Salen de la habitación, y como estoy sola otra vez me recuesto en la cama. Empiezo a pensar en cómo estarán mis niños, recuerdo la última vez que los vi jugando. Sasha tenía un añito y Caroline dos. Entre ellos jugaban a los detectives, ese día no hubo rincón en la casa que dejaran por investigar. Su padre, y yo éramos felices jugando con ellos, entre los niños y la ayuda que me daba Yurik todos los días, pude soportar todo lo que me pasó anteriormente. También he de reconocer, que desde que Yurik me conoció, después de tener a mi hija Caroline, hizo que fuese a visitar a un psicólogo una vez a la semana. La verdad que no me vino mal, con el pude asimilar todo lo que me pasó. La decepción que me llevé con Carlos, la forma en la que me enredo Esthela, me hizo mucho daño, ellos me dest

