4 UNA CITA DEL INFIERNO HELENA Con la ayuda de Perri, el cabello de Helena se arregló en un moño bajo y retorcido. Su maquillaje era impecable: ojos con sombras negras y labios rojos que hacían juego con su suéter de punto. Helena no podía esperar a que pasara el resto del tiempo. La idea de tener una cita la mareaba, lo que la llevó a sonreír a los acechadores de rostro agrio en los pasillos. Cada uno de los vampiros parecía completamente confundido por su reacción hacia ellos, pero a Helena no le importaba. Estaba ansiosa por saber qué tipo de cita sorpresa había planeado Lucious para ellos. Al dar las siete, abrazó a Perri por última vez y se dirigió a la entrada principal donde Lucious la esperaba. Él la miró y una sonrisa estiró sus labios. Mientras la ayudaba a ponerse su saco v

