Las 12 horas que habían transcurrido sobre un avión eran notorias, las primeras 4 horas de vuelo no fueron relevantes, ya que el sueño y descanso por parte de los dos se había hecho notar, a partir de la 5ta, las distintas actividades de entretenimiento variaban, es importante resaltar que tanto Alessandra como Valentino eran personas inquietas, con necesidad de realizar distintas tareas, quehaceres, métodos de diversión.
Para este punto del vuelo, ya iban por la cuarta ronda de póker, aunque, el se notaba confiado y divertido, para ella este era un juego de pensamiento y análisis, un movimiento inoportuno, una mala jugada, o inclusive un pensamiento apresurado, lo podrían echar a perder todo, y era por esta forma de pensar justamente, que Alessandra iba ganando.
Mientras Valentino barajaba, la castaña tarareaba "Good rockin' tonight" inconscientemente, aunque no era su favorita, debía admitir que la melodía era pegajosa, El la miraba, sabia que ella hacia eso y muchas veces no caía en cuenta, era un impulso que tenia desde niña, y debía admitir que cantar no se le daba mal, pero no lo hacia seguido, la hacia sentir insegura, por alguna extraña razón. Termino de entregar y acomodar las cartas, Alessandra las vio con cara de aburrimiento, las volteo y exclamo en medio de un bostezo.
-Abandono esto, es deprimente jugar contra ti, eres muy predecible.-
- Vete al infierno Alessandra.- Le respondió mientras rodaba los ojos por un claro desacuerdo con el comentario de parte de su hermana.
-Con gusto hermanito.- Le respondió con un guiño de ojos y una sonrisa antes de dirigirse una copa de vino tinto a los labios.
En eso entro una asistente de vuelo al espacio, cruzo este pidiendo disculpas por interrumpir su charla, y se dirigió a la clase turista, para seguir realizando su trabajo. Todo esto bajo la seductora pero estructurada mirada de Valentino, el cual no se perdió ni un solo movimiento, una vez que esta estuvo lo suficientemente lejos como para no oírlos, Alessandra hablo.
-Es linda ¿Verdad?.-
-Callate.- Le respondió este al salir de su trance-
-Cálmate, no te he dicho nada, tan solo te pregunte si la encontrabas linda.-
-Eso a ti no te incumbe.- Le respondió seco.
-Bueno bueno bueno, a mi me respondes bien engendro. Además, ya va siendo hora que encuentres pareja, ya tienes 30 años, estas grande ¿No crees?, tu ultima novia fue Eri...-
-¡No te atrevas a mencionarla!- Salto este, cortando la oración, y dejándola con la palabra en la boca. -Maldita perra, lo que daría por borrarla de mi pasado.- dijo, seguido de esto agrego. -De igual manera, tenia un cuerpo de infarto.-
-Estúpido.- dejo escapar su hermana entre dientes.
-En otro tema, tu querida hermanita no puedes reprocharme nada, tienes 29 años y todavía no me has presentado ningún novio formal. si sigues a este paso, vas a terminar anciana con 30 gatos.-
De tan solo imaginarse con ese futuro, Alessandra arrugo la nariz en señal de asco, y agrego en un claro tono de superación.
-Pobre hombre iluso. Sabes que eso no es para mi, o no por ahora, me gusta concentrarme en la empresa, en mi, mi vida. Los hombres son solo una distracción.-
Aclaro esta. Y no mentía, en su cabeza, no era un tema de vital importancia, nunca lo fue, gracias a su personalidad decidida e independiente, no sentía que un hombre fuese algo que la hiciese sentir completa. Y Con esta ultima declaración, mutuamente decidieron dejar el tema a un lado, sus vidas amorosas nunca fueron muy buenas, y era obvio que a ninguno le preocupaba esto.
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Para este punto, solo faltaban 3 horas hasta llegar a su destino, y aunque los dos retrasaron la conversación lo mas posible, era estúpido no compartir ideas, sobre el motivo por el cual estaban volando, es decir, sobre la desaparición de su padre.
-Si te tengo que ser sincera, para mi no fue alguien que tuviese intenciones de pedir dinero a cambio. Es que no tiene sentido Val.- Así le decía ella a su hermano de cariño
-Ponte a pensar, no es tan difícil, ¿Por qué esperarían tanto tiempo para comunicarse?, si yo secuestrara a alguien, y quisiese dinero a cambio, llamaría a las 8 horas, no esperaría 5 días.-
-Puede ser.- dijo este pensativo. -Otra idea que se me ocurrió, aunque me gustaría descartarla, es que padre lo pudo haber hecho por su cuenta.-
-No entiendo, explícate.- Le respondió Alessandra con cara confundida
-A ver, ponte a pensar. Desapareció, dejo todo, dinero, ropa, carro, propiedades, todo, absolutamente todo, como para simular su "s*******o", y se fue, cambio de identidad, se hizo un cambio de imagen y mato al viejo padre que nosotros conocemos.- termino de decir totalmente serio, mientras se levantaba de su asiento.
Su hermana no tuvo otra reacción que mirarlo como si estuviera loco. No entendía como se le podría ocurrir tal incoherencia. No era posible, no, se negaba a creerlo.
