Capítulo Décimo Tercero

1071 Words
Pasamos tres casas para luego girar a la izquierda. Eris debería sentirse afortunada de tenerme como hermana, ir a buscarla a esas horas de la noche no cualquiera lo haría. ¿Ustedes que piensan? Me quede observando el lugar preguntándome que hacía exactamente ahí buscando a mi hermana con la cual no me llevaba de maravilla, la cual me hacía sentir como si fuera su peor enemiga. Pienso culpar de esto a nuestra madre quien fue la causante de que nuestra familia estuviera formada por una mujer que engaño a su esposo y culpo a su hija más pequeña, quiero culparla por poner en contra a Eris y hacerle pensar que yo era la causante de que no tuviera un padre. Las culpo a las dos por cada momento de mi vida y me culpo por permitir que esto llegara hasta este momento, me culpo por no saber avanzar, por no tener el valor de irme de denunciar cuando me di cuenta de que lo que hacía estaba mal y que no era correcto. Cada una de nosotras tiene la culpa por lo que estamos pasando, por no aceptar nuestros errores y no saber pedir perdón. —Es esa. —Apunto Merci a una pequeña casa. —Puedes tocar la ventana trasera, la segunda, esa es el cuarto de él. Me gire con lentitud sorprendida preguntándome si Merci tuvo algo que ver con el chico. —¿Cómo sabes cuál es su cuarto? —Pregunte al ver que no eran vecinos como yo creía, también que conocía muy bien cuál era la ventana. —La hermana de él es una de mis mejores amigas, fue así como me di cuenta de que tu hermana era su nueva novia. No eres de las que les gusta el chisme por eso no lo mencione. Tenía años de trabajar con Merci, pero había muchas cosas de ella que no sabía. No es que fuera un secreto su vida, solo que no me interese en preguntar o escucharla. — ¿Quién dice que no? — No sabía cómo tomarlo, Merci tenía razón no es que no me guste, solo pienso que es mejor alejarse. La señora Amparo siempre dice, “Es mejor evitar que un chisme siga y se vuelva un problema” No quería estar en vuelta en ellos, tenía una razón muy grande y por esa razón prefería estar al margen. Al principio fue muy difícil, pero lo logre. —Tú, cada vez que llego con un chisme sabroso te vas y no lo escuchas. Su sinónimo de sabroso me causo gracia, parecía que comía de los rumores como si aquello fuera un postre demasiado bueno para desperdiciarlo. — Me voy por que hay trabajo no porque no me guste. —Ve aquí te esperare. —Me dio un empujón que por un poco y dejo los dientes en la cerca. —Lo siento. —Comenzó a reír tapándose la boca con la manta mientras se envolvía por el pequeño viento que soplaba. Tenía razón, el único chisme que me interesaba era saber todo sobre el chico Wilson, respiraba por saber qué hacía, vivía por ver su sonrisa y moría por besar sus labios. Toque la ventana varias veces hasta ver que la cortina se movía. —¿Qué haces aquí? — Susurro Eris al verme. Saco la cabeza y la movió en todas las direcciones. —¿Qué carajos haces aquí? Detrás de ella se encontraba un hombre quien se limpiaba los ojos confirmando que dormían. Me quede un momento detallando aquel joven, me preguntaba si era el mismo que ella llevaba a casa o era un tipo diferente. Recordé los gritos de Eris, aquellos gritos de placer. Eso me hizo pensar en mi chico Wilson. Inconscientemente observaba al novio de mi hermana, pensando en lo que Jarek podía hacerme si estuviésemos solos en una habitación, podría ser la mía o la suya no importaba. Podía ser en un lugar lleno de personas, me atreví a pensar en el morbo sin importar si alguien me escuchase mientras cumplía mis fantasías. ¡Dios, estaba pensando demasiado! Y lo peor es que mordía mis labios perdida en mis pensamientos mientras mis ojos estaban puestos en el hombre detrás de mi hermana. Ahora como me excusaba, como le explicaba que no conocía a su novio y que no me lo comía con la mirada. Eris al darse cuenta de que no lo dejaba de ver y que no respondí a su pregunta, en su pequeña cabeza pensó lo peor. —Son unos malditos asquerosos, por eso decías que no era correcto que me quedara. Soy una estúpida como no me di cuenta antes. —Gritaba mi hermana sin importar si despertaba a las personas de la casa. Eris salió por la ventana ya que afirmaba que había ido a buscar al chico del cual ni siquiera sabía su nombre. Como conocía donde vivía, como sabía cuál era su ventana y por qué llegaba a esa hora, le confirmaba que yo era su amante. Yo me quede ahí quieta observando su pequeña discusión no hacía nada por negar ni por corregir su error. Ya sé, dije que no era igual que ella, pero vamos, es que me pareció divertido ver hasta donde llegaba su drama. Hacerme venir hasta aquí por no contestar mis llamada debían tener un costo. —¡Oye Eris no seas tan exagerada! —El hombre salió también por la ventana, mi vista callo en sus bóxer y ¡Dios, su paquete era enorme! —No la conozco es la primera vez que la veo. —Ustedes los hombres, todos son iguales. —Eris siguió su camino mientras que el hombre la seguía, vaya que si le importaba salir detrás de ella para darle una explicación era lo más tierno que había visto. —No me llames no me busques. —Amor te juro que no la conozco, por favor créeme. —No podía ver aquello un segundo más, no podía ser tan cruel en permitir que mi hermana siguiera pensando que yo tenía algo que ver con su novio. Por más que deseara dejarla pensar lo peor no me lo permití. —Eris, ya vasta detente. —Suplique al ver el escándalo que hacían. —Vine a buscarte a ti, mamá está muy preocupada y te ha estado llamando. — Corrí para alcanzarlos para aclarar por qué me encontraba en ese sitio.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD