.
Volvimos a clases y yo estaba muy ofendida, no quería ni mirarlas, ya que cada vez que lo hacia ellas sonreían de forma picara y a la vez aterradora, estás chicas me volverían completamente loca. Pasaron las horas y ya se me había pasado, no podía estar mucho tiempo enojada con ellas, ya había olvidado aquel mal momento que me hicieron pasar y estaba de un ánimo normal, alegre y emocionada ya que cada profesor que teníamos nos transmitía esa sensación, en la última hora ya todos estábamos cansados y abrumados pero aún con esa chispa del primer día, quedaba ver al último profesor del día, miro el itinerario y era de matemáticas, no lo podía creer, como no me di cuenta antes, estaba muy despistada, inmediatamente me puse nerviosa, que tonta era, no tenía motivos para estar en ese estado, era cosa de ellas y estaba segura que lo iban a notar, iban a dejar de decir esas barbaridades cuando se dieran cuenta que él no estaba interesado en mí, yo era su alumna y no podía fijarse en mi de esa manera, así que ellas lo descubrirían y yo continuaría con mi año satisfactoriamente por tener la razón, así iba a ser.
Llegó la hora pasada unos minutos, él llegaba un poco tarde y yo estaba ansiosa y nerviosa, pero tenía que ser fuerte y resistir solo unos días para que descubrieran la verdad y listo. Unos minutos después él apareció, apresurado y sonriente, disculpándose por la tardanza pero que lo había detenido unos minutos el director, yo no pude evitar sonrojarme al verlo, realmente era muy apuesto y sexy, no le había prestado mucha atención antes y por culpa de mis ¨amigas¨ ahí estaba yo, viéndolo de arriba abajo, viendo todo aquello que nunca vi, estaba sorprendida y curiosa, no dejaba de mirarlo, se quitó el saco y su camisa dejo ver sus músculos, eran prominentes y muy marcados, me contraje un poco al verlo y sin darme cuenta mordí mi labio, cuando subí la mirada me encontré con sus ojos azules, estaba mirándome incrédulo por la forma en que yo lo veía, pude notar una risita picara en su rostro, inmediatamente baje la mirada asustada y me puse roja como un tomate, no podía creer que lo estaba viendo de esa forma y lo peor que él me vio, ¿se habrá dado cuenta? Rogaba porque no fuera así, estaba nerviosa y asustada, no quería volver a levantar la mirada por si nuestros ojos se cruzaban de nuevo, tampoco quería que notara que me había alterado, eso sería también algo sospechoso, así que decidí mirar al frente pero no a él directamente, era muy difícil no verlo, lo miraba por el borde del ojo, era muy tentador hasta que no pude más y lo volví a mirar, volví a ver su cuerpo marcado, sus hermosos ojos azules, la forma en que se acomodaba el cabello cada vez que entraba una brisa por la venta, ¿Qué me estaba pasando? Era realmente sexy y ya no lo podría ver de otra forma, solo trataba de contener mi cara de admiración y poner una que fuera lo más indistinta posible, pero cada vez que el me miraba mis nervios saltaban y mi cara me ardía, creo que él lo notaba ya que cada vez me miraba con más frecuencia y podía notar un toque de satisfacción en esa mirada, estaba segura que las chicas lo notarias y me lo echarían en cara, ellas quizás tenían razón, era muy pronto para saber pero de que me estuvo viendo toda la hora era algo seguro, lo que no sabían era que yo también lo miraba y la forma en que lo hacía, si lo descubrían sería peor, ya que yo no tendría forma de negarme.
Terminó la hora y la campana sonó, por fin era la hora de irnos, fue una clase eterna, parecía que nunca llegaría a su fin, tomé todas mis cosas apresuradamente, quería salir de ahí lo más pronto posible, me levanté y al pasar por su escritorio escuché mi nombre.
- Kathe Jonson. – su voz hizo que me erizara por completo, el corazón comenzó a galopar con fuerza y me voltee cuidadosamente.
- ¿Si? – pregunté con voz temblorosa tratando de sonar lo más normal posible, pero era muy difícil.
- Quédate un momento por favor. – Me dijo mirando al resto de mis compañeros irse y esperando que todos salgan para hablar, su cara era ilegible, ordenaba el escritorio y guardaba sus todas sus cosas sin ninguna prisa. Yo estaba muy nerviosa y preocupada. Las chicas pasaron por mi lado y me hicieron todo tipo de caras, yo miré inmediatamente para otro lado, me ponía más nerviosa, ya sentía como mi cara tomaba color rojo y me ardían los pómulos, me tomé unos instantes para concentrarme en mi respiración ya que no podía hablar con el señor Carter en ese estado, tenía ganas de salir corriendo del lugar hasta que interrumpe mis pensamientos.
- Te preguntarás el motivo de esta interrupción, como sabrás llegue unos minutos tarde por hablar con el director, él me estaba comentando que tú, eras una excelente estudiante y que años anteriores te postulabas voluntariamente como tutora, para los compañeros que tienen más dificultades. – Me dijo mirándome con expresión de esperar una respuesta de mi parte, yo estaba congelada y solo asentí con mi cabeza.
