Contacté con el doctor una vez que Ryan me envió su número, por suerte accedió a seguir trabajando con nosotros después de prometer un aumento en el salario acordado.
— ¿Conoces a Elowen? — le pregunté a Pablo y él asintió — ¿Qué me puedes decir de ella?
— ¿En qué aspecto? ¿El personal o el profesional? La conozco en ambos lados.
— Profesional, no me interesa a nivel personal aunque parezca lo contrario.
— A nivel profesional no hay mucho que decir, ella no estudió ninguna carrera universitaria hasta donde sé y eso le complicó las cosas demasiado. Es una buena chica que aprende rápido, sin embargo como puedes ver está más loca que una cabra.
— Su locura no me molesta, incluso me siento cómodo a su lado — Pablo me miró con duda — es una larga historia, entonces no hay nada que se pueda hacer para que mejore su estrato social.
— Se supone que eres el CEO, si alguien puede ayudarla eres tú. Ten por seguro que si acaso la llegas a contratar como planificadora de eventos no te vas a arrepentir ya que sabe cosas que nadie de la empresa sabe.
— ¿Por qué dices eso? Habla porque si no lo haces ten por seguro que terminaré por averiguarlo.
— Supongo que tienes la razón — él tomó una bocanada de aire — digamos que ella conoció ciertas comodidades en el pasado y gracias a eso es que conoce gente que conoce gente.
— Entiendo, ahora tengo que entrevistar a personas que formen parte de mi equipo. Le pedí a Ryan que no interviniera en eso ya que deseo elegir con quién me siento más cómodo.
Decidí ir a buscar a Elowen, cuando Pablo me preguntó dónde iba fue que le dije esto. Quería asegurarme que ella estuviera bien y al mismo tiempo asegurarme que mis órdenes fueran cumplidas al pie de la letra.
— Señora — le hablé a la encargada del área de limpieza — me puede decir en donde se encuentra Elowen.
— CEO — ella me miró sorprendida — no pensé que iba a estar aquí abajo. Elowen se encuentra en el segundo piso.
— Muy bien, gracias.
Me fui de ahí ante la mirada atónita de muchas personas que no podían creer que el CEO de la empresa pudiera bajar hasta el piso de limpieza.
Subí en el elevador y al llegar a los baños del segundo piso fui directo dónde miré el carrito de aseo. Entré al baño y ahí miré a Elowen con audífonos puestos mientras movía sus caderas al compás de la música que se podía escuchar a pesar de que no lo tenía con la bocina del celular.
— Elowen — la llamé pero ella no escuchó — ¡Elowen!
No me escuchó así que no tuve más opción que tocar su hombro, ella dió un grito tan fuerte y con un atomizador me apuntó.
— ¡Tengo lejía y no tengo miedo a utilizarla!
Me reí y ella al escucharme fue que abrió sus ojos, me miró con enojo pero quitó sus audífonos.
— Me ha dado un susto de muerte, ¿Qué es lo que quiere?
— Solo he venido a ver cómo estabas — escuché su estómago gruñir — ¿Cuántos baños llevas con este?
— Este es el último, ¿Por qué? — ella se mostró avergonzada por el gruñido de su estómago — si tiene otros baños los limpiaré enseguida.
— Quiero que vayas a mi oficina, nos vemos allá.
Salí de ese baño y fui a mi oficina, miré las donas que había comprado pero ya estaban frías e incluso el café se arruinó debido a que el hielo se derritió.
— Quiero que llames a Pablo — hablé con mi secretaria — dile que venga a la brevedad.
“Como ordene, señor.”
Una vez que Pablo llegó a mi oficina le pedí que fuera por un desayuno completo para Elowen. Creo que esa sería mi manera de disculparme de una manera más efectiva.
— ¿Qué es lo que le gusta?
— La comida mexicana, ella tiene una fascinación por los tacos de birria.
— Entonces compra eso — le di dinero — gracias, Pablo.
El desayuno llegó antes de que Elowen llegará. Una vez que ella se presentó a mi oficina con cosas en sus manos para limpiar fue que miró la comida en la zona de descanso y pude ver como se relamía los labios.
— Bueno, no voy a tardar en limpiar la oficina — ella sacudió su cabeza — empezaré por el baño.
— Espera, no te he llamado para eso — ella me miró confusa — ¿Quieres desayunar conmigo? Como puedes ver eso es mucha comida para mí.
— ¿En serio? ¿Solo para eso me llamaba?
— Si, nunca te dije que era para que limpiaras la oficina — me levanté — vamos, tengo hambre.
