Dicen que la gente que se gana la lotería nunca es del todo feliz. Ya saben, tienen la fantasía de todo el mundo pero no llegan disfrutarla realmente, no saben gestionarla, y todo se va finalmente a la mierda. Para mí, la vida te presenta micro loterías, no siempre en forma de dinero, sino en forma de pequeños actos.
Yo me desperté temprano en la habitación de hotel que alquilé para estar cerca de mi amigui. Me duché, me peiné, y fui a su habitación. Ella no me abrió la puerta porque estaba ocupada.
—¿Entonces sí está Claudia o les robaste la habitación?—le pregunto.
—Están teniendo sexo de casados.
—Umm—respondo —¿Qué estás haciendo aquí entonces?
—Lo están teniendo en la ducha porque quieren tener un bebé.
—Sí, le dije que se untara miel.
—Funciona.
—¿Cuántos hijos míos ves por aquí? —pregunto. —Obvio, me lo inventé.
—¿Ya... entonces, vas a hacer ejercicio?
—Sí.
—Desayunas antes o después.
—Después.
—¿Quieres ir conmigo? —pregunta y escuchamos algo raro en la bañera y asiento.
Me voy con Santiago a Yoga porque creo que eso va a molestarlo, pero es mejor que yo, sonríe al final de la clase mientras bebe agua y me dice.
—Madre soltera.
—Mi papá tiene tres hijas y sabe a hacer yoga.
—Ya, es obvio que eres la princesa de papá.
—Obvio yo.
—Es bonito ser el favorito, yo tengo tres hermanos menores.
—¿Qué tal? —pregunto y Santiago se sacude.
—Están pasando por la adolescencia y mi hermano está saliendo con la mejor amiga de mi hermana, mi hermano pequeño está harto de la discusión.
—¿Y qué les dijiste tú?
—Con toda mi sabiduría de hermano mayor—Le veo e intento no reírme. —Les dije que son hermanos, no pueden hacerse eso.
—Amo tus habilidades. ¿Has considerado hacer lo que todo hermano mayor haría? Estoy segura de que Gretta, mi hermana hubiese tomado acciones.
—¿Qué haría Gretta? Quiero mejorar como ella.
—Gretta eliminaría a la amiga.
—¡Sí! Lo pensé... pero... ¿qué hago?, ¿Mando a la mafia? ¿voy y le pego personalmente a una mocosa colegiala o cómo...?
Me río de Santiago, me río un buen rato, porque él es más tonto de lo que parece, se ríe y niega con la cabeza antes de involucrar a su hermano menor, porque él no va a ir a la cárcel y el más afectado con la situación.
—Eres rico bro, consíguele un ascenso en un lugar lejano a su padre, dale una beca a la mocosa en otra escuela, ponte creativo de forma adulta.
—Jumm...
—Exacto...
—Gracias.
—Con gusto—Respondo —¿Ves como no necesitas a la mafia?
—Ves como necesito de tu guía para vivir—Los dos nos reímos y nuestros amigos nos saludan a lo lejos.
Claudia está abrazada como mono a Tom y su esposo parece feliz con eso.
—¿Qué han estado haciendo? —pregunta Tom.
—Yoga, ni modo que invitamos gente a las seis de la mañana para escucharnos follar.
—Falta de todo.
—Para que sepan que sí tenemos sexo—Responde Claudia y viene a llenarme de besos. —¿Qué tal estuvo el yoga?
—Muy bien, Santiago tiene un buen chaturanga.
—Santiago, tienes que venir mañana a uno conmigo, ¿sí?—Pide Claudia emocionada.
—Vale.
—Sí, sé el amigo de yoga de mi mujer.
—Envidioso, solo porque no tienes flexibilidad.
Los cuatro vamos a desayunar y estos dos insisten en ir a ver un partido de lo que sea, en este punto es ver lo que sea, pero, claudia parece ceder.
—Yo tengo que trabajar.
—No me dejes ir solo, por favor.
—Santiago...
—Estos dos planean meterse mano.
—No es cierto—dicen los acusados.
—Siempre se están metiendo mano.
—¿No tienes amigos?
—Nosotros podemos ser amigos y si sabemos jugar bien las cartas nunca nunca ninguna mujer se ha quejado de mi sexo oral.
—Es porque eres muy guarro y sabes hacer otras cosas, pero si me estás ofreciendo tu lengua... la verdad, paso. —Santiago y yo compartimos una mirada.
—Bueno, puedes disfrutar de todo el combo completo.
—Santiago, ya tuve todo el sexo que quise contigo.
—¿Qué clase de sexo tuvieron? —pregunta claudia.
—Todo tipo de sexo, es muy buena en la cama —comenta Santiago y espera un piropo.
—Él es agradable...
—Qué cabrona eres.
—Amo que te maje tanto los huevos.
—Claudia, necesito comprar ropa quieres venir.
—¿En serio? —pregunta emocionada y Tom y yo los vemos.
—Sí, no traje nada en la maleta solo lo de deporte. —Todos vemos a Santiago. —Y ropa interior, pero ahora necesito ropa interior sexy, condones texturizados, unos cuantos zapatos nuevos, un traje, ropa sabes...
—Yo también tengo que ir de compras, podemos ir juntos.
—Yo tengo que... trabajar.
—¿Por qué no intentan ser amigos? ¿Qué tal si van a un almuerzo juntos? —propone mi amiga.
Tom y yo no negamos que no somos amigos, porque sería burlarnos de su inteligencia, pero no sé bien qué podríamos tener en común Tom y yo
—Tom y yo nos llevamos bien.
—Sí, pero tú eres la madrina de nuestros hipotéticos hijos, mi hermana, qué tal si se llevan un poco mejor y yo trabajo en que Santiago tenga un poco de filtro.
—Tú vas a ponerle límites a Santiago sin tener límites propios —pregunta su marido y los tres le miramos. —Vale, quieres almorzar conmigo.
—Una y media.
—Sí...
—Vale.
—¿Shopping? —pregunta Santiago.
Santiago descubrió que Claudia es una mujer impresionante, divertida, amable, honesta y bastante seria cuando se trata de lo que ama.
—¿Cuáles son tus intensiones con Rinnie?
—Me gusta Regina, es guapa, inteligente y muy divertida.
—Sí, sé eso. Pero ya a ha tenido su cuota de narcisistas, estúpidos, mentirosos, infieles, y de verdad, que mi amiga no es una santa, pero, desde lo del bebé, está con el corazón roto y no puedes simplemente venir a rompérselo y caminarle encima.
—¿Qué bebé?
—George y ella estaban esperando., y justo cuando se hizo a la idea lo perdió, y su padre la echó, y él ni lo defendió como si fuese reemplazable y te lo estoy contando no para estar en chismes sino para que entiendas que no hay espacio para experimentos, si vas a estar con ella estás con ella y punto o te vas y gracias.
Mi almuerzo con Thomson estuvo espectacular, porque a los dos nos entretiene demasiado comer comida chatarra y estamos en el universo de la comida chatarra, donde su esposa no puede avergonzarnos, así que fuimos a su dinner favorito y nos pedimos casi todo el menú para que yo probara de todo un poco y se le ocurrió la idea de calificar cada producto.
—Esto es espectacular, todo es enorme.
—Te lo dije, es mi mejor secreto.
—¿Solo este secreto manejas?
—Sí, ya sabes lo que piensa del colesterol, Claudia.
—Tu papá murió de un infarto, seguro quiere que le dures un poco más.
—Ya, pero esta comida es vida.
—Tómate su sopa de apio, tarda horas preparándolo.
—Estoy por comprarme un perro para compartir la tortura.
—Un perro y un bebé.—bromeo y él se ríe.
Le doy una mordida a pollo frito y él se ríe, los dos lo hacemos la verdad, está buenísimo y me recomienda echarle almíbar al pollo y comerlo junto al waflles, es otro nivel, y tengo que cambiarle a la nota de un siete a un nueve y él sonríe, así que sé cuál es su favorito. luego vamos caminando al hotel en un intento de no morir por un atrancó.