- Bueno, ese es el motivo por el cual te tengo aquí ahora. - ¿te tengo aquí? Pensé rápidamente, como si me tuviera sin mi voluntad y me tuviera para él, de seguro mi cara hizo una expresión ya que pude ver en su rostro un rastro de arrepentimiento por lo dicho asi que corrigió.
- Por ese motivo estas aquí, quería preguntarte si este año tenías planeado hacer lo mismo, ya que me sería de mucha ayuda, normalmente yo doy clases de apoyo en mis horas libres, pero con la repentina renuncia del señor Cooper no tengo mucho tiempo ya que me hice cargo de sus horas.
- Si, -respondí rápidamente- puedo hacer tutorías en alguna hora libre, ya que este año trabajo en las tardes 3 veces a la semana y el resto de los días los tengo libres.
- Perfecto, entonces quedamos así, aún es pronto, pero quería saber si contaba contigo. – Dijo con una hermosa expresión mirándome a los ojos con una intensidad que congeló todo mi cuerpo, me dio vueltas todo y mi corazón latió con fuerza, era una persona que de seguro con esa mirada nadie se negaría a lo que pidiera, de seguro me sonrojé ya que él puso una sonrisa satisfecha.
- Eso es todo Kathe, ¿nos vemos mañana? – Y embozó una gran sonrisa que me puso más nerviosa.
- S . . . si claro – Dije con claro nerviosismo – Hasta mañana – Dije y me retiré lo más rápido posible.
Salí del salón lo más pronto que pude, como si estuviera huyendo, pero sin llamar la atención, salí de la escuela y me dirigí a mi auto a paso apresurado, estaba muy nerviosa y quería llegar a casa de una vez.
.
.
-Hoo si! Te dije que este era tu año chica! – Escuche que me gritaba Betty a mis espaldas. Lo último que me faltaba, ellas esperaron a que saliera para torturarme. Me di la vuelta y para mi sorpresa, solo estaba ella, sonriente y mirándome con cara picara. Me acerque a ella con expresión de duda.
- ¿Qué haces aquí todavía? - Pregunte tratando de desviar la conversación.
- Te estaba esperando, quiero que me cuentes todo, vi como el señor Carter te vio toda la hora de clase y te hacía sonrisas extrañas y sé que tú también lo notaste. – Me dijo señalándome con su dedo y mirándome fijamente.
No podía ocultarlo, sabía que ellas lo notaron y Betty era muy buena amiga, asi que me venía bien hablar con ella y así calmaría un poco mis nervios.
- Esta bien Betty, tienes razón, noté que me miró toda la clase y me hizo poner muy nerviosa, pero Betty, él es un profesor, mi profesor, no puede pasar nada entre nosotros, está prohibido y también es ilegal, no quiero pasar por eso en estos momentos, no después del verano que pasé y no quiero meterme en problemas, por más que el señor Carter sea taaan sexy – Exclamé sonriendo.
- Mira Kathe, te entiendo por completo, pero eres una buena chica, te mereces algo así, un hombre que te vuelva loca, al menos para pasar el momento, el amor prohibido es el más excitante, puede que sea ilegal si, pero si nadie los atrapa no tendrían problema. Además, este hombre se vuelve loco por ti, no te lo digo en broma, lo digo enserio, lo he notado varias veces, te mira disimuladamente cada vez que estás cerca de él, noto el brillo en sus ojos cada vez que su mirada se encuentra con la tuya y su cara de desilusión cuando tú no te das cuenta. – Lo que dijo me dejó sorprendida, nunca había notado eso, ellas me lo decían, pero creía que lo inventaban, que era cosa de ellas solo para molestarme.
- No sabía que eso pasaba, siempre creí que era cosa de ustedes, pero no lo sé, veremos que pasa más adelante, no quiero sufrir ni que me haga daño, no es el tipo de hombre que estaría con una chica como yo, no creo estar a su altura. – Dije mirando para abajo con clara preocupación.
Betty me tomo por los hombros fuertemente y me sacudió, me sorprendí al sentir su fuerza y me dejó perpleja.
- No quiero que vuelvas a decir eso, eres hermosa Kathe, digna para cualquier hombre, es más, eres mucho para él, asi que quien no está a tu altura es él, no tú. - Dijo con determinación y sentí que lo decía muy enserio. La abracé y me sentí tranquila.
-Ha Betty! – Dije recordando y a modo de sacarnos del abrazo y querer contarle lo que hablé con él en el salón que no le había contado. – Al final no te conté lo que hablamos en el salón a la salida.
- Es verdad cuéntame que me muero de intriga. - Dijo y me miró con cara de atención.
- Me dijo que habló con el director y él le comentó que yo era la mejor estudiante de la clase del señor Cooper, que yo siempre voluntariamente hacía tutorías para ayudar a mis compañeros y que si él necesitaba ayuda podía hablar conmigo, así que me pidió eso, si podía contar conmigo para ayudar a mis compañeros.
- OH eso es maravilloso, así él sabrá que además de guapa eres muy inteligente. – Exclamó con satisfacción como si hubiera sumado puntos. Ambas reímos y nos despedimos, ya era tarde y me tenía que ir a casa, hoy no trabajaba, pero estaba cansada y quería ordenar mis pensamientos, era algo que necesitaba hacer, descansar.
.
.