Mientras los gemelos ascendían en el mundo del poder y la política, Linda vivía un embarazo pleno y rodeado de amor. Liliana, su mejor amiga y ahora su compañera de hogar en París, se había convertido en su mayor apoyo, acompañándola a todas partes y asegurándose de que nunca le faltara nada. Ambas habían encontrado estabilidad trabajando como diseñadoras gráficas de manera virtual, lo que les permitía disfrutar de su independencia sin descuidar la nueva etapa que Linda estaba viviendo. Su médico, quien desde el principio había mostrado interés en ella, se convirtió en un amigo cercano tanto para Linda como para Liliana, ofreciéndoles su ayuda en todo momento. Cuando Linda alcanzó los seis meses de embarazo, la noticia que tanto esperaba llegó: tendría una niña y un niño. La felicidad la

