Capítulo 2. Nuevas Amenazas.

1043 Words
Pasado un mes de la muerte de la Luna la manada iba en descenso, la poca fortuna que habíamos tenido como reino se desestabilizó con su partida. La casa del Alfa se mantiene en silencio profundo, las mucamas comentan que toda felicidad se extinguió. Hoy era nuestro primer día de clases del último año escolar. En unos meses podría ser nombrada guerrera de la manada, aún con mi deber con el nuevo Alfa, sería feliz desempeñando mi labor. — Llegaremos tarde, Scar— estaba tomando el desayuno, no tenía el ánimo de asistir a la primera clase. La historia de la manada me la sabia de derecho a revés. — Las hadas no vuelan— habíamos descubierto que Scott venía de la tierra de las hadas, según mi madre no había sido el único niño abandonado, porque ahora una familia de lobos tenía un hijo Elfo. No quieren mencionar nada sobre porque había de otras razas entre nosotros, era común ver humanos entre ellos, pero no otras razas. — Oh, no estoy para chistes— al contrario de lo que se dice de las hadas, con Scott se había roto el molde, él era débil y su lealtad estaba con sus seres queridos. — Después de estos últimos será extraño volver — sabía que él no tenía ganas de tener esa plática. Pero después de unas vacaciones, llegaríamos a una escuela que sufre la muerte de la Luna, el abandono del Alfa y ahora dos alumnos que representan un riesgo para la manada. — Si te refieres a que será peligroso, estoy de acuerdo. Aparte de cuidar de tu Alfa, tendrás que cuidar de mi. — No debes ni pedirlo — estábamos a metros de llegar— daría mi vida por ti. — Necesitaré más que una humana intentando salvarme. — He vivido con esto toda mi vida— me dolía que de alguna forma mi condición fuera mi debilidad — con burlas, malas bromas y accidentes poco usuales, soy una humana, sin nada especial, pero daría mi vida por mi familia y ahora hasta por el nuevo Alfa. — Oh, en verdad discúlpame Scar— me detuvo y me dio un abrazo fuerte— eres más valiente que todo ser en estás tierras, estoy nervioso porque es mi primera vez que seré diferente, todos pensamos que para este tiempo empezarían a salirme los colmillos y poder transformarme, no esperaba que en lugar de eso haga que florezca el invernadero de mi madre. Había descubierto que era una hada, cuando en un momentos de frustración hace unos días había ocasionado que todo el invernadero estuviera lleno de colores vivos. Mi madre utilizo su magia para saber que tipo de ser era, y sin mucho esfuerzo resultó ser una hada, su luz interior de tornaba de diferentes colores. Por lo contrario cuando veía en mi, no encontraba nada especial. Todo ser en Norpatch tenía una luz interior que dependiendo el ser que vaya a florecer en ti empieza a cambiar al llegar a los 16, para los hombres lobos su luz es como ver la luna y empiezan a tener su transformación. Para las Hadas, su luz es de colores, son seres de naturaleza y usualmente su ser nace en ella, por ello su conexión y el poder para hacer que la naturaleza renazca. — Tranquilo, Scott— lo miré a los ojos, que últimamente se tornaban de color verde como el bosque— podrías ser la solución para que la manada tenga sus bosques verdes y alimento. — Ajá — siguió caminando— lo que más les sonara será la traición a la corona de Norpatch. La clase de historia había sido interesante, nada que ya no sepa, pero ver al nuevo Alfa llegar con su actitud arrogante fue lo que desconcertó a todos. Teníamos la falsa esperanza de que la muerte de la Luna hiciera que se tocará el corazón, pero es un ser sin sentimientos. — Scarlett —su voz a mis espaldas hizo que quisiera vomitar— Olvida lo que te pidió mi madre, no necesito que una tonta humana cuide de mi, de mi cuenta corre que no llegues ni a las pruebas de actitudes para guerreros. — ¿Qué diablos te pasá? — Si no te queda claro, voy a arruinar tu vida— su voz estaba cargada de odio— no te quiero cerca. — No puedes hacer eso, Henry— al escuchar su nombre fue como si algo se apoderara de él— respeta la última voluntad de tu madre, si no me quieres cerca no lo estaré, pero déjame servir a la manada. — Para ti soy el Alfa— se acercó tanto que llegó a intimidarme, si no hubiera estado tan molesta quizás me sentiría chiquita ante él, pero la rabia crecía en mi interior, mi cabeza estaba un poco más abajo que la de él, pero no deje de mirarle a los ojos. — Haré lo imposible por ser parte de los guerreros— se lo dije tan segura que me atreví a golpearle el pecho con mi dedo índice— se oponga quien se oponga, daré lo mejor de mi, y protegeré tu maldito culo así sea lo último que haga. — Será entretenido ver cómo tú misma lo arruinas todo, pero te echaré una mano, al final quien decide soy yo— su mano derecha tomo mi mano que lo estaba golpeando— no vuelvas a tocarme, tu familia es una escoria y lo primero que haré con Alfa será desterrarlos junto a la Familia del Elfo. Las amenazas de Henry eran más que eso, sabía que me odiaba tanto para arruinarme todo, pero todo tenía un límite. Esto era más que ambos, eran las últimas palabras de su madre, su padre había estado de acuerdo con mi entrenamiento desde siempre, su odio había aumentado estos meses separados. Él haría todo por hacer realidad lo que acaba de salir de su boca, pero también estaba mi lado, estaba tan aferrada a ser parte de eso que no pensaba rendirme por una intimidación por parte Henry. Había recibido mil veces amenazas, unas tantas las intentaban cumplir, pero mi consistencia siempre me llevaba a conseguir lo que quería, esto no será la acepción.
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