El jueves preferí no asistir al ensayo, porque a veces, aunque sabía que César no iría, me gustaba ir a platicar con mis amigos, pero dado al comportamiento extraño que estaba teniendo Leo conmigo, preferí no ir, los vería hasta el sábado en el cumple de Sandra, una compañera del club.
Llegando el sábado estaba lista para ir a la fiesta de Sandra, no sé exactamente el porqué, pero esa noche quería verme radiante, más que cualquier otro día, estarían casi todos los del club y todo apuntaba a que sería una gran noche todo mundo esperaba ese día y como era costumbre seguro habría retas de baile y podríamos sacar nuestros mejores pasos, así que despeje mi mente de lo que había ocurrido o más bien de lo que yo imaginaba había ocurrido con Leo, decidí ya no dar importancia a eso y tal vez está noche podría encontrar con quién olvidar tanta tontería.
Cómo siempre iba acompaña de mi hermano y Angélica, siempre pasábamos por ella, al llegar ya estaba casi todo mundo y de inmediato César nos hizo señas de que ya tenía nuestros lugares apartados en la mesa dónde él se encontraba, y claro también ahí estaba Leo, trate de no dar importancia y actuar normal, pero esa maldita mirada que me estaba dando no me lo hacía fácil, podía sentir como me recorría por completo. Saludé a los demás que estaban en la mesa. Angélica y mi hermano tomaron lugar a la derecha de César. Él me indicó que el mío era el lugar que estaba a su izquierda. Leo se encontraba justo enfrente de nosotros. Todo parecía ir de lo más normal y por un momento me olvidé de todo lo que mi mente imaginaba, o eso me quería hacer creer a mí misma, hasta que en medio de la plática en dónde César me preguntaba por qué habíamos llegado tarde, que ya tenía tiempo apartándonos lugar, que tuvo prácticamente que correr a varias personas que querían sentarse ahí, Leo intervino.
Leonardo —Si dinos, ¿qué te entretuvo?, aquí tu galán estaba que no se aguantaba ni él, porque no llegabas, aunque claro viéndote es de imaginarse, hoy vienes con todo, muy guapa, por cierto.
Aranza —en primer lugar, no es mi galán, segundo, gracias por lo de guapa y tercero, no seas metiche. —Y le saqué la lengua, él solo sonrió de lado y se puso a ver su celular.
Aranza —César, como te decía, llegamos tarde porque tuvimos que pasar por Angélica y ya sabes cómo es para salir, tarda siglos, estaba a un paso de dejarla.
Por más que trataba de concentrarme en lo que platicaba con los demás en la mesa, no podía de dejar de mirar a Leo, que por cierto casi ni comentaba nada por estar metido en su celular, claro seguramente platicando con alguna de sus amiguitas.
Después de la cena, empezó lo bueno, el baile, de inmediato César y yo corrimos a la pista para sacar nuestros mejores pasos, empezó la reta de baile entre los miembros del club y yo estaba más que emocionada, eso me llenaba por completo, él bailé me hacía olvidar todo, dejaba de existir el mundo entero, y solo me concentraba en no fallar y dar el mejor espectáculo. Término la reta y como siempre César y yo estuvimos en los primeros lugares, estaba feliz, comenzó el baile libre como quien dice, pronto hicimos nuestra bolita de siempre y empezamos a disfrutar la fiesta, cantando, bailando y ya nos podíamos dar el lujo de poder tomar alguna copa, ya que la quebradita es un baile con mucha complejidad y cargadas, por lo cual estaba prohibido tomar mientras bailamos ese ritmo por seguridad, pero ya que habíamos hecho nuestro espectáculo, éramos libres de desatramparnos.
Estaba disfrutando al máximo, un grupo de chicos que estaba cerca se nos unieron y uno se acercó a bailar conmigo y el otro con Angélica, sin importar las malas caras de César, que por cierto no le duró mucho porque cuando me di cuenta él también ya estaba bailando con una chica, todo iba perfecto, hasta que de nuevo apareció en mi campo de visión el tonto de Leonardo, mirándome como si estuviera haciendo algo malo, tenía su mirada fija en mí con su ceño fruncido, trate de ignorarlo y mejor me di la vuelta dándole la espalda, hasta que de repente sentí un jalón en mi brazo.
Aranza —¿Leo qué te pasa?, ¿por qué me jalas así? Me lastimaste, ¿Qué demonios quieres? - sentí un gran enojo, además de que me dolió mi brazo.
Leonardo —discúlpame, no quise lastimarte, es solo que... bueno, tú estabas con ese tipo y yo lo conozco, es un cabron, no es bueno que te acerques a él.
Aranza —Disculpa, con quién esté o no, no es de tu incumbencia, además me sé cuidar sola y solo estábamos bailando. ¿Quién te crees tú para jalarme así? Además, ¡qué vergüenza lo dejamos ahí en plena pista! Va a pensar que eres mi novio celoso.
Leonardo —Así que eso es lo que te molesta, que piense que hay algo entre nosotros. Disculpa por arruinarte el ligue, solo me preocupé por ti, esos tipos no son de fiar.
Aranza —pues si me arruinaste el ligue, ya puedes estar feliz, y si son tan peligrosos ¿Por qué nada más me jalas a mí?, Angélica también está bailando con su amigo y a ella no le dijiste nada, ¿Qué te pasa conmigo? —le pregunto mirándolo a los ojos, tenía que sacarme la duda de que no solo son imaginaciones mías.
Leonardo —porque solo te vi a ti, pero espérame aquí. Voy por Angélica, no te creas tan especial. —Lo dice con cierto sarcasmo y me deja ahí mientras va por Angélica, idiota. Llega con Angélica, pero a ella sí la trae de buen modo, no como a mí que a puro jalón me sacó de la pista de baile.
Angélica —¿Ara ya viste lo que dice Leo de los tipos con los que estábamos, por Dios, qué susto, aunque eso no les quita lo buenos que están o no?
Aranza —definitivamente nada se los quita, igual y hasta me arriesgaba un poco, por semejantes bombones —le contesté a Angélica con una sonrisa dirigida al idiota que tengo enfrente.
Leonardo —pues sí tanto, te gusta el peligro, pues corre, regresa con el imbécil ese.
Aranza —después de tu show que me hiciste pasar ahí, ni loca, qué vergüenza, ahora tendré que buscar nueva víctima, ese ligue ya se arruinó —lo digo con la mejor sonrisa, que soy capaz de fingir, porque realmente estoy con muchas emociones encontradas por su actitud.
No logra contestarme nada, ya que en ese momento suena su celular, y por lo que dice puedo estar imaginando de quién se trata, pensé que por un día me liberaría de la tonta esa, pero no por lo que escucho está por llegar, y ya me imagino el resto de la noche, ella pegada a él como sanguijuela, el sí estará muy feliz disfrutando de su romance, mientras que a mí me deja toda confundida, sin ligue y aguantando sus estúpidas escenas de amor, ayyy ahora sí estoy que reviento.
Mientras él sigue con su llamada, porque esa tipa hasta por teléfono es molesta y empalagosa, si está por llegar, ¿Qué tanto tiene que estarle diciendo por teléfono?, no puede esperar y decírselo en persona, y el imbécil muy sonriente, estoy tan enfocada en eso, que no prestó atención en que momento Angélica, se fue, no sé a dónde, me giro a buscarla, pero como siempre ella tan rápida para hacer nuevas amistades, ya está ahí con un tipo platicando, mientras yo estoy aquí como tonta escuchando tonterías, así que decido darme la vuelta e ir a buscar a César, a mi hermano o ver con quién me topo, porque no quiero seguir escuchando y menos quiero ver cuando llegue la sanguijuela y se le cuelgue a Leo, me giro para irme y Leo me detiene tomándome de la muñeca y ahora sí con delicadeza.
Leonardo —¿a dónde vas?
Aranza —a buscar a César o a mi hermano.
Leonardo —tanto te desagrada mi compañía, antes la pasábamos bien, ¿Qué te pasa a hora?, que no quieres ni estar cerca de mí- lo pregunta mientras se va acercando a mí, y clavando su mirada en la mía, dios estoy paralizada, siento que no puedo ni hablar.
Aranza —no me molesta tu compañía, al contrario, me agrada estar contigo y lo sabes —me encanta estar contigo, ¿en serio Aranza?, no puedes decirle eso, va a pensar otra cosa —bueno como siempre que estamos en una fiesta, pero tu amiga está por llegar y no quiero estorbar, además que sabes que no me agrada mucho que digamos.
Leonardo —hablando de ella, te quería pedir un favor. Sabes por más que trato de ser distante, porque lo has notado, ella es la que está pegada a mí, yo, ya no sé cómo quitármela de encima y bueno, te quería pedir un gran favor para que me ayudes a quitármela de encima. —¿Es en serio lo que me está diciendo? Se quiere deshacer de la sanguijuela y yo con gusto lo ayudo en lo que sea.
Leonardo —Sabes, aunque tú no lo creas, ella sí quiere aprender a bailar, no solo va por mí como tú siempre lo dices, aunque claro, no te equivocas cuando dices que no es por qué le apasione el baile, realmente lo hace para lucirse y así ser admirada.
Lo sabía, no estaba tan errada después de todo. Las tipas como esa las identifico fácilmente, es una buscona, creída y estaba justo esperando la oportunidad de eliminarla. Con gusto ayudaré y ojalá, que con lo que me proponga Leo, ella no vuelva nunca al club.
Leonardo —bueno te decía ella te respeta y creo que hasta te teme, claro yo también lo haría, eres de cuidado chaparrita, sabe que eres de las mejores y la que, aunque a regañadientes, pero has aceptado enseñarle, entonces estaba pensando si le hacemos creer que tú y yo tenemos algo, que somos novios o algo así. —¿Queee?, no, no esto que está diciendo, si es una locura, se ha vuelto loco o me está jugando una broma, como se le ocurre.
Aranza —¿es en serio lo que me estás proponiendo?, ¿Cómo se te ocurre?, en primera no creo que nos crea y segunda, como vamos a fingir eso y los demás que van a decir, sobre todo mi hermano, tú sabes que no te traga, que por cierto no entiendo por qué, si antes se llevaban bien, un día me tendrás que decir que pasó, ahora volviendo al tema, no creo que sea buena idea.
Leonardo —claro que es buena idea, sabiendo que soy de tu propiedad, me dejara en paz, ahora aquí en esta fiesta es la oportunidad, todo mundo anda en su rollo, tu hermano no se ve por ningún lado, seguro ya se fue con alguna conquista, y solo vamos a fingir ante ella.
Cielos ¿Qué hago?, ya no soporto a la tipa un segundo más y menos que se la pase pegada a Leo, y en este momento no me pondré analizar el porqué, ahora Leo, tiene razón en esta fiesta parece que todo mundo anda en lo suyo y mi hermano no está por ninguna parte, espero no me deja aquí, ¿Cómo regresaré a casa?, solo será está noche y simplemente le diremos que estamos juntos y con suerte se va en cuanto se entere.
Aranza —Ok, te voy a ayudar, pero solo por hoy y solo si mi hermano no está a la vista, en cuanto lo vea, me voy con él, entendido.
Leonardo —perfecto ya está.
Y como si todo estuviera sincronizado, en ese momento hace su aparición la sanguijuela, con dos amigas más. En cuanto nos ve, corre a abrazar a Leo, es mi momento de dejarle claras las cosas. Por Dios, esto lo voy a disfrutar como nunca.
Aranza —eyy tranquila, me le vas bajando a tus cariñitos que ya me tienen harta, no sé qué te da derecho de llegar abrazar a mi novio.
Sanguijuela - ¿tu novio?
Leonardo —sí, su novio, ya te lo había dicho, pero no me quisiste creer, Aranza y yo tenemos una relación ya hace tiempo, pero como ya te lo había dicho es en secreto, no queremos chismes con los demás, aparte de que sabes que mi cuñado y yo no, nos llevamos muy bien —le dice a la sanguijuela mientras pone su mano alrededor de mi cintura y me acerca a él. Su cercanía me distrae un poco, pero ahora que analizo lo que acaba de decir, él ya tenía planeado todo, ya le había dicho que éramos novios en secreto, ¿desde cuándo? Y porque la estúpida está si ya le habían dicho sigue de arrastrada con él y en mi cara. No sé qué me tiene más molesta que la tipa le valga que es mi novio y aun así esté queriendo quitármelo en mi cara, o que el imbécil esté me haya visto la cara, porque él ya tenía todo planeado, ya hasta se lo había dicho y yo solo caí redondita, pero claro ahora no puedo matarlo como quisiera, primero me tengo que encargar de la tonta está, ya después él me las pagará.
Aranza —bueno como escuchaste, Leo es mi novio y de una vez te voy a dejar en claro que no te quiero volver a ver cerca de él, ni que lo estés llamando ni nada, estoy harta de tu insistencia, por eso es que decidí que estuvieras enterada de una vez, pero también espero que no se te ocurra abrir tu boca con nadie, ahora sí tu presencia al club se debía a estar con Leo, pues, creo es el momento de que te despidas y así no siga yo perdiendo mi tiempo enseñándote.
Sanguijuela —ok disculpa, Leo ya me había comentado, pero la verdad, como yo nunca los había visto ni siquiera dándose un beso, pensé que él me estaba mintiendo, además de que estos últimos días han estado discutiendo por todo, ahora no es solo por el que voy al club, de verdad me interesa aprender, y no quisiera que tú dejaras de enseñarme, eres de las mejores y la única que acepto enseñarme, yo no diré nada de ustedes, ni me acercaré a Leo de otra forma que no sea de amigos, no te negaré si estaba ilusionada con él, pero sé respetar.
En serio está reconociendo en mi cara que, quería algo con Leo, aun si este ya le había dicho que era mi novio, ay es que no la soporto, pero tampoco soy tan cruel, sé que este idiota le dio alas también, por eso la pobre estaba toda ilusionada, y espero que la desilusión poco a poco la haga retirarse por voluntad del club.
Leonardo —bueno aclarado todo, creo que lo mejor es seguir disfrutando, si nos disculpas mi novia y yo iremos a bailar —Diciendo esto Leo me lleva con él a la pista de baile, está sonando una canción romántica, y eso nos hace bailar suave y muy pegaditos.
Aranza —ya que estamos lejos, me podrías decir, ¿desde cuándo le habías dicho que estamos juntos? —me acerca más a él y lo escucho soltar un suspiro.
Leonardo —discúlpame, es que no sabía cómo quitármela de encima. He sido hasta grosero y no me entiendo. Hace un par de semanas que se lo dije, pero lo hice sin pensar, después ya no supe cómo desmentirme y bueno, sabía que, como siempre, podía contar con mi amiga, ¿o no?
Buena jugada, Leo, aunque ha mencionado la palabra "amiga", pero claro, Aranza, ¿qué pasa por tu cabeza? Esto es solo un juego, para deshacerse de la sanguijuela, por Dios que te habías creído.
Leonardo —Te has quedado muy callada, ¿pasa algo? Aranza —No solo me quedé pensando, en qué haremos si ella sigue de necia yendo al club, no es una tipa tonta, y por lo visto ha estado muy pendiente de nosotros.
Leonardo —si lo sé, justo como ahorita, no quita su mirada de nosotros, creo que tendremos que hacer algo, para que se la crea —Diciendo eso me besa y no cualquier beso, es un beso que te eleva hasta las nubes, es que en este momento no existe nadie más, solo él y yo, no quiero que esté beso termine nunca.
Cuando nos separamos por falta de aire, solo nos quedamos mirando a los ojos, por dios no entiendo que es esto que me está haciendo sentir, pero me gusta, es algo que me hace sentirme feliz, y sin decir más, solo seguimos ahí, bailando y besándonos, es como si ya no pudiéramos separarnos, se nos olvidó el mundo y cuando reaccione, la sanguijuela ya no estaba, se logró el cometido.