Los minutos pasaban, y pasaban y pasaban. Bevery había logrado lo que nadie imaginaba, estaba libre. Todos estaban lo suficientemente concentrados en sus propios contrincantes como para fijarse la pequeña niña que se había infiltrado en su propio castillo nuevamente. Le había dado una última señal a Wave, para hacerle saber que estaba segura. O algo así. El chico se habia dejado caer en cuanto se sintio alejado del enfrentamiento, y finalmente cayó en cuenta que aquella mujer por la que estaba dispuesto a dar la vida, ahora se habia ido. Los pasillos de su propio castillo se veían desconocidos, había entrado para salvar a Gawain, pero no se había detenido a levantar su cabeza y observar como los retratos de sus padres ya no padres estaban ahí. Al igual que el salón principal,

