—Me sorprende, escuchar eso de ti, Rebeca; gracias por considerar compartir tu vida conmigo, te prometo que lo pensare muy en serio; no es una idea descabellada, pero tengo que ser muy sincero contigo. »En este momento, tu serias como mi tabla de salvación, porque necesito desesperadamente, un motivo que me haga olvidar de Miriam; tú sabes bien, que yo la amo, y aunque ya no está conmigo, no logro sacarla de mi mente ni de mi corazón. » No sería honesto de mi parte, aceptar tu propuesta en este momento, sin embargo en un futuro, pudiéramos intentarlo, Rebeca. Han sucedido cosas, que han marcado un final irreversible, en mi relación con ella, pero aún estoy muy afectado y por el bien de los dos es preferible, no tomar esa decisión en estos momentos. —¿Qué fue lo que esa muchacha te dio,

