Abrí mis ojos exaltada, cuando dos miradas color miel aparecieron en mis sueño. Lo que me faltaba, soñar con los gemelos Lancaster. Aún faltaba una hora para el desayuno al que mi padre me invitó para hablar de lo que quedó pendiente y para su sermón al darse cuenta del trato que recibí de Amelia. No quise perder más tiempo y me levanté a arreglarme y prepararle el desayuno a Tristán, esta vez no estaba Paul por ningún lado para sorprenderme con el desayuno listo, sin embargo, Maga rondaba por la cocina preparando el desayuno para todos, excepto para mi padre ni para mí. Mi corazón se encogió al recordar el desplante de anoche, no era justo para él, eso lo sé, pero el imprevisto de último momento era más importante y, luego de hablar con Alexis y asegu

