Blake Woodford El whisky ardía en mi garganta, un dolor familiar que intentaba ahogar los recuerdos. La promesa a Isabelle pesaba como una losa, un juramento que me atormentaba día y noche. "Promételo..." Sus últimas palabras resonaban como un eco persistente. Mis pensamientos se desviaban inevitablemente hacia ella. Aurora. Una mujer que no se parecía en nada a Isabelle, y sin embargo... me hacía sentir algo que creí enterrado para siempre. Isabelle había sido luz, bondad pura. Una santa. Yo era el guardián, el protector. Ahora, esta pelirroja de ojos brillantes y lengua afilada había removido algo dentro de mí que pensé muerto. En la reunión, mientras la observaba exponer, sentí algo más que su presentación. Era su fuego, su determinación. Cada palabra era un desafío, cada mirada u

