7: Una vida privilegiada

1727 Words
Me sentía impotente con esto, solo deseaba vivir en paz pero al parecer todo lo que pedía era imposible de conseguir. — Quiero que limpies ese desastre, sino ya sabes lo que espera a la vieja que es nuestra madre. — Necesito ir al hospital antes que nada — escupí sangre — esta vez se te ha pasado la mano por completo, por favor llévame. — ¿Y qué ensucies la tapicería de mi carro? No lo creo, si quieres ir al hospital tienes que ir por tus propios medios. Ellos se fueron y me dejaron ahí. Pensé qué era lo que tenía que hacer así que supe que no tenía más opción que ir al hospital en mi bicicleta. “Vamos, Elowen. Eres fuerte y nada de esto te va a detener.” Fui por mi bicicleta y empecé a pedalear pero no pude debido al dolor que tenía dormida la mitad de mi rostro. Miré que el hospital más cercano se encontraba a dos horas de camino y por un momento dudé de si era necesario ir pero supe que no podía estar arriesgándome a que esto empeorara. Empecé a caminar, solo tenía que esperar alguna especie de milagro que llegara en este momento, no lo pedía para toda la vida, solo en este instante en el que siento que no voy a poder avanzar lo suficiente. — ¿Elowen? En el momento que escuché mi nombre, me di la vuelta. El jefe se encontraba detrás de mí, su moto estacionada y un casco en su brazo. — Dios mío, ¿Qué te ha pasado? — Jefe… Ayúdeme… Todo se volvió n***o y solo pude sentir que sus brazos me tomaron con calidez, por primera vez me sentía segura al lado de alguien. Perspectiva de Adair Una vez que dejaron el comedor instalado, fui a revisar la refrigeradora para ver que podía comer pero aún no tenía nada. — Bueno, iré a comer fuera. Tomé las llaves de mi moto y salí rumbo al restaurante más cercano, iba concentrado en la carretera cuando en el camino miré a alguien que caminaba con bastante dificultad. “Esa silueta me es familiar, ¿Será que es… Elowen?” Me fui de regreso ya que la había traspasado, no estaba seguro si se trataba de ella pero algo me decía que lo mejor era asegurarse ya que miraba bastante mal a esta persona. — ¿Elowen? Cuando ella se dió la vuelta me quedé helado al ver el corte en su rostro, luego de que ella me pidiera ayuda simplemente se desplomó así que me apresure para sostenerla y evitar que se hiciera más daño. — Elowen, Elowen. Reacciona mujer por Dios — ella seguía inconsciente — demonios, lo que faltaba. Me quité el cinturón que aún traía puesto entonces la puse en mi espalda y la aseguré con cuidado, ella se acopló bastante bien a esta posición. Me subí en la moto y me dirigí al hospital más cercano. — ¡Alguien que me ayude! — entré con Elowen en mis brazos — ¡Necesito ayuda! Una enfermera llegó con una camilla, al ver la herida de Elowen no dudó siquiera un momento de hacerla pasar. En el momento que iba a entrar me detuvo. — Señor, usted no puede pasar — su mano estaba en mi pecho — su novia va a ser atendida así que no se preocupe, vaya a llenar el formulario. La puerta se cerró y una empleada me llamó, ella me entregó una hoja así que empecé a leer pero fue en ese momento que me di cuenta que no sabía nada de Elowen. — No se preocupe, joven — la mujer me habló con amabilidad — su novia va a estar bien, necesito que llene la hoja por favor. — Iré a llenarla por allá, una vez que la tenga lista se la voy a traer. Recordé que tenía el expediente de Elowen y conforme con lo que salía ahí fue que comencé a llenar la información que me pedían. Por suerte ahí estaba todo… Pero que raro… La dirección de la casa en la que la miré entrar era exactamente la misma que ella ponía aquí, bueno, supongo que es normal, al final es una Reyesley. — Aquí tiene, señora — le entregué el documento a la mujer — ¿Cuándo me van a traer noticias de Elowen? — No se preocupe que ahora los doctores la están revisando y ya después saldrán a darle noticias de la paciente — ella miró el documento — vaya que sí es un buen novio, hasta se sabe su tipo de sangre, hay algunos que con costo saben el segundo nombre de sus novias pero no es su caso. — Solo trato de hacer lo mejor — sonreí nervioso — bueno, iré a esperar que los médicos salgan. Fui por un café ya que necesitaba entrar en calor. Me senté en la sala de espera y ahí crucé mis piernas en espera de noticias de Elowen, las enfermeras pasaban y me veían de reojo mientras murmuraban para luego reírse. En estos momentos nada de eso me interesaba, solo esperaba que Elowen se encontrará bien. Una llamada me sacó de mis pensamientos y miré que se trataba