.
Ya es lunes y me levanto temprano preparándome para mi último año, por fin mi último año, suena tan bien decirlo que me hace feliz repetirlo constantemente. Tomo una ducha, me visto y seco mi pelo castaño claro que llega hasta mi cintura, me gusta llevarlo largo y lacio, no es necesario hacerle mucho ya que de por si es lacio, pero con pasar un poco el secador ya queda prolijo y manejable, soy delgada pero estoy conforme con mi cuerpo, no soy la más linda de la escuela pero tengo lo mío que hace que las chicas más populares me miren con recelo. Tomo la mochila, las llaves del auto y salgo tranquila ya que tengo tiempo, pero ansiosa por llegar pronto, me subo a mi Volkswagen rojo y conduzco hasta la escuela que no quedaba muy lejos, a unos 15 minutos si salía con tiempo y no me cruzaba con las personas que salen tarde y se amontonan generando atascos innecesarios.
Llego a la preparatoria Rouse y ya habían llegado varios chicos, uniéndose con sus grupos de amigos, todos bien presentables y alegres, algo que cambiaba en los finales de cada año, pero que ahora apreciaba mucho, la energía de ese lugar los primeros meses era acogedora. Me baje del auto e inmediatamente sentí que gritaban mi nombre.
-Kathy linda! – Me llamaba Sonia una de mis amigas de mi año anterior junto con Betty y Cristal que ya estaban en grupo conversando sentadas en el muro de la entrada.
Me acerque a ellas y las abrace, no las había visto en todo el verano y un poco las había extrañado a decir verdad.
-Nos abrazas como si nos hubieras extrañado – Dijo Cristal con tono de burla, una chica alta Rubia y de ojos marrones muy llamativos, la más sincera del grupo, a veces la detestaba por eso.
- No nos escribiste en todo el verano, ni siquiera sabíamos si te veríamos de nuevo este año – Aclaro Betty, las más comprensiva del grupo que siempre trataba de apaciguar las cosas, bajita de pelo n***o con un corte por los hombros y de tez muy blanca y ojos verdes.
Sonia solo me miraba esperando una respuesta, ella no hablaba mucho pero su cara era muy expresiva, una chica pelirroja con pecas, un hermoso pelo largo lleno de rulos que ella odiaba y yo envidiaba, ojos color miel y de mi misma estatura.
- Si chicas las extrañé, este verano estuve muy ocupada y no he podido ponerme al día con ustedes, pero ahora que estamos juntas hablaremos hasta por los codos sin parar, dicho esto estallamos en risas. En realidad, no mentía las extrañé y me hacía falta hablar con ellas, desahogarme un poco y contarles todo los problemas que tuve en el verano.
Entramos a clases y todos los profesores fueron amables, estaban relajados tras su descanso en el verano habían recargado pilas y se notaba, daban las clases enérgicos y motivados, con metas las cuales nunca terminábamos de cumplir, pero ellos tenían esperanza, algo que yo no entendía como era posible que después de tantos años no la perdieran, era de admirar pero inentendible totalmente.
Llego la hora del almuerzo y nos juntamos las cuatro en una mesa alejada a conversar lo máximo que el tiempo nos diera, todas contaban cosas increíbles que pasaron en el verano, chicos con los que estuvieron, trabajos que consiguieron y abandonaron, problemas de infidelidad por parte de ambos en la relación, era algo común en Cristal, ella no consideraba las relaciones como algo serio, ningún chico había robado su corazón aún. En un momento mientras reíamos sin parar vemos como un grupo de profesores pasa por el comedor, entonces Betty dice en voz baja.
-Mira Kathe es el profe de matemáticas, él está enamorado de ti, todo el año pasado te lo hemos dicho y no nos haces caso, pero él siempre te mira con esos ojos de cachorro, se muere por ti.
-Por favor, Betty otra vez con esas cosas, es un profesor y ni siquiera me mira, son todas cosas de ustedes que se imaginan historias donde no las hay. - Afirme con determinación para que no siguieran con eso. Todo el año pasado me habían atormentado con él cada vez que lo veíamos, era un profesor de otra clase pero que en alguna ocasión nos dio clase ya que el profesor Cooper de matemáticas, nuestro profesor del año pasado y este año solía faltar. Era alto y no voy a mentir, muy apuesto pero nunca lo miré con intenciones, siempre fue con respeto y no le prestaba atención, pero tenia cabello n***o que le llegaba a la mitad de la nuca y peinaba para atrás, ojos azules muy hermosos y expresivos, se notaba que era fuerte, se podían notar sus músculos a través de la camisa, era el típico hombre que toda chica fantasearía, pero no eran mi tipo, no me gustan los hombres que toda chica voltea a ver, no soy celosa pero tampoco me gusta que todas miren a mi hombre, además ese tipo de hombres no se fijan en mujeres como yo, se fijarían en chicas como Cristal rubia alta y bonita.
-Mira Kathe, este año es tu último año y tienes que hacer cosas arriesgadas, el señor Carter es el riesgo que tenés que tomar, es apuesto, sexy, todas las chicas se mueren por él y él . . . él se muere por ti chica, entiéndelo de una vez. - Afirmo Betty poniendo una cara sería y segura. Yo rodé mis ojos y exhale con fuerza para que noten mi desaprobación y antes de volver a decir una palabra escucho la voz de Sonia.
-No se preocupen chicas, ella ya lo verá, este año él señor Carter es nuestro profesor de matemáticas, el señor Cooper renunció la semana pasada y él ocupara su lugar.
Todas la miramos sorprendidas de que el señor Cooper renunciara y de que el señor Carter nos diera clases este año, sentí como un escalofrío me corrió por la espalda, era tanto lo que hablaban de él, que ya me habían puesto nerviosa y lo tenía que ver todo el año. Las tres comenzaron a reír de satisfacción al ver que mi cara se puso roja.
“Este es tu año Kathyta, ¡las cosas que puedes hacer con el señor Carter!, ¡por fin vas a volver a la intimidad!” y otras grosería más decían mientras yo las miraba incrédula, no podía creer que ellas eran mis amigas, me decían cosas horribles, pero si era verdad que hacía mucho que no estaba con un chico, no porque no tuviera oportunidad, sino por falta de tiempo he interés, pero era vergonzoso que me lo recordaran y que ellas supieran mejor que yo mi vida s****l, me sentía muy apenada.
.
.
.