Luego de salir de mi casa, Tadeus manejo como por unos quince minutos y llegamos a un club que estaba a reventar de personas, y eso sin contar a los que estaban formados en la enorme cola que esperaba afuera por pasar.
—¿Por qué no me dijiste que vendríamos aquí? Me hubiera arreglado un poco más.
—A mi no me culpes Alina, sabes que yo no voy a bares de mala muerte, además, no te ves tan mal... solo malhumorada, algo melancólica, ¿pero desarreglada? Jamás te veras desarreglada, y memos si andas conmigo... — termina de hablarme sonriente mientras su manos se cuelan hasta mi cabeza y sus dedos ágilmente suelta mi coleta alta y baten mi cabello hasta crear grandes ondas en el.
Lo veo revolver mi bolso hasta conseguir un labial rojo que siempre cargo allí junto con una máscara de pestaña, me los aplica con el profesionalismo que lo caracteriza y luego me sonríe satisfecho con el resultado.
— Mirate — me dice señalando el retrovisor — ya quedaste hermosa otra vez... bueno, corrijo, estas mucho más hermosa... ahora a disfrutar que la noche es corta y el despecho es grande.
— Espera un momento Tadeus. —enmarco mi ceja — No pensarás entrar así... ¿o si? — lo señalo de pies a cabeza ya que esta muy desaliñado y Tadeus rueda los ojos.
— Claro que no, aqui traigo una camisa extra para cambiarme. —señala un camisa rosa claro colgada en el asiento trasero, la agarra y rápidamente se cambia dejándola por fuera del pantalón y arremangandola hasta sus codos, deja un par de botones sin abrochar, peina su cabello con la mano y alisa su pantalón con las manos.
— ¿Ves? Ya estoy listo y presentable. — me sonríe guiñandome un ojo y salimos del auto directo hacia donde esta el hombre de seguridad del club.
—¿Qué tal, Ajax? —Tadeus le tiende la mano al corpulento hombre de unos dos metros de alto que viste un traje costoso en color n***o.
Éste lo mira serio pero le corresponde el saludo estrechando la mano que Tadeus había tendido frente a él.
— Todo bien, como siempre... hace mucho que no venías por aquí. —comenta serio mientras quita la correa elástica dejándonos pasar.
— Si... pero nunca olvido el camino de regreso. — mi amigo le guiña un ojo al hombre que si mal no recuerdo se llama Ajax — por cierto. Ella es mi amiga Alina.
Le doy una media sonrisa mientras el tal Ajax me repasa de pies a cabeza con sus ojos.
— Es un gusto conocerte... — es lo único que dice y luego nos hace un ademán para que terminemos de pasar.
Nosotros asentimos entendidos y nos adentramos al club.
—Oye, Tadeus, son ideas mías o... ¿ese amigo tuyo se veía celoso?
Tadeus me sonríe como siempre suele hacerlo cuando noto algo que no me ha contado, pasa uno de sus brazos por encima de mis hombros, da una rápida mirada hacia atrás de nosotros para luego volver su vista a mi.
—Debe estar algo celoso, el cree que también me gustan las mujeres y suele ponerme celoso cuando vengo con compañía femenina.
—Ya veo... se ve que le gustas. eres muy malo.
—No, claro que no lo soy. Sabes perfectamente que no soy de relaciones serias. — suelta entre risas.
—Pero si andabas todo seriecito con Thomas.
—Si, y el muy idiota dijo que lo mejor era dejar de vernos porque él no puede decirle a nadie su verdadera orientación sexual... asi que hoy me saco el despecho y sigo con mi vida mañana.
Aunque me sonríe su expresión es bastante compugida.
—Te entiendo, es horrible darlo todo por alguien que te rompe el corazón en miles de pedazos... desde hoy seguiré tu ejemplo. Nada de relaciones serias y estables. —digo en voz alta pues la música apenas deja lugar para escucharnos.
—Eso es nena... Ícaros y Thomas se pueden ir a la mierda... hoy, tú y yo — nos señala — nos embriagaremos hasta que por nuestras venas corra alcohol en lugar de sangre. — suelta en tono divertido después de pedir nuestros shots.
Unos segundos después el bartender nos entrega los vasitos de vidrio servidos con tequila, un platillo con sal, otro con limones cortados y me guiña un ojo antes de darse vuelta para atender a los demás en la barra.
—Hasta el fondo. — espeta Tadeus antes de tomar su trago y yo lo imito.