Capítulo 19

1042 Palavras

Una idiotez grande como una casa quedarme a hacer tiempo en la oficina. Tres horas, porque dijo que a las 9 se iba. Tres horas con la pija dura. A las 6 se habían ido todos. Me encerré en una oficina a agarrarme la cabeza. Se me estaba yendo todo de las manos: ella, yo, lo que hacíamos. ¡Carajo! Menos de un mes atrás estaba casado, técnicamente seguía casado con Vera, y ahora estaba desesperado por regresar a mi casa y encontrármela tocando el bajo. No era solo por desnudarla, por cogerla. Era peor. La tortura empezó cuando regresamos a la realidad, a las 6 de la mañana. Sentada en la cama con los senos al aire, con el cabello revuelto, ofreciéndome un café. Natural, cotidiano, se me secó la garganta. Me hice el idiota y salí corriendo, aunque lo único que quería era quedarme en esas sáb

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