—Entonces eres una foodie.
—Sí, el yoga es compensación y las pesas son recuperación —él se ríe y me pregunta si estoy preparada para el pastel de manzana con café en el hotel, me rió pero acepto, estoy preparadísima. Tomamos asiento junto a la ventana, y hacemos nuestra orden, para qué limitarse, pedimos cuatro postres con la esperanza de que Santiago y Claudia lleguen a tiempo para decirles que era para que todos probáramos algo rico y diferente, el mesero lega con los cafés y Tom me pregunta:
—¿Cómo has estado? —Sé a qué se refiere... pero no estoy lista para contarle a nadie la verdad. —Sé que puede ser difícil a veces... cuando mi papá murió mi mamá pasó días acostada en su lado de la cama, pensé que enloquecería, pero mi tía, estaba ahí sentada en el suelo, esperando, y sé que Claudia no sabe bien cómo manejar pérdidas ni nada, así que si en algún momento necesitas un amigo, puedo ser eso.
—Me siento azurumbada, como cuando estás a punto de desmayarte, y sabes que ya n hay nada que puedas hacer porque vas a caer al suelo o sobre alguien y de todas formas.... no tienes control. No hay forma de hacer control de daños y soy especialista en eso...—reconozco. —me cuesta dormir, me cuesta pensar en él, me muero de la vergüenza, ósea, sé que la gente sabe que estuvimos juntos, pero, me da más vergüenza haber amado a alguien de esa forma, haberle creído y que esté ahí siendo feliz.
—Lo entiendo, ¿te ha contado Claudia de mi primer esposa?
—No —me río. Me robó, me mintió, me traicionó y la perdoné. Todo, todas las veces
—¿Tenía un amante?
—Se cogió a toda su oficina, a toda mi oficina, a mis amigo, creo que si Santiago hubiese querido ella lo hubiese hecho.
—¿Qué pasó?
—Santiago, se puso los pantalones, e hizo lo que necesitaba, em llevó a cacharla, la perseguimos en el auto, luego eme enseño los balances de la empresa que ella dirigía en mi nombre y casi em muero, y estaba metida en cosas raras, así que era acusarla o dejar que me enviaran a la cárcel.
—No tienes que ser más patético.
—La visité un mes seguido en la cárcel.
—No, tom, no—él se ríe.
—La quise, ya... ya pasó —los dos comemos el postre en cuento nos lo entregan.
—Espectacular, que rico—celebro con un bailecito y Tom se ríe.
Entonces escuchado unos pasos familiars, y me giro, le veo y tom se pone en pie.
—Regina, necesitamos hablar.
Santiago y Claudia estaban esperando que nos devorarnos los postres para caernos encima, así que dejaron su punto conspiratorio para acercarse. Me pongo de pie y niego con la cabeza.
—No tenemos nada de qué hablar—le aseguro a George, y Santiago aprovecha que estoy de pie, me toma de la cintura y me planta un beso en la comisura de los labios.
—Pensé que nos esperaban para el postre, pero bueno... Cariño, lo que te haga feliz. —me dice y mira a George. —Eh, pariente, ¿qué haces aquí, no tienes un negocio que atender? —pregunta, y Claudia le mira de pies a la cabeza y se pone en medio de nosotros como la mamá leona que es.
—Te voy a dejar una cosa clara, nunca me has gustado la verdad... esa es una relación que no apoyo, me cae mal, eres un cobarde, poco hombre, sin vergüenza, descarado, mal ser humano, perdedor, eres un perdedor por abusar de mi amiga y sobre todo por no tener los huevos de defenderla, es que de verdad si no te quitas del frente te desaparezco del planeta y te juro que si esta te da una oportunidad, por mínima que sea, te desaparezco del universo
—No deberías amenazar...—intenta su esposo que no vaya a la cárcel, pero Claudia finaliza su discurso pese al consejo de su esposo.
—Es una hijueputa promesa.