-Es bueno por fin verla, Princesa Bevery. Esa voz le provoco cierto mal sabor. Sabía que quien sea que era esa persona, no era buena. No iba a traerle nada bueno. Bevery giro su cabeza poco a poco, cortando el contacto con Gawain. Era un hombre con algunos años más que ella, definitivamente era más grande incluso que Gawain. Pero no era un anciano. El hombre tenía cabello tan oscuro como la misma noche, sus ojos tenían el mismo color. Llevaba puesto una camisa desabrochada y en su mano descansaba una gigante espada, que alarmo a Bevery rápidamente. Quien sea que fuera esa persona, estaba armado. Lo que más llamo la atención de la princesa, fue la cicatriz sobre el cuello del chico. Trago saliva. Tenía un muy mal presentimiento. - ¿Quién eres y que haces aquí? - cue