-¿Porque razón hubiese echo eso? ¿Comprendes?, no tiene sentido.- dijo, tratando de que el entendiera.
-Ale, piénsalo, tu y yo sabemos que nuestro padre no tenia el dinero que tenia por arte de magia, o por realizar solo negocios completamente legales, el podría haber estado metido en cantidad de cosas que nosotros desconocemos. Es posible que alguna sociedad o persona con la que había hecho tratos se hubiese enterado de algo, o peleado con el por alguna razón, y para evitar situaciones peligrosas, tan solo desapareció.-
Alessandra empezó a creer que su hermano estaba bajo alguna sustancia, o que la altura lo estaba afectando como para pensar tal estupidez sin sentido alguno. Sabia que la fortuna de su padre no solo se debía a negocios lícitos, pero lo mas ilegal que podría haber hecho, era evasión de impuestos. No meterse con mafias raras y gente del bajo mundo
-Voy a hacer como que no escuche eso.- Justo cuando ella termino de formular su oración, la misma asistente de vuelo entro a la cabina, para avisarles que en media hora aterrizarían.
-Aghh, voy a tener que volver a ver a Damián.- dijeron al unísono. Su medio hermano no era de agrado para ninguno de los dos, pero tendrían que unirse para encontrar a su padre...
En cuanto salieron del aeropuerto de Portland, un hombre de porte imponente, los estaba esperando junto a un coche lujoso, con un cartel en sus manos que decía
ALESSANDRA RUSSO
VALENTINO GENTILE.
Ninguno de los dos tuvo la menor duda de que ese era él conductor que su hermano había mandado para llevarlos, según ellos, a la casa de su padre.
Ahora bien, muchos se preguntaran, ¿Por que motivo tienen apellidos diferentes si al ser hermanos, deberían compartir este? Sencilla respuesta, estos no querían que él apellido de su padre, aunque no era tan reconocido en Europa, influenciara a posibles clientes, o socios, aunque ninguno se había quitado su apellido original, simplemente no lo usaban, y así les iba mas que bien.
Saludaron con un leve apretón de manos al hombre, él cual se presentó como Charles, este tomo rápidamente él equipaje de los dos, y se dispuso a acomodarlo en él maletero del coche, mientras ellos subían en la parte trasera de este, inmediatamente después de ubicar las maletas, subió al vehículo, y antes de arrancar, volteo y le entrego un sobre plateado a Alessandra, la cual se encontraba en diagonal al asiento del conductor.
Mientras se la daba les aclaro. -Esto me dio él señor Damián , me pidió que se los entregara cuando subieran al coche, en este momento nos estamos por dirigir a la casa de su padre.- al finalizar su oración, volvió a su posición inicial, para comenzar a conducir.
Tanto Valentino como Alessandra se encontraban confundidos, luego de coincidir miradas, y caer en cuenta que ninguno tenia en su conocimiento de que estaba pasando, ella se dispuso a abrir cuidadosamente él sobre, y desdoblar él papel que se encontraba en su interior.
Querido hermanos:
Le pedí a Charles que les entregara esta carta, así que espero que él muy idiota no lo haya olvidado. En este momento no me encuentro en casa, por favor, entren, es su casa de igual modo también, así que no creo que se sientan incómodos.
Supongo que cada uno va a ir a sus antiguas habitaciones, yo me encuentro en la mía.
Ayer encargue que compraran víveres, cigarros y vino, así que si buscan en la cocina, encontraran todo.
Sospecho que en este momento Margarita, Rosa y Francisco deben estar en casa, los están esperando entusiasmados.
Si en algún momento algún tipo de policía, ya sea FBI, CIA, o la estatal, toca la puerta, soliciten algún tipo de identificación, mas de uno de la prensa trata de entrar y buscar contenido "exclusivo" para los diarios
No destruyan la casa.
Damián.
Ambos terminaron de leer la carta con cierto sentimiento de alivio, aunque sabían que el reencuentro con su hermano menor seria inevitable, atrasar el evento los tranquilizaba de alguna manera.
Al llegar a su antiguo hogar, Charles retiro el equipaje del maletero, las ubico frente a la puerta principal, y con un leve y corto saludo se despidió, para volver al coche y arrancar hacia un rumbo desconocido. Sin muchas vueltas, Valentino hizo sonar el timbre, inmediatamente, un hombre de unos 60 años, abrió la puerta, este no era un desconocido para ninguno, se trataba de Francisco, un hombre inmigrante de Brasil, el cual habría llegado en 1900. No era secreto de nadie, que en su juventud, era poseedor de un porte imponente, y sin duda, buen mozo.
-Chicos ¡Tanto tiempo!.- Exclamo con su típico acento él cual lo caracterizaba, y al mismo tiempo, señalaba él interior de la casa, invitándolos a entrar.