de Ryan, respiré profundamente e incluso sacudí mi cabeza para espantar cualquier cosa negativa. — ¿Qué sucede, Ryan? — respondí lo más tranquilo que pude — no me digas que necesitas que te lea un cuento para que duermas. Bueno, generalmente no lo hago pero puedo hacer una excepción porque me encuentro de buen humor así que aquí te voy. Había una vez en un reino muy lejano, dos hermanos, uno de ellos era apuesto, confiado, un amante excepcional, el mejor en su trabajo y el otro era un témpano de hielo al que cariñosamente se le conocía como señor polar. Ellos un día… “Deja las babosadas a un lado, Adair. Solo llamaba para ver cómo iban las cosas en la empresa, ¿Pudiste contratar al doctor que había destinado para esa sucursal?” — Señor polar, me ha interrumpido en mi cuento y tan bonito que me estaba quedando. “Olvida tus estupideces y responde” — Si, pude contratarlo nuevamente así que no se preocupe señor polar. “Iré a esa sucursal la próxima semana. Sinceramente no sé qué es lo que está pasando pero no me agrada nada que una empleada esté tomando atribuciones que no le corresponden.” — Ni se te ocurra venir, Ryan — mi tono fue más serio — deja de querer controlar todo, si acaso llegas a venir a New York para poner las cosas en orden, lo único que vas a hacer es que los empleados no me vean como una figura de autoridad sino como alguien que está esperando que su hermano mayor venga a resolver cualquier problema. “Tienes razón — él suspiró — lo siento, dejaré todo en tus manos. Pero si acaso llegas a necesitar ayuda, solo dime” “Doctor Sloan, se le necesita en urgencias — el altavoz sonó — doctor Sloan, se le solicita en urgencias.” Demonios, pude escuchar un minuto de silencio al otro lado de la línea, hubiera jurado que Ryan había cortado en el momento más oportuno pero sabía bien que no era el caso porque no iba a correr con tanta suerte. “Adair Carter — su voz resonó fuerte al otro lado — ¿Acaso te encuentras en el hospital? Ni sé para qué estoy preguntando si es más que obvio, ¿En qué problema te has metido?” — No soy yo el paciente, creo que eso es más que obvio ya que estoy hablando contigo. He traído a una empleada de la empresa al hospital ya que la encontré en la calle muy malherida. “¿En serio ya andas buscando como tirarte a una de las empleadas? Madre mía, no vengas a alborotar el avispero. Te conozco y sé bien que no das puntada sin dedal.” — No es lo que crees, además ella no es cualquier empleada. ¿Recuerdas a la familia Reyesley? “Claro que los recuerdo, esa familia era muy buenos amigos de papá.” — Pues ella al parecer es una de ellos, sinceramente me sorprende saber eso y podría pensar que no pertenece a dicha familia, sin embargo no es un apellido tan común que digamos. “Así que Elowen se encuentra trabajando en la empresa, supongo que debe ser organizadora.” — ¿Acaso la conoces? Yo sinceramente no sabía que existía una hija de los Reyesley y para tu información te digo que no es organizadora sino ayudante de aseo. “¡¿Qué?! Pero que rayos, no puedes desperdiciar el talento que esa mujer tiene, ella es muy buena a la hora de planificar eventos e incluso me atrevería a decir que Cassandra y Paige no le llegan.” — Así que la conoces. “¡Claro que la conozco! Tú no te acuerdas porque eras demasiado joven pero ella era mi acosadora. Apenas tenía dientes de leche cuando comenzó a enamorarme, siempre que mi papá se encontraba con el señor Reyesley, Elowen estaba ahí. Con el tiempo me di cuenta que ingresó a la mejor universidad para estudiar una licenciatura en relaciones públicas y organización de eventos. Incluso aunque no hubiera estudiado, ella creció en medio de relucientes joyas, fiestas y bailes así que sabe lo que debe hacer ante cualquier evento.” — Bueno, supongo que tendré que hablar con ella acerca de un puesto diferente en la empresa. Respecto a lo otro, vaya que me sorprende, así que eras un casanova de pequeño. “Déjate de idioteces, busca cómo contratar a Elowen ya que nos traerá muchos beneficios en la empresa y…” — Espera — miré salir un doctor — te tengo que dejar, al parecer me van a dar informes de Elowen. Colgué y me acerqué al doctor, él me preguntó si yo había traído a Elowen a lo que respondí que sí. — Bueno, la señorita Reyesley se encuentra con un corte bastante profundo y le tuve que dar algunas puntadas. Sin embargo, va a tener una cicatriz bastante prominente en su rostro y va a tener que recurrir a cirugía plástica para poder eliminarla…
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