Los tres hombres se levantaron del sofá al verme y no dudaron un segundo en acercarse a abrazarme con una enorme sonrisa que les correspondí gustosa. Bastián, Hugo y Vincent, mis tres primos, hijos de la media hermana de mi padre, tenía tantos años sin verlos, que estar en este momento abrazada a ellos era el mejor regalo para mí. Crecí junto a ellos como si fueran mis hermanos mayores y me emocionaba ver qué ahora son unos hombres hechos y derechos. — Sari, mi princesita, te echamos tanto de menos. —dijo Vincent, el mayor de los tres mosqueteros como solía decirle. Fue al primero al que le eché un vistazo, su cabello castaño oscuro lucía un corte moderno, el largo en la parte superior estaba muy bien peinada hacía atrás. Sus larg