Los dos alzaron sus maletas y dieron paso dentro de la casa, nada había cambiado, sus fotografías de pequeños seguían en aquellos envejecidos estantes, junto a diplomas de excelencia de diferentes disciplinas, bajo estos, se encontraba una chimenea construida en ladrillos blancos, perfectamente limpios, y no podemos dejar de lado la gran pintura, su padre la había mandado a realizar cuando Valentino tenia unos 9 años, en ella aparecía su padre, con los tres infantes, aunque ninguno mostraba una sonrisa amplia, se podría decir que hasta aparentaban ser una familia unida y feliz.
Luego del rápido repaso visual, Francisco, el cual los estaba esperando pacientemente, se aclaro la garganta para pronunciar.
-No saben cuanto lamentamos la situación de su padre, sabemos que es muy difícil, pero confiamos que se encuentre bien.-
- Gracias Francisco, supongo que es duro para todos, pero esperemos que sea un susto nada agradable, pero a fin de cuentas un susto.- Dejo escapar de su boca Valentino, acompañado de una leve sonrisa.
- Bien, dejemos el lamento de lado, Margarita y Rosa fueron a la tiendo por algunas cosas, vayan a sus habitaciones, cuando se enteraron que ustedes vendrían, se volvieron histéricas tratando de que todo sea perfecto, desde el ángulo de su almohada, hasta la posición de los espejos, cuando regresen los querrán saludar.- Dijo Francisco con una sonrisa marcada en la cara.
Una vez instalados en sus respectivas habitaciones, las cuales eran continuas, los dos aprovecharon para tomarse un baño, Valentino por simple higiene, pero esta actividad iba mas allá de eso para Alessandra, este era todo un ritual de pensamiento y reflexión, según ella, las mejores ideas se daban a conocer allí, la mente se aclaraba y el cuerpo se relajaba. Al terminar su "ritual", decidió vestirse casual, se encontraba en su casa, rodeada de personas de confianza, ya habría tiempo de ser formal.
Sin saber como, termino frente a la puerta de la habitación de su padre, ella debía admitir que su relación nunca fue perfecta, nunca fueron cercanos, pero a fin de cuentas era su padre. Se debatió internamente de debía entrar, gano la parte que decía que lo hiciera, y se dispuso a tomar la perilla y girarla lentamente, una vez escucho que la trabilla se había deslizado, volvió a dudar si esto era lo correcto, pero lo hizo, empujo la puerta, y pudo ver la habitación atravesada por rayos de luz que ingresaba a través de la ventana.
Sin lugar a dudas, esa habitación era el reflejo de su padre, elegante, estructurada, organizada, sin colores llamativos, o cosas que pudieran llamar la atención. Contaba con una cama bastante amplia, cubierta de tapados color vino, frente a esta se encontraba un estante de madera tintada de n***o, en el cual contenía algunos empolvados libros, una que otra estampilla de cartas que le habrían enviados hace años personas que no eran del conocimiento de Alessandra, y pequeños recuerdos de viajes los cuales ella no lograba acordarse. Junto a la cama, se encontraba una mesa de noche, típica de cualquier persona, una vela, un libro que seguramente su padre estaba leyendo, y unos dulces. Hubo algo en ese libro que le llamo la atención de Alessandra, ella se dispuso a leer el titulo
" El existencialismo es un humanismo".
Fue extraño, sin duda, no era el tipo de escrito que su padre leería, pero hubo algo, algo que ella no estaba viendo, pero si lo sentía. Se sentó en la cama de su padre con el libro en mano, y lo abrió en la primera pagina, allí se encontraba lo que tanto molestaba a Alessandra, lo que le estaba causando un sentimiento de desconfianza, era una carta, una carta ya leída, ella pudo deducir esto por que se encontraba abierta en la parte superior con una navaja. Tuvo miedo de leerla, tuvo miedo de que se enterara algo de lo que no quería, pero lo hizo. Reconoció el nombre de su padre en el primer renglón, y le impresiono la letra, sumamente prolija y redonda.
Querido Demetrio:
¿Tanto tiempo no? Espero que no me hayas olvidado, aunque los viejos amigos nuca no hacen.
Ahora bien, al grano con el motivo de mi carta, no estamos como para perder tiempo, ninguno de nosotros es tonto, conocemos nuestro pasado, no fue muy buena la forma en que nos hablamos la ultima vez, espero que no tengas rencor, así que ahora te traigo un nuevo negocio, de los viejos, los que te gustaban antes de decidir que eran peligrosos.
Espero que ahora que no tienes que cuidar mas de tus hijos te intereses. No es nada complicado, nada muy riesgoso, algo tranquilo como para volver a ambientarse. Si te interesa, sabes de sobra que tienes que hablar con M, no me decepciones.
PD: Hace un mes, estaba caminando por las calles de Venecia y vi a Alessandra, se que nunca me la quisiste presentar, pero he de admitir que es una mujer muy hermosa, lamentablemente no es mi tipo.
Alessandra no tuvo otra reacción que un simple escalofrió, tomo la carta, devolvió el libro a su sitio inicial, y abandono la habitación sin decir nada, pero en su mente, fuera de los millones de pensamientos que le rondaban por la mente, pudo rescatar dos cosas en claro.
1 Debería encontrar a el tal M, y la persona que escribió la carta.
2 Solo lo haría con la ayuda de Valentino.