Al día siguiente Raúl amaneció con tremendo dolor de cabeza. Sus ojos lagrimearon cuando su amigo corrió la cortina de golpe y los rayos del sol entraron a través de la ventana, quejándose al momento.
__ ¿Qué te pasa, idiota? Cierra eso que me duele la cabeza.
__ Oye perezoso levántate, tu mamá nos hizo desayuno.
Raúl miró su reloj y cayó en cuenta, eran las once de la mañana. Él solía levantarse temprano para preparar el desayuno y hacer todo lo que tuviera que hacerse en la casa para que su mamá no se esforzara.
__ Tu mamá salió un momento al mercado - dijo para calmarlo - dijo que vendría en una hora más o menos. Las galletas están enfriándose, si quieres te acompaño a vender.
Cuando pudo enfocar la vista, recibió lo que su amigo le ofrecía. Tomó el vaso con agua y una aspirina, la metió en su boca y bebió todo el líquido para pasarla, devolviendo el vaso a su amigo.
__ ¿Cómo puedes hacer esto todas las semanas? - preguntó asombrado - siento que la cabeza se me va a partir en dos.
__ Te acostumbras - dijo con normalidad - anoche tuve suerte amigo. Me follé a la chica que fui a buscar cuando te dejé solo. No sé si te acuerdas, la morena del gran trasero... Me disculpo por eso, no recuerdo nada más. ¿Qué te pareció la fiesta? ¿Ya te estrenaste? Tienes que contarme todos los sucios detalles amigo, no todos los días se pierde la virginidad.
Raúl sintió como si un ladrillo colisionara con su cabeza en un golpe de realidad. La fiesta, la golpiza que se dió con Kyle, Amelia... La cabeza le empezó a doler aún más, la tomó entre sus manos y apretó sus ojos fuertemente.
__ Dios ¿Qué fue lo que hice? - musitó bajito - soy un desgraciado. Soy un desgraciado. Lo que le hice a ella no fue...
David lo miraba mascullando sin entender nada.
__ Oye amigo ¿Estás bien? - se acercó a la cama donde estaba sentado Raúl y le colocó una mano en su hombro - ¿Hay algo que quieras contarme?
__ Soy un desgraciado, David - dijo con lágrimas en los ojos - lastimé a la mujer que más he querido en mi vida.
__ ¿Así que tú lo hiciste con...? - dijo eufórico - Wow amigo, ya venía siendo hora. No te sientas mal, a esas nenas les gusta jugar al rol de niñas difíciles, pero son unas verdaderas diablas.
__ Tú no entiendes, yo no soy así... Ayer me comporté de una forma que no logró explicar, ella se burló de mí una vez más y yo... yo... Es tan vergonzoso que no puedo ni pronunciarlo - rompió a llorar angustiado.
__ Talvez fue la pastilla que puse en las cervezas, relajan y deshiniben... Desde que las uso, las chicas con las que me he acostado dicen que soy un verdadero animal cuando las follo... Y hasta ahora no he tenido ninguna queja, al contrario. Me vuelven a buscar para que las castigue. Voy a considerar meterme a gigoló y ganar dinero complaciendo a mujeres millonarias - soltó una carcajada.
Raúl dejó de llorar y levantó la vista. Sus ojos se oscurecieron y la ira se apoderó de él. Se levantó y tomó a David de la camisa, con mirada asesina.
__ Tú - espetó con rabia - ¿Me drogaste?
__ Oye amigo, si lo dices así suena horrible - dijo calmadamente - prefiero pensar que te ayudé a relajarte. La tensión s****l entre esa rubia y tú se podía cortar con un cuchillo. Además es una ofrecida como todas esas ricachonas. Seguro que no estaba rezando el rosario cuando te la follaste.
Raúl se encolerizó con las palabras de su amigo y le propinó un puñetazo en la cara. David cayó en el piso y Raúl se le fue encima para seguir golpeándolo. Su amigo no le devolvió los golpes, sólo intentó defenderse. Al darse cuenta de eso, se levantó y lo miró con odio. Se fue hasta su clóset, metió la mano en el bolsillo del pantalón que había usado la noche anterior y sacó unas llaves, las cuales le aventó a piso, dónde aún lo veía David con expresión pesada.
__ Lárgate de mi casa - dijo duramente - no quiero saber de ti nunca más.
David se levantó con cautela e intentó colocar su mano en el hombro de Raúl, pero éste le manoteó en el intento.
__ Amigo perdóname. No lo hice con mala intención - dijo sincero - eres mi mejor amigo, nunca te dañaría. ¿En verdad me sacarás de tu vida por la zorra esa? De no ser por mí no te habría dado ni la hora. Más bien deberías de agradecerme.
Raúl empuñó la mano y lo golpeó en la cara, tirándolo al suelo nuevamente.
__ No te atrevas a hablar de Amelia de esa forma - dijo arrastrando las palabras - Lárgate de mi casa, no pienso repetirlo - dijo con evidente enojo - no vuelvas a llamarme nunca así. Un verdadero amigo nunca me haría esto que me hiciste. No sabes cómo has arruinado mi vida.
David se limpió la sangre con el dorso de su mano, se levantó y se dirigió a la puerta.
__ Perdóname Raúl - dijo consternado ante la mirada dura de su amigo - lo eché a perder.
David salió de la habitación dejándolo solo. Raúl caminaba de un lado a otro desesperado, pensando en todo lo sucedido.
"Dios mío, qué fue lo que te hice Amelia... Ella no querrá verme más, yo no tenía ningún derecho a forzarla. Eso no fue lo que mi padre me enseñó, que avergonzado me siento. Un verdadero hombre hubiera luchado más por su amor hasta ganarlo, yo me rendí... Y lo que hice anoche, sólo me convierte en un cobarde. Maldición, qué confusión. Si no hubiera ido a esa fiesta, Kyle la habría lastimado pero yo... hice exactamente lo mismo..."
Raúl fue rápidamente a ducharse. Se colocó una ropa deportiva, una gorra y unos lentes oscuros. Bajó a la cocina e intentó comer, pero tenía el estómago revuelto.
__ Tengo que pedirle perdón - se dijo a sí mismo - necesito verla. Tengo que hacer algo, no puedo estar así. Necesito enfrentar mis actos.
Tomó las galletas y salió de la casa dispuesto a confrontarla.