Al aterrizar en París, lo primero que hice fue llevar casi arrastras a Vincent y junto con Tristán y Maga, entramos al Rolls Royce que esperaba nuestra llegada en el aeropuerto privado, para ir directo a la Villa Doinel. Ni siquiera esperé que mis padres y los demás bajaran del Jet, no quería volver a tener un encuentro ni mucho menos una incómoda conversación, al menos por las próximas horas con Alexander Lancaster. De todos modos, tenía que arreglarme y preparar absolutamente todo para la rueda de prensa que se llevaría a cabo en unas horas, ni siquiera tenía tiempo para descansar aunque sea unos minutos, padre tenía todo planificado y fallarle no era una opción. — Princesita, lleva las cosas con calma o de lo contrario no podrás aguantar ni medio año

