Capítulo 1: La biblioteca del último piso
Gael revisó su reloj por tercera vez. 7:55 p.m. La biblioteca del último piso siempre estaba vacía a esa hora, y por eso era su lugar favorito.
Tenía su beca en juego. Un solo examen reprobado y la perdería. No podía darse ese lujo.
La puerta se abrió de golpe.
— ¿En serio tú también aquí? — dijo una voz que odiaba reconocer.
Santi. Santiago Herrera. El chico de alta clase que tenía todo: ropa de marca, carro último modelo, fiestas todos los fines de semana. Todo, menos ganas de estudiar.
— Este es mi lugar, Herrera — Gael cerró su libro —. ¿Qué quieres?
— El profesor de Economía nos puso juntos para el proyecto final. ¿O ya se te olvidó, becado?
Gael sintió como se le helaba la sangre. No. No podía ser.
— No. Yo pedí hacerlo solo.
— Y yo también. Pero el profe dijo que si no lo hacemos juntos, los dos reprobamos. — Santi se sentó frente a él, demasiado cerca —. Así que, ¿vamos a pelearnos como siempre o vamos a salvar tu preciosa beca?
Se odiaban desde primer semestre. Gael lo veía como un mimado sin cerebro. Santi lo veía como un amargado que se creía superior.
Pero ahora estaban atrapados. Una biblioteca vacía, un proyecto de 50% de la nota y toda la noche por delante.
— Una condición — dijo Gael —. Aquí se viene a estudiar, no a coquetear.
Santi sonrió por primera vez sin burla.
— Trato. Pero tú me tienes que explicar todo como si tuviera 5 años.
Y esa noche, entre libros y miradas que duraban un poco más de lo normal, algo empezó a cambiar.