Aurora
Llego a casa después de mi primer día de trabajo, bastante animada. Me encuentro a Alexia y Nicolle en la sala viendo una serie y comiendo. Me ofrecen unirme, así que tiro mis cosas en el mesón y me lanzo con ellas.
—¿Cómo estuvo tu primer día?
Pregunta Nicolle tomando una nueva patata metiéndola en su boca
Les cuento todo con lujo de detalles y les digo:
—Mi jefe es muy guapo, pero casado.
Hago un puchero. Alexia me lanza una almohada diciéndome:
—No empieces, Popip —se queja Alexia
Todas reímos.
—Nicolle ¿Conoces al gran jefe?
—No, mi padre solo me dio la hora y fecha, pero no pregunte más al respecto.
Toma de su soda
—¿algún problema? —inquiere curiosa
—Escuché decir que es un verdadero ogro, amargado, que grita a sus empleadas y que a más de una ha hecho renunciar.
Repito textualmente lo que escuche esta mañana
Alexia silva por lo bajo y comenta:
—Vaya joya, cualquier cosa siempre lo podemos convertir en sapo —se mofa
Volteo mis ojos
—Es en serio, me da nervios conocerlo. Necesito el trabajo y además mañana me tocará ir con él a una reunión y exponer el producto.
Me lanzo tapando mi cara con el cojín más cercano
—Todo saldrá bien —me anima Nicolle
Frotando mi espalda
—Cualquier cosa dejaré un bisturí en tu cartera.
Alexia me da golpecitos alentadores en mi pierna. Sonrío ante la locura de mi amiga
Alexia se despide mientras Nicolle y yo nos vamos a dormir, pues mañana será un día largo.
Me levanto con ánimo, no escucho ruidos, por lo que mi amiga sigue dormida, así que decido dejarle el desayuno con una notita de Hello Kitty:
"Disfrútalo". Con amor Popip
Río internamente, cuando mi vampira vea esa atrocidad, querrá sacarme las entrañas, es muy anti romántica
Tomo el auto menos costoso de Nicolle y parto a la empresa.
Al llegar, observo que el estacionamiento está algo lleno. Veo un plaza libre y cuando voy a estacionarme, un auto se me adelanta y me lo roba.
¡Qué cruel!
Farfullo cosas, molesta. Decido salir del auto y tocar la ventanilla
—Señor, disculpe ¿No vio que ese era mi puesto?
Pero no obtuve respuestas, sino que literal hablaba como una loca a la ventanilla de un auto
—Óigame, al menos discúlpese por abusar, yo vi primero el puesto —bufo
Cruzando mis brazo moviendo mi pierna con impaciencia
De inmediato bajan la ventanilla y se ve a un caballero hablando por teléfono:
—No tengo tiempo, solo resuélvelo, para eso te pago.
Al voltear, me ve molesta con las manos en la cintura. Me detalla de pies a cabeza, su barrida causa de efecto extraño en mi, esa mirada grisácea nunca la olvidaría.
Contraigo mi rostro, sin poder creerlo, no se que hice en mi otra vida, pero seguro las pago en esta
—¿Usted?—inquiero molesta
—Disculpe, ¿me decía? —arruga su entrecejo y fija su mirada en mi
—Pues le decía que ese es mi puesto —señalo donde esta estacionado
Él levanta una ceja y me mira de manera cínica.
—Pues no veo su nombre puesto por aquí —señala lo obvio— a ver si se fija, no pone “señorita Robaniños”.
Abro mucho los ojos, su comentario me hace arder.
—¡Que yo no robé a nadie, solo la ayudaba de Cruella!
El hombre arruga su entrecejo.
—¿Cruella? ¿Cuántos años tienes, 5?
Refunfuño, no sé cómo puede hacerme perder la paciencia en nano segundos
—No perderé más tiempo con usted ¿que se cree Dios?
Él sonríe con suficiencia.
—Pues no es que yo tenga ganas de…—me repasa de arriba abajo—ver su escandaloso cabello a esta hora.
Abro y cierro la boca como un pez
Se coloca unos lentes de sol, para que negarlo le quedan demasiado bien se ve comestible como diría Nicolle.
¡Lo quiero matar! Será creído.
—usted es un amargado, resentido, creído, un ogro, cavernícola, salvaje —respiro—no ande pagando sus rabias con las personas, les amarga el día
Su mirada es de auténtico odio, podría causar el congelamiento global y convertirme en un lindo iceberg, por un momento siento miedo, miro alrededor y todo miran nuestro intercambio.
El se acerca a mi con imponencia
—si soy amargado o no, creo que no es su problema —suelta mordaz
Su tono no tiene derecho a replica pero el tiene ese no se que, por lo que me voy de valiente
—tiene razón —lo miro directamente—pero no puede andar por la sociedad soltando sus copitos de nieves como si fuera Jack Frost
Al parecer esto lo molesta aun más, sus puños están apretados
—¿Cómo dijo?
Levanto mi barbilla
—Señor Frost, ¿acaso tiene problemas auditivos?
Aprieta su mandíbula y se que he dado en el clavo. Alexia estaría orgullosa de mi
—usted no me conoce
—usted tampoco —replicó
—¿sabe que? soy un caballero, pero me las pagaras —termina diciendo señalándome
—¡uy! Mire —le muestro mis manos—estoy temblando de miedo
Levanto mi ceja y cruzo mis brazos
—necesitara más que eso señor Frost —sonrió orgullosa de mi misma
Se acerca a mi como ave carroñera cerca de su presa
—eso ya lo veremos, señorita —suelta en un todo gélido
Al punto que siento que tengo frío, me mira directo y sonríe de manera escalofriante
¿Qué hice?
Me voy de una buena vez por todas, con el miedo instalado en mi pecho, aún en el auto recordando la situación y queriendo soltar una cantidad de insultos, pero la clase está primero.
Al llegar saludo a todos, unos me miran con una sonrisa, otros como si estuviera loca, pero poco me importa mi educación fue estricta con las monjas así que no las dejare en mal.
"la madre superiora estaría orgullos de mi"
Hoy me decidí por un vestido ceñido al cuerpo hasta la rodilla con una abertura en medio en color blanco, cabello recogido y maquillaje sencillo y mi amado collar de perlas que me obsequió mi padre cuando era niña, desde entonces lo atesoro.
Subo y saludo a mis nuevos compañeros. Luciano me ve y hace un silbido
—Te ves impresionante, ¿estás lista para el día de hoy? —suelta animado
Asiento colocando mis cosas en el escritorio
—Estoy algo nerviosa —respondo sincera
—No te preocupes, lo harás bien, confío en ti —asiento
Respiro hondo y le doy una sonrisa tímida.
—Aurora es momento, tenemos que ir a la sala de junta —me informa Luciano
Limpio mis manos que están sudadas de los nervios, me levanto de mi puesto tomando mis cosas. Veamos que depara para el día de hoy.