— Espere un momento — ella levantó la mano y me miró con los ojos entrecerrados — ¿Cuáles son sus intenciones con eso? ¿Acaso esa deliciosa comida tiene cianuro porque lo que quería desde un inicio era deshacerse de mí? ¿O acaso tiene algún medicamento que me va a poner calenturienta? Porque si se quiere hacer con mi virginidad le digo que tengo planes con ella, pienso venderla para salir de pobre e irme a viajar por todo el mundo.
— La comida no está envenenada — le di vuelta a mis ojos — ahora, respecto a lo de la medicina tampoco y lo de tu virginidad, mmm, no sé…
Me acerqué a ella a grandes zancadas y la acorrale contra la puerta, pude verla sorprendida ya que no esperaba que la empotrara.
— ¿Qué se supone que está haciendo? — ella me mostró el atomizador — aquí tengo lejía, no me obligue a usarla en esos ojos bonitos.
— Así que mis ojos te parecen bonitos — me acerqué a ella y le sonreí cerca de su boca — ¿Qué tanto?
— ¡Aléjese de mí, gran baboso!
Ella me empujó y me puse a reír, pude notar sus mejillas un poco más sonrojadas. Una vez que se recuperó tomó sus cosas de la limpieza y sin decir nada simplemente salió de la oficina.
— Elowen, espera — salí de mi oficina — era una simple broma, no te vayas.
— Le recuerdo que no somos cercanos para que me esté dando ese tipo de bromas, si piensa que porque es el CEO le voy a estar soportando sus babosadas, está equivocado. Muy por el contrario de las mujeres que babean por usted sin siquiera disimularlo, yo si tengo dignidad.
Miré como Elowen se fue del piso superior mientras empujaba su carrito. Maldije y miré a la secretaria que ni siquiera se molestaba en disimular.
— ¡¿Qué tanto miras?! — ella dió un respingo — Dios, ¿Qué clase de personal fue el que Ryan contrató para esta empresa?
No tenía tiempo para estar resolviendo la intromisión de las empleadas, necesitaba arreglar las cosas con Elowen y creo que lo mejor era seguirla.
Bajé hasta el último piso y miré que ella estaba poniendo su carrito de limpieza a un lado, en el rabillo de sus ojos pude ver que lloraba y me sentí mal.
— Elowen — ella me miró y secó sus lágrimas con rabia — por favor disculpame, te prometo que no te voy a volver a dar una broma de este estilo.
— Váyase de aquí, CEO — ella me miró impasible — no soy uno de sus juguetes y debe conocer sus límites, no puedo creer que pensará que soy esa clase de mujer. Sé bien lo que dije pero eso no era justificación para que se tomara esas atribuciones conmigo.
— Tienes razón, es que soy medio idiota y…
— ¿Medio idiota? — ella interrumpió y rió con ironía — si se comporta así siendo solo medio idiota, no me quiero imaginar qué va a hacer cuando lo haga de forma completa.
Varias empleadas al escuchar la discusión salieron, ellas se sorprendieron por la manera como Elowen me estaba hablando y me enfurecí.
— ¡¿Qué creen que hacen?! — ellas me vieron asustadas — en este momento quiero que se vayan, este no es un asunto que les concierne.
— Por mi parte ya no tengo nada que hablar — Elowen se miró confiada — ahora si me disculpa, es hora de mi descanso de diez minutos.
Elowen se fue y yo solté un suspiro pesado, esa mujer tenía el poder de volverme loco. No podía culparla porque sabía bien que en esta ocasión había metido las patas por completo.
— ¿Qué has hecho, Adair Carter?
Decidí ir a comprar algo para que ella bebiera, esperaba que con esto pudiera redimir un poco lo que había hecho.
— ¿En qué le puedo ayudar, señor? — la empleada me saludó amablemente.
— Quiero que me recomiende una bebida. La chica no ha desayunado y muere de hambre.
— La horchata de avellanas es una buena opción, también es popular entre las clientas.
— Muy bien, deme eso.
Caminé con la bebida en manos, en definitiva esta era la única manera de que sostuviera leche con avellanas ya que era alérgico a esto. Entré en el espacio y miré a Elowen dormida, me acerqué con cuidado y ella abrió sus ojos.
— Escucha, Elowen. Realmente lamento lo que sucedió, me agradas y no quiero que estés enfadada conmigo, hasta el momento no has sido hipócrita conmigo y eso es algo que valoro demasiado — puse la leche con avellanas en la mesa donde estaba recostada — ten esto, espero que me puedas perdonar.
Elowen tomó la bebida y me sentí un poco mejor, estaba por irme cuando ella me sostuvo entonces supuse que me había perdonado. Al verla me asusté ya que estaba bastante azul y luchaba por respirar…