Cada semana que pasa estoy mucho más embarazada, al punto que he cambiado de talla de zapato. He aumentado peso en las piernas, en los pechos y me cuesta respirar. A veces, de verdad quiero entender... Estoy hinchada por completo. Mi papá y yo teníamos planeado un almuerzo. Mi papá llegó a la oficina justo cuando Santiago venía con un postre. De verdad amo a ese hombre, pero voy a rodar. —Mi amor, ¿conoces la herramienta con la que llevan las cajas de Coca-Cola de un lugar a otro? Se llama “la perra” o “la gata”, la tronca rodante... o sea, vas a tener que comprar una. —Estás espectacular, estás dando vida, Regina. ¿Sabes lo milagroso que es eso? —comenta mi padre. —Después de que orine por tercera vez esta hora, y me coma esto a solas, voy a agradecerle a Dios de nuevo por mis hijos y

