La reunión
Aurora
El pasillo de la empresa parecía una morgue silenciosa. Los rumores sobre el señor Woodford flotaban como fantasmas entre los empleados: un tiburón de los negocios que devoraba carreras con la misma facilidad que respiraba. Nadie duraba más de un año a su cargo.
Luciano me miraba con una mezcla de compasión y esperanza.
—Tranquila, no es tan malo —intentó sonreír, pero su voz temblaba ligeramente—. Bueno, tal vez sí lo es.
Tragué saliva.
Los rumores que había escuchado en mi primer día eran escalofriantes: Blake Woodford era un depredador corporativo que no dudaba en destruir carreras por el más mínimo error. Su apodo en la empresa no era por casualidad, sino por su capacidad de congelar el alma de cualquiera con una sola mirada.
"Si sobrevivo a esta reunión, me merezco un premio", pensé mientras ajustaba mi chaqueta, como si fuera una armadura contra lo que vendría.
—Alentador jefe —levanto ambos pulgares, le doy mi mejor sonrisa
"Es que hasta su nombre asusta ¿a quien demonios llaman Blake?".
Luciano sonríe.
—Es un poco cascarrabias pero nada que deba espantarte —sopesa lo que dirá —Ha pasado por cosas difíciles.
Asiento comprendiendo lo que me dice.
La sala de juntas era un anfiteatro de trajes oscuros y miradas gélidas. Sentí que cada par de ojos me escaneaba, midiendo cuánto duraría en este mundo corporativo.
No sé si es porque soy la única de blanco y cabello rojo o porque soy carne fresca para estos depredadores.
Trago el nudo en mi garganta y avanzo junto a Luciano. Éste me presenta a la mayoría. Saludo a Ania y Scott quienes se alegran de verme, aliviando el ambiente.
—¿tu jefe es guapo? —suelta Ania mirando a Luciano
Asiento y sonrió
—Y es una excelente persona, pero la foto de su hermosa esposa está por todos lados, deja claro que un hombre más que comprometido, así que no me apetece
Ania sonríe mientras Scott toma su café
Tomo un poco de agua cuando escucho que entra el señor Woodford, el silencio se volvió casi físico. No era solo un hombre, era una tormenta vestida de traje sastre.
Un escalofrío me recorrió la espalda. Algo en sus ojos me decía que nuestro encuentro de esa mañana no había terminado, ni mucho menos...
Es el mismísimo Jack Frost, destilando sus copitos de nieve. Mi sangre se congeló. Los recuerdos de nuestra pelea por el estacionamiento vinieron como una ola helada.
Esta mañana había sido una guerrera. Ahora... era solo una empleada aterrorizada.
Nuestras miradas se cruzaron. Vi un destello de reconocimiento en sus ojos. El mismo hombre al que había llamado "Jack Frost y "cavernícola insensible" era mi jefe. Mi futuro laboral pendía de un hilo.
De un tirón me ahogo, empiezo a toser. Ania me echa aire con los papeles y Scott me da golpecitos en la espalda.
Toso sin control, no quería llamar la atención pero fue eso precisamente lo que hice. Todos me miran cuando por fin se detiene mi ataque de tos.
Levanto mi vista hacia los chicos que tratan de auxiliarme
—lo lamento —suelto entre jadeos
—¿Estás bien?—inquiere Scott
Asiento. Cuando fijo mi mirada al frente, allí sigue él con su sonrisa escalofriante.
—Veo que tenemos personal nuevo —suelta de manera irónica.
Luciano interviene
—Sí Blake, y la señorita Thompson es extraordinaria en su trabajo —este asiente señala
Él asiente con cara seria
—Eso ya lo veremos —suelta mordaz
Siento que cae el peso del mundo a mis pies.
"Ahora sí diosito, necesito un terremoto, un huracán, un apocalipsis, esta vez sí me la pusiste difícil"
Quiero gritar y llorar pero no puedo ni debo. Con la poca cordura que me queda me paro al lado de mi adorado y lindo jefe por un día, porque ahora sí creo que me quedé sin trabajo otra vez
Blake se acercó lentamente. Su voz era un témpano de hielo:
—Vaya, nos volvemos a ver, señorita... Thompson, ¿verdad?
Sentí que me desvanecería. Su tono destilaba sarcasmo.
—Señor Woodford —logré articular, tragando mi orgullo—. No esperaba... verlo aquí.
Una sonrisa amenazante se dibujó en sus labios.
—Oh, créame, nos conocemos mejor de lo que parece —susurró de modo que solo yo pudiera escuchar—. Esa pequeña actuación del estacionamiento será muy interesante de discutir.
Luciano miraba la escena, confundido.
—¿Se conocen? —preguntó.
—¡No! —grité demasiado rápido.
—Sí —respondió Blake, sin quitarme los ojos de encima.
Luciano mira confundido.
Todos nos miran expectantes.
“Ahora sí señor, es momento de morir en paz ya, yo tu mejor guerrera”
Blake carraspea su garganta
—Esta mañana nos encontramos y la reconocí porque "ayudó a mi hija" —explica usando un tono bastante sarcástico.
—exactamente eso iba a decir—respondo balbuceando de manera digna
Su mirada son dagas para mi por lo que resopla
—Podemos empezar la reunión —solicita Jack Frost— Para los que no me conocen, soy el señor Blake Woodford, presidente de esta empresa y jefe directo de todos ustedes.
“Ahora sí señor, llévame estoy lista para morir…”
Nos señala y yo me siento mínima como una hormiga.
—Solo les dejaré claro, me gusta el esfuerzo y el trabajo duro de cada quién, no me gustan los errores ni la mediocridad, ni mucho menos la incompetencia —su tono es duro
Me mira directamente.
—No perdono este tipo de errores, así que aténganse a las consecuencias.
Éste se sienta presidiendo la mesa y todos los demás están atentos.
Yo solo sudo frío.
"Arcángel de los amargados, aplaca el carácter de ese hombre", pienso para mí misma
Luciano hace señas para que me acerque al podio, asiento y voy hasta el
—Iniciemos —me comenta en un susurro
Me da ánimos. Siento su mirada grisácea. Me presento:
—Buenas tardes, soy Aurora Thompson
Les explico cada cosa para promocionar el nuevo producto de manera sencilla. Él me mira atento, por un momento olvido su presencia y me desenvuelvo rápidamente.
Durante mi presentación, sentía su mirada como un láser. Cada vez que exponía, él fruncía el ceño, pero había algo más. No era solo desprecio. Era... ¿curiosidad?
—Señorita Thompson, todo pinta muy bonito —comenta dudoso— pero necesitamos más alcance en este producto, de eso dependen las ganancias. Así que, ¿solo ventas? ¿Qué otra cosa sugiere?
Me mira con un atisbo de sonrisa, sé que lo hace por humillarme. Luciano se levanta para socorrerme pero el señor Woodford lo señala para que se detenga.
Todo mi cuerpo está en tensión, pero saco fuerzas, no se de donde para responder
—Pues hice un pequeño estudio, para llegar a más vistas y con ello a más ventas usaremos redes, publicaremos más anuncios en la ciudad. Es un proyecto llamativo, las personas se alimentan visualmente y esa es mi intención.
Se ve complacido pero está serio, es solo lo que yo percibo.
—Plantee otra manera ¿aparte de las ya nombradas? —pregunta tajante
—Señor F…—me detengo ante su mirada mordaz— Woodford para llegar a todo público debemos llevar un tema fresco que interese a todas la generaciones, algo como una canción jocosa
Todos en la sala asienten
Cuando terminé, Blake pidió quedar a solas conmigo.
—Señorita Thompson, quiero los detalles de su propuesta mañana en mi oficina —su voz no admitía réplica—. A solas.
"¿Qué, qué? ¡se vengará de mí lo se! Lloro en 50 idiomas"
Mi corazón latía tan fuerte que creí que explotaría.
"Por Dios", pensé, "acabo de destruir mi carrera antes de comenzarla".
Blake se acercó una última vez, rozando mi oído:
—Espero que su trabajo sea mejor que su conducción —susurró—. Y su vocabulario.
Quería desaparecer. Pero algo en su mirada me decía que no me despediría... aún.
“Quiero hacer un puchero”
En cambio solo tomo asiento nuevamente.
Termina la reunión, todos pasan a felicitarme y cuando llega el turno del señor Woodford
—espero que ahora si tiemble de miedo —vuelve a susurra en mi oído
Mi piel se eriza ante su cercanía
Su cara es de triunfante por lo que hace que muerda mi lengua, para no decir algo que no deba. Por dentro llevo una tormenta de ansiedad y pánico me gusta este trabajo, pero este tipo no me la pondrá fácil
—Señor…—me detengo
Para ver su expresión que es expectante levanta una ceja amenazando a ver que es lo que voy a decir, lo miro con ganas de reír pero me aguanto
—Señor Woodford —pronuncio marcadamente su apellido—soy profesional, lo que paso esta mañana allí quedo, solo fue un pequeñísimo incidente.
Este asiente y se toma la barbilla como analizando
—para usted quedo —resopla—pero para mi va empezando
Se acerca Luciano quien esta ajeno a todo nuestros encuentros, lo saluda dándole la mano
—¿viste? —suelta emocionado a Blake— Aurora, es buena en su trabajo
Este asiente y yo bajo mi cabeza sonrojada
—ya veremos, no te encariñes Luciano —este arruga el entrecejo
—no puedes quitármela —lo señala
—toda tuya —sonríe y mira de Luciano hasta mi
Asiente y nos retiramos de la sala de junta y por fin puedo respirar aire puro, nada congelado, llegamos a la oficina de Luciano
—Aurora, estuviste maravillosa, eso fue grandioso—suelta eufórico
—No sabes lo que me costó —suspiro con cansancio
—Tranquila, te ayudaré con esas ideas para que le presentes a Blake algo más tangible.
Asiento cuando escucho una llamada entrante en mi teléfono, es mi madre y sopeso si responder o no esa llamada, puede ser algo urgente o simplemente para decirme que soy un fracaso.
Miro el teléfono atenta y salgo de mi letargo cuando escucho la voz de Luciano
—Aurora ¿vas a contestar?
Miro el teléfono pero aun no tengo la respuesta para esa pregunta.
“¿Que quiere mi madre?”