesta, se mojaron. Lo peor de todo es que no tenía otra cosa... Leonardo, en cuanto bajó la mirada se dio cuenta: su prima estaba tan solo en bragas. Lo peor de todo de que eran tan pequeñas, que apenas le cubrían su zona íntima. <<Que braguitas tan pequeñas y blancas...>> Avergonzado, se alejó. Pero de vez en cuando de reojo no podía evitar no mirarle el trasero. —Ahora puedes marcharte —comento Ana avergonzada intentando cubrirse. El problema, Ana cuándo abre la puerta se tropezó con la alfombra. Queda

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR