3 DETERMINADA HELENA Un beso sacó a Helena de su sueño sin sueños. Se movió para encontrar a Lucious sentado a su lado en la cama, acariciando su cabello. Ella sonrió. —¿Acabas de regresar de tu reunión? —Sí. —Se inclinó sobre ella, plantando otro beso en sus labios que hizo que su cuerpo se calentara con necesidad. Envolviendo sus brazos alrededor de su cuello, se aferró a él en busca de apoyo. Sus manos vagaron por los contornos de su cuerpo, trepando por debajo de su camisón y rozando su suave piel. —¿Qué está provocando esto? —alcanzó a preguntar ella entre besos febriles. —Te he extrañado, eso es todo. —Él retrocedió lo suficiente para que sus ojos pudieran ajustarse a su rostro—. Helena, hay un lugar al que deseo llevarte mañana. Ella sonrió. Había pasado mucho tiempo desde

