CAPITULO 10

1769 Words
Afortunadamente para nuestros protagonistas, los reyes de Smaug les sirvieron un enorme banquete con comidas de todo tipo y por supuesto, los pescados que habían visto ser cazados, ahora estaban frente a ellos en sus platos. Bevery estaba con toda la fuerza del mundo concentrarse en lo que le estaban diciendo, pero moria por probar algo de eso, que lucia increíble y que estaba llamándola seductoramente para que finalmente lo deleitara. Asi que se llevo un bocado del fresco pescado a la boca y lo mastico mínimo diez veces para disfrutar cada pequeña partícula de aquella delicia enviada por los dioses. -Entonces, ¿ustedes sabían que estábamos viniendo para aquí?- cuestiono Gawain, después del tercer plato de comida que pedia. El Rey de Smaug, Carl, y la Reina de Smaug, Pam descansaban en la punta de la larga mesa. -Escuchamos del ataque a Amaru, estábamos listos para recibirlos en cualquier momento.- contesto el rey.- Tu padre, El Rey Michael, nos declaro el Reino al que la princesa se resguardaría en caso de invasión. Tenemos todo aquí para que te prepares para tus próximos compromisos.- Bevery suspiro, dejando el tenedor de lado. Sabia que esa charla tenia que llegar en algun momento, solo que no esperaba que fuera en el momento cuando estuviera disfrutando de su deliciosa comida. -El ataque fue planeado con mucho tiempo antes, el reino de Kreston estaba esperando ese momento para invadir.- hablo.- Fue una mala decisión de mi parte seguir con la idea de mi baile real.- dijo apenada.- -Es cierto, fue la ceremonia de cumpleaños de la Princesa.- conto Pam, sosteniendo la copa.- -Asi es.- asintió.- Hubo muchos invitados, de cada uno de los reinos…- estiro.- fue un desastre.- negó con la cabeza, recordando como las luces se habían apagado de un momento al otro y al segundo ya estaba siendo casi secuestrada hasta que Gawain llego para salvarla. -Por suerte tenían a Louis, él seguro los ayudo a escapar. ¿Por qué no vino con ustedes?- pregunto el Rey. Los dos invitados compartieron una mirada, no podía ser que el reino de Smaug no se haya enterado todavía de la muerte de Louis. Era algo que seguramente les partiría el corazón en dos, ya que Louis había sido un héroe muy reconocido por años en el reino hasta que el Rey Michael lo llevo para su reino. Gawain aclaro su garganta y se paro de su asiento. -Como hijo de Louis es mi responsabilidad contárselo al reino al cual pertenecio por años…- comenzó.- Mi padre fue asesinado en el ataque al castillo de Amaru.- su voz se escucho firme, aunque Bevery sabia que le dolia decirlo en voz alta aun.- Dio la vida por la corona y ese fue el legado que me dejo.- se inclino ante los reyes, llevando la mano a su pecho en señal de respeto. Los reyes soltaron un grito de dolor antes de comenzar a llorar. Rapidamente la noticia corrió y corrió a través de todo el pueblo, cada habitante estaba en duelo por la muerte de su héroe Louis. Las casas colgaban banderas fuera de sus puertas y la gente marchaba a modo de luto. Eran las seis de la tarde, cuando el Rey anuncio que harian un baile para conmemorar a ese héroe caído. Gawain y Bevery caminaban por los pasillos del castillo, en silencio y contemplando los enormes cuadros colgados en la pared. -Ugh, ese angulo no favorece a mi abuelo.- rompió el silencio Bevery al ver al padre del Rey Michael colgado de la pared, con su enorme corona y el tigre que tenia de mascota. -¿No es curioso todo lo que están haciendo por mi padre?- cuestiono Gawain, cambiando de tema olímpicamente. Bevery lo observo y asintió con la cabeza. -Sabes que es lo minimo que Louis merece.- le respondio.- Y una vez que volvamos a la normalidad, va a pasar lo mismo en Amaru.- agrego.- Sera el héroe mas importante de toda la historia del reino. Gawain rio débilmente y se sento en uno de los asientos, bajando las defensas completamente y observando la espada que tenia entre sus manos. Miro su reflejo en ella y solto un bufido. -Dije que seguiría su legado pero…- subio su cabeza hasta observar a la princesa.- ¿y que si yo no puedo hacerlo? Mira la cuidad, todos están dolidos por eso, ¿podre yo ser visto asi algun dia? ¿Cómo sigo los pasos de alguien que esta a kilómetros luz de mis habilidades?- Bevery no sabia que decir para salir de ese aprieto, algo le decía que de igual forma, Gawain no estaba buscando cierto tipo de consuelo, solo queria sacarse ese peso que venia cargando desde hace días. Finalmente había podido bajar un poco su guardia y ponerse a pensar en que era lo que su padre queria para él y como pensaba conseguirlo. Tendria que hacer mas que una cosa bien para poder seguir sus pasos, para ser reconocido como el héroe del pueblo y que la princesa llore por él cuando muera. -Tu padre te dijo millones de veces que ya lo habias superado en habilidades.- fue lo primero que salio de la boca de la princesa.