Iba camino a mi casa cuando el olor a dulces recién hechos invadió mis fosas nasales obligandome a estacionarme frente a mi pastelería favorita en todo Pangrati. Una vez estuve dentro del establecimiento no me decidía por un dulce, todos se veian y olian delicioso, por un momento creí que terminaría conprandolos todos hasta que vi una bandeja de profiteroles recién horneados sobre el mostrador, ver todo ese chocolate en forma de bolita me hizo sentir como si la baba estuviera goteando de mi boca. —Buenas tardes Alina. ¿deseas uno? — Hola Ester. Si, pero no uno. Dame tres profiteroles para llevar. Por favor —digo mirandolos como si mis ojos estuvieran pegados a la bandeja. —Jajaja... Ok. Cualquiera pensaría que estas embarazada. —suelta divertida mientras coloca mi orden en una bolsita p

