No hay mal que por bien no venga, es lo que mas se asemeja a la historia de Kendall y de Lea, dos vidas diferentes unidas por un mismo destino, camino cruel y dificil. Lo primero que pudo observar Lea al abrir sus ojos fueron los hermosos ojos café de Kendall, la miraba detenidamente y con una sonrisa rota, la misma sonrisa que desde hace tres dias venia viendo, le pasaba algo y ella no encontraba la forma de saberlo, tal vez aun sentia miedo por lo que habia pasado, por lo que le habian echo a la ojiverde. Buenos dias mi amor- le dijo abrazandola- Auch auch Kendiki – se quejo Lea por el dolor que sintio al contacto con la chica- Todo su cuerpo estaba adolorido, producto de las múltiples contusiones. Lo siento amor, se me olvida que aun te duele- se disculpo- No es nada Kendiki,

