NARRA TESEO.
–Si me permite tengo que retirarme a terminar los papeles en la oficina donde se llevará a cabo la reunión de las 10 am –dijo Ruby con una amable sonrisa.
–Claro –contesté desviando mi mirada hacia la pantalla de la computadora. –Ante cualquier duda que tengas es mejor consultar que equivocarse –comenté en voz alta sonando más duro de lo que hubiera deseado, ya que mi intención era ayudarla, pero tampoco podía sonar desesperado por hacerlo, aunque en cierta manera habíamos pasado un grato momento juntos y deseaba continuarlo.
Mientras salía se cruzó en la puerta con Joshua quien la miró sin descaro, negué rápidamente observandolo, mientras él me devolvía la mirada con una sonrisa.
–¡Oh por dios!, subiste de nivel, pero en gran escala –comentó tomando asiento frente a mi. Observé la carpeta ignorándolo.
Joshua era mi abogado y mejor amigo, aunque a veces era todo un idiota.
–Llegas tarde –dije molesto.
–Tú también –respondió levantando sus hombros.
–Es enserio Joshua, necesito que veas estos papeles cuanto antes, ya que la reunión se adelantó –comenté tomando la computadora e imprimiendolo.
–Lo mío es también muy en serio, ya que me entere que te quedaste atrapado en el ascensor con “curvas bonitas” –dijo moviendo sus manos refiriéndose a mi secretaria.
–Ten un poco de respecto y deja de bromear, estamos trabajando –contesté mirando hacia Ruby, quien acomodaba los papeles. Ahora mismo agradecí tener una pequeña ventana en dirección hacia los demás escritorios, de esta manera sentía que podía vigilar a todos mis empleados, pero ultimamente me hacían sentir que el verdadero vigilado era yo, por lo que permanencia con las persianas cerradas hace dias, a excepcion de hoy que las deje abierta para evaluar el desempeño de mi nueva secretaria.
Joshua me observó sorprendido, pero a mi me sorprendió ver a Bako en la puerta de mi oficina.
Bako Hassán, hombre calvo, figura esbelta, barba candado color negra.
–Permiso, joven Teseo –dijo ingresando, odiaba que me llamará así, tal vez lo hacía de cariño, ya que me conocía de toda la vida. Pero algo me decía o al menos yo sentía que lo hacía para limitarme respecto a mi edad.
–Buenos días, señor Hassán. ¿A qué se debe la visita? –pregunté dejando la libreta de lado, vi a Joshua girar su cuerpo y observar al hombre mayor igual de sorprendido que yo.
–Oí que te quedaste encerrado en el ascensor, ¿te encuentras bien? –preguntó mientras yo sonreía.
–Si hay algo que se divulga bien en esta empresa son los chismes –comenté bromeando. – En cuanto a tu respuesta estoy en perfectas condiciones, así que solo dime, ¿en que te puedo ayudar? –pregunté impaciente, odiaba perder el tiempo y divagar –Porque dudo que hayas bajado del piso 53, solo para ver con tus propios ojos lo que ya te han informado –comenté de mala gana, respetaba a Bako, pero últimamente él y mi padre eran todo un dolor de cabeza.
–Su padre quiere verlo –avisó.
–Entiendo, luego de la reunión de las 10am iré para allá –contesté volviendo mi atención a la carpeta.
–Me temo que es urgente –dijo acercándose a nosotros.
–No creo que sea más urgente que lo que tengo que hacer ahora mismo, así que como dije iré luego de mi reunión con los “All Blue” – comencé a decir, pero me interrumpió.
– Joven Teseo, insisto en que debe ir cuanto antes –acotó, ahora mismo algo me inquieto en su voz.
Miré a Joshua y le cedí los papeles de los que le había hablado anteriormente, y luego me puse de pie. No sé por qué razón desvié mi mirada hacia Ruby mientras caminaba en dirección de la puerta, pero algo me obligaba a observarla sin poder quitar mi mirada de ella. Ella a observar de quien me encontraba acompañado bajo su mirada bastante nerviosa. Algo pasaba, podía sentirlo.
–¿Qué es lo que quiere mi padre? –pregunté al cruzar la puerta de mi oficina. Ahora mismo ambos nos encontrábamos junto al ascensor. Miré a mis espaldas y vi a Ruby observarnos de pie, había tanto temor en sus ojos que pude notarlo desde aquí.
–Te lo dirá cuando llegues –contestó ingresando al ascensor.
Todos parecían conspirar en mi contra, o al menos tenían un secreto que me ocultan, ya que sentía como si hubiera cierta información que había pasado de mi. No me agradaba para nada aquella sensación, siempre me gusto ser quien tenía todas cartas, puesto que aquello me daba la seguridad para jugar, pero ahora este movimiento que estaba haciendo mi padre me descolocaba.
Había miles de pensamientos en mi mente, y en cada uno de ellos buscaba una respuesta o algo que me diera tranquilidad. Pero ni en mis ideas más loca hubiera imaginado lo que estaba a punto de enterarme.
Las apariencias engañaban, estoy seguro que sí, ya que aunque me mostraba como alguien seguro y capaz, muy dentro mío me sentía pequeño y aquello era lo que constantemente me incitaban a tener el control de todo.
Ahora estaba jugando un juego del cual no conocía las reglas y debo reconocer que no estaba listo para esto.
No pude evitar recordar la manera en la que me había quedado encerrado hace apenas unas horas con Ruby.
Ruby, su nombre realmente me agradaba de hecho se que debía llamarla por su apellido como era habitual en mi, aqui el unico amigo que tenia era Joshua, y aun no lo despedida por que era el mejor en su campo, sin embargo, nadie mas podía tratarme con tanta confianza, ya que a mis empleados nunca le di el lugar, ni el permiso de hacerlo, sé que mi edad me limitaba, aun cuando pase la universidad con honores y hasta adelante años, aunque un maldito cerebro en los negocios, bastaba por que dijera mi edad para limitarme a mis contrincantes, sin embargo, cuando dejábamos de lado aquello, lograba conseguir miles de inversionistas y además mantener en pie esta empresa, la cual era mi herencia.
Desvié mi mirada hacia el otro extremo dándole la espalda a Hassán y luego tomé aire mientras cerraba mis ojos. Al hacerlo mi mente viajo en lo que podría haber pasado aquí si hubiera besado a Ruby como deseaba hacerlo, mi mente viajo en el momento exacto en el que tuve la oportunidad, pero no la aproveche, y aunque no sabía aquel momento seria el ultimo en el que aquella seductora mujer pasaría por mis recuerda y me sacaría una pícara sonrisa, ya que luego de la charla que tendría con mi ausente padre, la joven secretaria pasaría a tener una imagen nada favorable ante mi. Siendo completamente sincero, esta seria la ultima vez en las que mis fantasías sean sobre ella y lo disfrute, puesto que en el futuro no dejaré de fantansearla, pero si de sonreir.