CAPÍTULO 16

1162 Words

Así y de esta manera fue como la trasladaron a una casa que tiene el señor Sanlés, en Rusia. Cuando quiso despertarse estaba atada de pies y manos a una silla. —Quiero ver al señor Sanlés —insiste con la voz entrecortada, medio atontada aún. —¿Qué es lo que quieres? —pregunta el primer hombre, que intentó frenar sus pasos en el hipódromo. —Una amiga está en problemas, y solo el señor Sanlés puede ayudarnos. Después de un rato de interrogatorios, al ver que no soltaba prenda y que lo poco que habló era para preguntar por Sanlés, él decidió aparecer. —Muy bien señorita. ¿Por qué cree usted que voy a ayudarla? —No es qué lo crea, es que es la única posibilidad que tengo de poder recuperar a mi amiga. —Cuénteme pues, ¿cuál es la gravedad del asunto? —pregunta colocándose frente a

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