Me levanté de mi asiento con brusquedad ganándome un mareo que me hizo sentar de nuevo, de pronto sentí que hacía mucho calor en la oficina. La mirada de los tres hombres se clavaron en mí y quise desaparecer, ¿por qué están ellos aquí? — ¿Qué? ¿Los Lancaster? —pregunté incrédula y rogando para que Jack dijera que había escuchado mal y que aquellos nombres solo fueron producto de mi imaginación, pero su rostro serio y sin una pizca de gracia me hizo saber que no escuché mal. —No puede ser. Miré mi vientre aún plano y no supe qué decir o qué hacer, mis piernas temblaban por los nervios y me sentí más sofocada. — Princesita, ¿estás bien? —Vincent llegó a mi lado en cuestión de segundos, se puso de cuclillas para estar a mi alt