- ¿entonces cual es el problema? Ya estas tres pasos por delante. -No entenderías lo que es estar a las sombras de alguien…- estiro. Bevery rio y llamo la atención del chico. -¿Bromeas? ¡Compito contra un viejo con un tigre!- señalo el cuadro de su abuelo.- creeme, se lo que digo.- asintió. -¿Acaso estas tratando de hacerme sentir mejor? Bevery le guiño el ojo justo antes de que una sirviente apareciera por el pasillo y Gawain tuviera que levantarse a fingir que estaba haciendo su papel de guardia real. Se estaba acostumbrando a hablar mucho con Bevery como si solo fuera Very… Y no la Princesa de Amaru y eso tendría que comenzar a cambiar, había una línea trazada en el suelo entre los dos y no tenían que cruzarla por nada en el mundo. -Princesa Bevery.- le dio una reverencia.- Su cuarto ya esta listo, tenemos varios vestidos para que se pruebe y que pueda usar en la gala de esta noche.- Bevery asintió, algo contenta por poder cambiarse la ropa después de semanas.- Señor Gawain, su cuarto también esta listo.- señalo. Gawain le dio una reverencia a la princesa y se marcho para otro lado, sin esperara mas palabras. Bevery observo como se marchaba y suspiro. -Su alteza, ¿vamos?- la dama interrumpio sus pensamientos, agito su cabeza y asintió, dirigiéndose a su nueva habitación. Al entrar sintió que al fin había vuelto a su vida real, la enorme cama, los ventanales de punta a punta, el pequeño balcón y todos esos vestidos que estaban listos para que ella los escogiera. -Las doncellas ya están preparando su baño caliente, su alteza.- dijo una de las damas.- puede seguirnos. Y asi fue como Bevery había vuelto a ser la Princesa. (…) Con un vestido gigante, de color violeta, que la hacia lucir mas blanca de lo que era y hacia lucir sus ojos celestes como dos gemas, Bevery ya estaba lista. Le estaban colocando collares y pulseras de oro, para que su aspecto por fin terminara de cerrar. La princesa se miro al espejo y se relajo, esa era su verdadera yo, para eso había nacido. -Lo siento, no tenemos ninguna corona de princesa disponible.- se lamento una de las damas, mientras que le colocaba anillos. Bevery negó con la cabeza. -Las verdaderas princesas, no necesitan una corona para ser vistas como tal.- hablo lentamente.- Muchas gracias a todas por cuidarme tan bien. Estoy eternamente agradecida.- las doncellas le dieron una ultima reverencia antes de abandonar la habitación cuando la puerta sono. El Rey Carl la miraba con una sonrisa encantadora. -Luce hermosa, su alteza.- se inclino lentamente, saludo que fue devuelto de la misma forma por la princesa. -Realmente me he sentido en casa estando aquí.- confeso. El rey le tendió el brazo para que esta lo agarrara y se dirigieran al salón principal. -Lo que están haciendo por Louis, es hermoso.- volvió a hablar.- él se crio aquí, y aprendio todo lo que sabia rodeado de este palacio…- suspiro.- Nos va a hacer falta a todos.- confeso. El hombre asintió, dándole la razón. -Es lo mínimo que puedo hacer por el hombre que dio la vida por la corona.- palmeo su mano.- Mire su alteza.- dijo cuando estaban en lo mas alto de la escalera, el salón estaba lleno de gente que subio su mirada para ver a la princesa recién llegada. Los aplausos comenzaron instantáneamente cuando ella se paro firme y segura. Tomo una gran bocada de aire e inclino su cabeza, inmediatamente todos los invitados le hicieron una reverencia. La princesa estaba en el Reino, y eso solo podía traer buenas cosas para todos ellos, que habían esperado la visita hace dieciocho años, para muchos, era la primera vez que veían de tan cerca a aquella belleza que algún día los gobernaría a todos. Bevery bajo las escaleras poco a poco y al llegar al piso de abajo, comenzó a saludar a todas las personas que la rodeaban. No solamente era gente noble y que vivía en el reino, el castillo tenia las puertas abiertas a la gente del pueblo, quienes lamiraban con brillos en los ojos llenos de admiración y de agradecimiento, tocaban su mano como si se tratara de algun ente mágico y le sonreían plenamente. Y Bevery encontró cierta felicidad en ese pequeño momento, donde todo el mundo buscaba hablarle y contarle cosas como si se conocieran de toda la vida y como si ella no fuera la futura reina. No había algo que los separara, y eso se sentía de una cierta forma extraño y agradable al mismo tiempo. Gawain la observaba desde lejos, con una sonrisa en su cara mientras la veía charlar y reírse con la gente del pueblo, incluso la vio jugar con las manos de un bebé, y ella odiaba los bebés, pero se veía contenta y entretenida. -Señor Gawain, hay un chico que dice conocerlo y venir con usted.- dijo uno de los guardias, robándose su atención.- Dice llamarse Wave. Fue en ese momento que Gawain recordó al mocoso que venia con ellos, y quiso darse un golpe mental. -¡Gawain! ¡Gawain! Diles que vengo contigo.- se escucho al joven hablar, mientras que peleaba con los guardias. Y Gawain solo soltó una fuerte carcajada. (…)
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